Tiene 26 años, solicitó la eutanasia y reveló la lista de deseos que tiene antes de morir

Annaliese Holland, una joven australiana de 26 años, tomó la decisión de acceder a la eutanasia tras vivir más de una década marcada por una patología degenerativa que la mantiene conectada a sistemas de alimentación parenteral. Diagnosticada a los 18 años con ganglionopatía autonómica autoinmune, una afección que compromete el sistema nervioso autónomo y la capacidad de los órganos para funcionar correctamente, Holland decidió retomar el mando de su destino.Según relató en diálogo con A Current Affair, soportó múltiples cirugías y 25 episodios de sepsis que la llevaron a una conclusión definitiva: “Tenía más miedo de sobrevivir que de morir”. La enfermedad degradó su salud de forma constante, dejándola sin la posibilidad de ingerir alimentos por vía oral durante diez años. La dependencia de la nutrición parenteral total implica que su vida depende de un catéter central, y ante el agotamiento de sus venas, cualquier complicación médica severa podría derivar en una inanición fatal.Ante este panorama, y tras ver el camino de otras pacientes con la misma patología, Holland solicitó la asistencia médica para morir, un proceso que ella define como un acto de dignidad y libertad. “No significaba rendirse, sino recuperar el control”, sostiene la campaña organizada en GoFundMe por Carrie Raymond, la cual busca aliviar las tensiones financieras que su tratamiento y gastos médicos impusieron sobre su familia.Su lista de deseos antes de morirEn este contexto, la joven decidió confeccionar una “lista de cosas que me importan un bledo”, un inventario de experiencias que desea concretar antes de cerrar este capítulo. Según detalló en la entrevista con A Current Affair, sus metas reflejan una búsqueda de plenitud frente a la adversidad. Entre los logros que ya pudo tachar de su lista se encuentran alquilar su propio departamento, ver la expresión de su padre cuando ella se probó un vestido de novia y, de manera muy especial, presenciar el nacimiento de un bebé. Sobre esta última experiencia, que le permitió estrechar vínculos con su nueva sobrina, Indiana, afirmó: “El cuerpo es increíble. Fue el momento más maravilloso de mi vida”.My Whole Life I Told Everyone I Never Wanted To Get Married.Looking Back, I Think It Was A CopinEl programa periodístico colaboró para que la joven pudiera concretar otro de sus deseos: volar en un helicóptero. Tras la experiencia, Holland bromeó con su estado de ánimo y la búsqueda de pequeños placeres en su tiempo restante. La campaña de GoFundMe, que ya logró recaudar casi 57.000 dólares australianos de su meta de 60.000, no solo financia estos anhelos, sino que busca cubrir gastos críticos desde una necesaria reconstrucción dental, dañada por el uso prolongado de esteroides, hasta los costos recurrentes de transporte a centros médicos, medicamentos, terapias alternativas para el dolor crónico y el pago de facturas básicas.El objetivo, según explica Carrie Raymond, es permitir que la familia deje de lado la presión económica para enfocarse únicamente en generar recuerdos significativos durante el tiempo que resta. “Ningún padre debería tener que elegir entre pagar las facturas y estar presente con su hijo”, añade el pedido de ayuda que movilizó a los casi 700 donantes.Para Holland, la transparencia sobre su decisión de optar por la eutanasia voluntaria es un reflejo de su carácter reflexivo. Tras años de lucha contra una enfermedad que la dejó irreconocible frente a su antigua imagen, hoy intenta asegurar que sus seres queridos no enfrenten cargas adicionales cuando su vida termine. Con la firmeza de quien enfrentó el límite absoluto de la existencia, Annaliese Holland elige vivir sus últimos días rodeada de afectos, donde transforma el dolor en un ejercicio de voluntad propia y, sobre todo, en una búsqueda de paz frente a una realidad que, para ella, ya no ofrecía alternativas de recuperación.
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