Un viaje increíble, desde la tradición milenaria a ser el máximo anfitrión de los Mundiales

CIUDAD DE MÉXICO.- En los últimos días, la fisonomía de México mutó por completo. Basta con recorrer las calles de sus principales ciudades para detectar, con sencillez, que se avecina un acontecimiento que atraviesa la cotidianeidad nacional. No es para menos. Está a punto de alojar una nueva Copa del Mundo y, de esta manera, pasar a ser el mayor anfitrión de los Mundiales.La recepción del principal acontecimiento futbolístico del planeta no es una situación inédita para México. ¡Al contrario! La edición 2026, que comparte con Estados Unidos y Canadá, será la tercera de su historia. ¡Una marca récord! Cuarenta años atrás (1986) se transformó en el primer país en recibir una segunda Copa del Mundo, mientras que ya pasó más de medio siglo (1970) de su debut como organizador mundialista.Sin embargo, para rastrear la pasión de México por la pelota hay que retroceder miles de casilleros. Si bien puede resultar una exageración, no lo es. Se trata de un lazo inquebrantable, que comenzó hace alrededor de 3500 años.Esa práctica ancestral –considerada un antecedente del fútbol– se conoce como juego de pelota mesoamericano. “Se jugaba en una cancha alargada, con muros laterales; los jugadores debían golpear un balón de hule sólido, bastante pesado, usando principalmente las caderas, aunque en algunas variantes se permitían los muslos. El objetivo cambió según la época y la región, pero en muchos casos consistía en mantener la pelota en movimiento sin que tocara el suelo y hacerla pasar por aros de piedra colocados en los paredones”, le cuenta a LA NACION César Xool, asesor de turismo mexicano y especialista en la cultura maya. Y enseguida agrega: “No era solo un juego, sino una actividad con profundo significado religioso, político y social”.De los campos de juego que se descubrieron, el más grande es el que aún permanece en Chichén Itzá. Cuenta con 160 metros de largo por 75 de ancho, con muros de 8 metros de alto, y se construyó hace más de 1000 años.“Es un juego de suma importancia porque se trata de una práctica tradicional que se vincula directamente con nuestras raíces. Como se jugaba con pelota y en equipo, se considera un antecedente de los deportes modernos”, expresa José Jorge Hernández Torres, entrenador de juego de pelota, quien enseña esta actividad en un centro cultural con la premisa de mantener viva esta ceremonia milenaria. Y sobre lo que significa para el país azteca, asegura: “Para México representa una parte fundamental de su herencia cultural”.Vale la pena repasar algunos datos más de este juego: la cantidad de participantes variaba entre cuatro y catorce, estaba prohibido usar las manos, los jugadores utilizaban protecciones para amortiguar el peso de la pelota y existen evidencias de que en algunas ocasiones la ceremonia finalizaba con sacrificios humanos. De los deportes en equipo, los historiadores consideran que el juego de pelota mesoamericano es el más antiguo del mundo.Las diferentes zonas arqueológicas de México ratifican que se trata de una actividad ancestral. En Teotihuacán, por ejemplo, cerca de la Pirámide del Sol, hay un mural que tiene más de 1500 años en el que se observan personas con una pelota.“El juego de pelota puede ser considerado como la ceremonia de carácter ritual más antigua de Mesoamérica”, afirma la reconocida arqueóloga Maria Longhena en su libro 'México Antiguo: Mesoamérica precolombina’ y en otro fragmento detalla: “La práctica de este deporte estaba profundamente ligada al contexto religioso, porque el movimiento de la pelota estaba parangonado al de los astros. Se cree que los jugadores adoptaban simbólicamente el papel de sostenedores del disco solar y tenían la tarea de tratar de no dejar caer la pelota al suelo”.A unos 60 kilómetros de esa pintura –una verdadera reliquia– se encuentra el Estadio Azteca, un escenario que está a punto de alojar la tercera inauguración de un Mundial. La actual de 2026 se suma a las aperturas de 1970 y 1986, años en los que México también organizó la Copa del Mundo.Faltan apenas unas horas… Cuando comience el partido entre Sudáfrica y el seleccionado local, en cuanto suene el silbatazo inicial, México se convertirá en el máximo anfitrión de los Mundiales. Un país futbolero, en donde el significado de la pelota trasciende lo deportivo. Una pasión milenaria.
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