Los Nocheros: cómo celebrarán sus 40 años, la ausencia que duele y la negativa al partidismo político

El pasado 26 de mayo, en la 28a. edición de los Premios Gardel, Los Nocheros recibieron una distinción en reconocimiento a su trayectoria de 40 años. Transcurrieron cuatro décadas y la agrupación, que sufrió algunas modificaciones en su formación a lo largo de ese tiempo, se apresta a girar por el país y el exterior y ofrecer un concierto donde resumirá su historia. La celebración -40 años, El show- se iniciará el 6 de agosto en Bahía Blanca y llegará al teatro Gran Rex el 11 de agosto. View this post on Instagram -Todo premio es valioso, pero cosecharlo por la trayectoria entiendo que implica tanta satisfacción como cuando se recibe, en los albores de una carrera, el reconocimiento como revelación. Las polaridades, a veces, suelen compartir una misma atmósfera.Mario Teruel: -Es un polo o un tremendo mojón. Los cuarenta años han pasado y seguimos. A veces, casi es como sentir que recién hubiésemos comenzado. Es una carga muy bonita, porque lo sentimos honestamente, somos sinceros con nosotros mismos en estas ganas de seguir andando. No se trata solamente de cantar.-¿Qué más implica?Mario Teruel: -Cantar es el medio por el cual andamos. El hecho de girar por Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Uruguay y Chile, implica darnos cuenta que somos absolutamente iguales, por eso hablamos de “globalización andina”, algo que ha sucedido con la música. -Depende cómo se mire y a qué se apunte, la globalización suele estar asociada a cuestiones menos favorables, sobre todo para las sociedades latinoamericanas, con lo cual resulta valioso pensar en una “globalización andina”. Mario Teruel: -Cuando hablamos de la globalización, solemos asociarla a horrores, pero, como creo que sostienen los chinos, dentro de todo bien hay algo de mal y dentro de cada mal hay algo de bien. En torno a la música, la globalización nos hizo bien, podemos cantar chaya, tinku o pasillos, eso hace que haya una diversidad de colores y que nosotros nos hayamos nutrido de cada lugar donde nos ha tocado cantar. -Es saludable entender la globalización en estos términos.Rubén Ehizaguirre: -Siempre se asocia la globalización con la cuestión política. En el caso de Salta, nuestra provincia es limítrofe con tres países y seis provincias, entonces aparecen los colores y sabores diferentes, pero también los que son comunes. Somos de una misma línea, algo que está bueno, hay que disfrutarlo, compartirlo y vivirlo. Eso hace a una formación humana, cultural y musical, todo eso es parte de nuestro ser.Caminos En 1986, hacía más de dos años que nuestro país había recuperado el sistema de gobierno democrático. Se vivía una primavera de libertades anheladas bajo la presidencia de Raúl Alfonsín. Ese contexto era propicio para la expansión de las más diversas manifestaciones artísticas, el regreso de nombres silenciados y el surgimiento de nuevos referentes. En saludable consecuencia, la música nacional vivía un momento de efervescencia en casi todos sus géneros y, en sintonía con ese marco, en la provincia de Salta veía la luz un proyecto que se consagraría bajo el nombre de Los Nocheros. Todo nació a partir de un dúo conformado por Mario Teruel y Rubén Ehizaguirre. Rápidamente se sumó Enrique “Pala” Aguilera, quien compartió algunos años con sus compañeros. A poco de comenzar a girar, se sumó también Kike Teruel, hermano de Mario. Esa primera conformación registró dos discos (Al rojo vivo y Nuestra Salta). En 1993, con la partida de Aguilera, Jorge Rojas tomó su lugar.En marzo de 2005, Rojas abandonó la banda y su espacio fue ocupado por Álvaro Teruel, hijo de Mario, quien se ganó su lugar con autoridad y talento. Finalmente, en 2023, Kike Teruel decidió cantar las hurras “por cuestiones personales” y el deseo de una vida menos ajetreada. -Álvaro, ¿qué considerás que le aportaste a la agrupación a partir de tu incorporación y en el trabajo de dos décadas que llevás dentro de Nocheros?Álvaro Teruel: -Le puse un poco de fuego. Mario Teruel: -Lleva con nosotros compartiendo la mitad de este camino.Álvaro Teruel: -Llevo veintiún años en la banda. Fue poder unirme al color y cantar juntos, pero con mi voz y mi historia, aportando mi sonido, y pararme con todo eso. Era ocupar un lugar y darme un lugar. Eso fue tomando una forma natural, porque natural ha sido cómo uno aprendió a cantar. Siempre hay un desafío detrás de una nueva canción, un disco por presentar o un show. -Nada menos... Álvaro Teruel: -Estoy súper orgulloso de mi banda, de cómo sonamos, de poder ir a un lugar donde nadie nos conoce y enfrentar un nuevo escenario con picardía, tensión, ansiedad y nervios. -¿Aún aparecen esas inquietudes?