Argentina y el lujo de elegir: los números que respaldan al campeón en el Mundial 2026 y la lucha entre Julián y Lautaro

KANSAS CITY (Enviado especial).- En Kansas City hay sonidos que se vuelven habituales en apenas unos días. Por un lado, las sirenas policiales, frecuentes en una ciudad que históricamente tiene índices de criminalidad por encima del promedio de las grandes ciudades de Estados Unidos. Y por otro, el paso de los autobombas, con sus clásicas luces azules y rojas, habituales en esta época del año, cuando las altas temperaturas y el clima seco aumentan el riesgo de incendios. En la concentración de la selección argentina, en cambio, las alarmas empezaron a apagarse. Lionel Messi volvió a sumar minutos después de dejar atrás las molestias físicas que arrastraba, la mayoría de los lesionados respondió bien a las últimas exigencias y los dos amistosos previos al Mundial dejaron una nueva señal positiva: el equipo mantuvo el nivel y, como ocurrió a lo largo de todo el ciclo y especialmente desde la conquista de Qatar, siguió ganando y marcando goles, incluso sin Julián Álvarez y con un Lautaro Martínez que aprovechó su oportunidad para volver a meterse de lleno en la pelea por un lugar.El 2-0 frente a Honduras y el 3-0 sobre Islandia reforzaron una sensación de confianza que acompaña a la selección desde hace tiempo. Argentina llega al Mundial con variantes, con una estructura consolidada y con la mayoría de sus futbolistas importantes recuperados después de varias semanas de incertidumbre. Los ensayos permitieron recuperar jugadores, probar alternativas y ratificar una idea de juego. Pero también dejaron una pregunta inevitable: ¿estos números alcanzan para considerar a la selección la principal favorita al título o se explican, al menos en parte, por el nivel de los rivales que enfrentó en estos años?Las estadísticas, al menos, respaldan el optimismo. Desde el primer partido posterior a la consagración en Qatar, aquel 2-0 frente a Panamá en el Monumental, el equipo de Lionel Scaloni disputó 39 encuentros. Ganó 32, empató tres y perdió cuatro. Marcó 85 goles, recibió apenas 14 y mantuvo el arco invicto en 28 oportunidades. Además, señaló al menos un tanto en 37 de esos 39 partidos: solo se quedó sin marcar en las derrotas frente a Uruguay y Ecuador. En ese tramo, Julián Álvarez aportó siete goles y Lautaro Martínez, que fue el máximo artillero de la Copa América 2024, sumó 16, cinco de ellos en ese torneo, incluido el que definió la final frente a Colombia.La comparación con las otras nueve selecciones que hoy integran el top 10 del ranking FIFA también respalda esa idea. Tomando los partidos disputados desde 2023 en adelante, Argentina presenta el mayor porcentaje de victorias, con un 82,1%, y también la mejor efectividad de puntos, con el 84,6% de las unidades posibles. Además, es el equipo que menos goles recibe, con un promedio de apenas 0,36 por encuentro, y el que más veces mantuvo la valla invicta: en el 71,8% de sus partidos no recibió goles. Además, convirtió en el 94,9% de sus partidos, una marca que la coloca en lo más alto de ese rubro junto con Países Bajos.Hay un solo apartado en el que otra selección supera a la Argentina. España, posible rival en los 16avos de final, presenta el promedio goleador más alto, con 2,61 tantos por partido, por encima de los 2,18 del equipo de Scaloni.El contexto, de todos modos, también cuenta. Buena parte de esta serie se construyó con amistosos frente a rivales de menor jerarquía, una Copa América en la que Argentina volvió a quedarse con el título y unas eliminatorias sudamericanas en las que, salvo contadas excepciones, logró imponer diferencias. España, Francia e Inglaterra, por ejemplo, tuvieron una mayor cantidad de cruces directos entre potencias europeas. Marruecos también presenta registros muy altos, aunque conseguidos en competiciones africanas con otro tipo de exigencia. El interrogante, entonces, no es si la selección llega en un gran momento. Eso parece tan fuera de discusión como el nivel de sus delanteros. La duda es si podrá sostener estos índices cuando el nivel de los rivales aumente y empiecen los partidos que realmente definen una Copa del Mundo.En ese punto aparece uno de los grandes argumentos de este equipo: su capacidad para convertir por distintas vías. Desde hace tiempo, aunque Messi siga siendo la gran figura y el jugador que marca la diferencia, la selección dejó de depender exclusivamente de él y sumó otras alternativas en ataque. Lautaro Martínez llega después de otra temporada destacada, con 22 goles y 6 asistencias en 41 partidos con Inter, mientras que Julián Álvarez, por quien Real Madrid acaba de presentar una oferta de 150 millones de euros que Atlético rechazó, terminó la temporada con 20 tantos y 9 pases gol en 40 encuentros. Entre los dos reúnen cifras que pocas selecciones pueden mostrar en sus centrodelanteros. Y, al mismo tiempo, protagonizan una competencia interna que ya resultó decisiva en el último Mundial.En Qatar 2022 el escenario era muy distinto. Lautaro llegaba como el delantero más consolidado del ciclo, pero una molestia en el tobillo lo condicionó durante el arranque del torneo. No pudo convertir en los primeros partidos y terminó cediéndole el lugar a Julián, que capitalizó la oportunidad y se transformó en una de las grandes apariciones del equipo campeón del mundo. En 2026, la historia parece invertirse. Julián también convive con un problema físico, volvió recién en los amistosos y, aunque en el cuerpo técnico creen que llegará sin inconvenientes al debut, su ausencia le abrió una puerta a un Lautaro que atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera.Sin embargo, el debate sigue abierto. Scaloni ya dejó en claro que no imagina utilizar a los dos juntos desde el arranque y todo indica que mantendrá la estructura que mejores resultados le dio en este ciclo. A eso se suma que Julián arrastra una molestia en el tobillo izquierdo y el cuerpo técnico sigue de cerca su evolución. Si el delantero de Atlético de Madrid no llega al ciento por ciento, Lautaro, que ya marcó de penal en el amistoso frente a Honduras, aparece como una fija para ocupar el centro del ataque. Detrás también asoma José Manuel López, cada vez más adaptado a la dinámica de la selección y respaldado por una gran temporada en Palmeiras, donde acumuló 14 goles y 10 asistencias en 35 partidos.Eso, probablemente, sea uno de los principales motivos de la tranquilidad que se respira en el búnker argentino. Los números explican buena parte de ese clima: Argentina es la selección que más gana, la que obtuvo el mayor porcentaje de puntos y la que menos goles recibe entre los principales candidatos. También una de las que más convierte. La pregunta es si esos datos alcanzan para ponerla por encima del resto o si el Mundial, como tantas veces pasó, volverá a demostrar que las estadísticas ayudan a ilusionarse, pero que los partidos se ganan dentro de la cancha.
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