Álvaro Teruel: -Siempre hay nuevas cosas por aprender y desafíos que queremos seguir tomando. View this post on Instagram Se dicen con el artículo “el” antecediendo al nombre de pila. Modismo traído de la tierra adentro que suena cálido, humano, hermanado. “El” Mario, “El” Rubén y “El” Álvaro se entienden con la palabra, pero tan solo una mirada es suficiente para establecer el diálogo. Se conocen de sobra. “Un deseo profundo vive en mí: ser un día el rostro de una sombra sin imagen alguna, y sin historia. Ser solamente el eco de un canto apenas acorde que señala a sus hermanos. La libertad del espíritu”, sostuvo alguna vez Atahualpa Yupanqui. Bien podrían atribuírseles las palabras de la eminencia a cada uno de Los Nocheros. Más de 25 álbumes y millones de discos vendidos. En 1994 recibieron el premio Consagración en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín. En 1998, y luego de los exitosos Con el Alma y Ven por mí, dieron a conocer Signos, trabajo que irrumpió con fuerza en los charts de toda Latinoamérica y que les permitió vender un millón de placas. Al año siguiente, “Entre la tierra y el cielo”, escrita por Paz Martínez, se convierte en la canción más escuchada en las radios de Argentina. Un buen prólogo para llenar el estadio de Vélez Sarsfield cuando tal cosa no era tan frecuente.Poco después realizan el rodaje del clip de “Canción del adiós” y sus “coprotagonistas” fueron nada menos que Norma Aleandro y Alfredo Alcón. ¿Faltaba algo? Pisar el escenario del Teatro Colón. En 2002, aquel concierto en el primer coliseo argentino junto a la Orquesta Sinfónica de Salta fue sublime. Durante esa misma temporada completaron once funciones consecutivas en el Luna Park. Más adelante, fueron ovacionados en la Quinta Vergara de Viña del Mar (Chile), donde el implacable “monstruo”, como se denomina al exigente público que concurre al histórico festival, los ovacionó. Poco previsibles, fueron parte de la revista teatral Vedettisima, junto a Carmen Barbieri, demostrando que se mueven sin prejuicios. Giraron por Estados Unidos y Europa, cosecharon su estrella frente al Gran Rex porteño y se dieron el gusto de coquetear con el premio Grammy. -¿Cuál consideran que fue el aporte de Los Nocheros al cancionero popular argentino?Rubén Ehizaguirre: -Antes no lo queríamos asumir, pero creo que hemos trazado una línea. El famoso folklore de la década del sesenta, en el norte con Los Chalchaleros, Los Fronterizos, Los Tucu Tucu, Los Cuatro de Córdoba, Daniel Toro, y en Buenos Aires con Mercedes Sosa, Horacio Guarany y Atahualpa Yupanqui, fue nuestro disco rígido. Hemos aprendido de toda esa gente con gran historia musical, pero hemos, de alguna manera, cortado con todo eso. Con nuestra aparición comenzó una nueva etapa desde los puntos de vista estético, sonoro y poético. Si se piensa en cómo asumieron la reinterpretación del folklore, no sería erróneo afirmar que, sobre todo en los comienzos, se pararon de manera algo disruptiva, incluso en la forma de vestirse y de plantear la “mise en scène” de sus shows. Se alejaron de cierto conservadurismo. Rubén Ehizaguirre: -Cuando nosotros aparecimos, en los festivales no había ni camarines, así que hemos comenzado a exigirlo, junto con el rider técnico, sonido, luces y catering. En el mundo del folklore, hemos aportado todo eso, incluso para los colegas; un cierto profesionalismo que nuestros compañeros de género no lo tenían tan presente. Hemos aggiornado el folklore a los estándares de cualquier espectáculo de música, más allá que le hemos cambiado toda la poesía, para hacerlo mucho más cercano a la juventud. -Lejos del “diario del lunes” que podemos leer hoy, les propongo volver el tiempo atrás. ¿Encontraron demasiadas “piedras” en el camino? ¿Tuvieron que lidiar con muchos detractores?Mario Teruel: -Son cuarenta años de lunes. No ha habido obstáculos y piedras que nos hayan puesto. Los obstáculos o las trancas son las que uno se pone en la vida. -¿Cómo se articula eso con el arte?Mario Teruel: -Cuando uno de los changos está para abajo, los otros lo sacan de ese lugar; esa es una bendición. Por otra parte, la gente lo sabe. -¿Los seguidores logran decodificar cómo se encuentra cada uno?Mario Teruel: -Sí, nos tiran onda, nos ayudan muchísimo, sentimos ese sostén; por eso, con los años que tenemos, elegimos seguir cantando. Sentimos que tenemos que seguir cantándoles a todos los que nos abren el corazón. Comenzamos, en cierta forma, jugando, y luego aparecieron las obligaciones. -¿Qué se anula con la profesionalización de una carrera?Mario Teruel: -Se perdieron momentos, por eso, ahora, buscamos respetarnos en hacer aquello que nos hace bien, priorizando las necesidades de cada uno. Pero, por otra parte, estamos tranquilos, porque sabemos que nuestra prioridad es cantar.-Entonces... Mario Teruel: -Acomodamos todas las otras necesidades a este juego tan fantástico. En este tiempo, hemos aprendido que todo lo que nos hizo sufrir es para aprender. -¿Cómo se mantiene la llama del deseo encendida?Álvaro Teruel: -Nos gusta hacer canciones de gente joven, siempre vamos en busca de los nuevos códigos para llegar a los más chicos. Es un riesgo que queremos tomar. Nos damos la oportunidad de esa fusión. Álvaro Teruel menciona a Migrantes y la colaboración en el tema “Mi chica de pueblo”, una cumbia mixturada con chacarer
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