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A los 14 participó de un homicidio y fue declarado inimputable: ahora tiene 17 y ya fue arrestado otras seis veces
El menor fue parte de la banda que asesinó a Sebastián Villarreal, al que le dispararon para robarle la moto aunque les rogó que no lo mataran, en Córdoba
CÓRDOBA.- El “Orejudo”, como le dicen, tenía 14 años en febrero de 2024, cuando participó activamente del asesinato de Sebastián Villarreal, un padre de familia que no se resistió a que le robaran la moto y al que le dispararon aunque rogó que no lo mataran, en el barrio Yofre Norte. Por su edad era inimputable, así que pasó brevemente por un instituto antes de volver al seno de su familia con la indicación de cumplir una serie de conductas que violó sistemáticamente. Desde entonces se convirtió en un triste conocido en las comisarías de la capital; media docena de veces fue arrestado por cometer todo tipo de delitos. Anteayer fue detenido con un joven de 19 años, luego de un robo. Fue la más reciente; posiblemente no sea la última vez.El Orejudo ya tiene 17 años. “¿Qué tenemos para decir? Para sorpresa de nadie sucedió lo que sabíamos que iba a suceder y que venimos pidiendo. El sistema judicial y el Estado son responsables”, reflexiona Jimena Villarreal, hermana de la víctima, en diálogo con LA NACION.Planteó: “Dos horas de terapia a la semana y devolverlo al mismo contexto con la misma familia y en las mismas condiciones… es más que predecible que va a reincidir”. View this post on Instagram Villarreal, de 45 años y dos hijos, Martina y Santiago, fue asesinado a balazos por una banda que lo abordó para robarle la moto en la puerta de su casa, ubicada en la calle Fulgencio Montemayor al 2300, cuando estaba por salir a trabajar, a las seis de la mañana.“¡No me mates, tengo dos hijos!”, les rogó a los que ya le habían quitado la moto. A pesar de las súplicas y de que la víctima entregara su rodado sin oponer resistencia, los ladrones no dudaron en dispararle dos veces al pecho. Los familiares escucharon los disparos; lo encontraron herido y aunque llegó a ser asistido por un servicio de emergencias, no logró sobrevivir.De los tres acusados de ejecutar el robo que terminó con el asesinato, solo uno fue condenado en marzo pasado, mientras que los otros fueron absueltos por ese hecho, aunque recibieron condenas tras reconocer su participación en ataques previos. Héctor Alejandro Herrera recibió una pena de 14 años de prisión por homicidio en ocasión de robo agravado por la participación de menores de edad y por el uso de arma de fuego, con declaración de reincidencia. A instancias del veredicto de un jurado popular, Axel Fabricio Escada fue absuelto por el homicidio en ocasión de robo, pero se le aplicó una pena de seis años y ocho meses por robo calificado y encubrimiento en hechos ajenos al crimen de Villarreal. Lo mismo ocurrió con Luciano Gonzalo Bustos, condenado a seis años como coautor de robo calificado por otro hecho.El fiscal de Cámara Fernando López Villagra había pedido penas de entre 12 y 20 años de prisión para los tres acusados que habían llegado al juicio detenidos. Además del menor de 14 años, otro imputado, identificado como J. M., que tenía 17 años en el momento del homicidio de Villarreal, fue declarado penalmente responsable en un proceso ante el régimen penal juvenil. En la audiencia ante la jueza Ileana Benedito admitió su responsabilidad en el crimen. Se lo remitió al Complejo Esperanza para un tratamiento que se prolongaría por un año, hasta que alcanzara la mayoría de edad.Uno de los autores del crimen es identificado como J. M., ya que tenía 17 años en el momento del homicidio de Villarreal, y fue declarado penalmente responsable en un proceso ante el régimen penal juvenil. En la audiencia ante la jueza Ileana Benedito admitió su responsabilidad.La familia -que con su lucha evitó que se llegara a un juicio abreviado- apeló la decisión a Casación. “Lo hicimos, una vez más intentando obtener justicia justamente por la inoperancia de los jueces que declararon absueltos a dos de los tres imputados con absoluta incoherencia en sus fundamentos”, sostuvo Jimena Villarreal. Añadió: “¿Y qué pasa con las familias? Revivimos una y otra vez la tragedia. ¿A ellos les importa? No. Porque somos un número y somos molestos porque salimos en los medios, pero no les importa en realidad lo que nos pasa. Si les importara, hubieran actuado como debían y cuando debían”.Después del homicidio, el “Orejudo” pasó tres días en el Complejo Esperanza y regresó con su familia. Entre las órdenes a cumplir estaba la de no tener redes sociales. Tres días después de su liberación publicó una foto suya con armas y motocicletas. No pasó nada. En enero de 2025 se tomó otra foto en la puerta de los Tribunales de Villa Carlos Paz. También sin consecuencias.El 1 de mayo del año pasado participó de un intento de robo de una moto a un policía, junto a otro chico de 16 años. El 29 de ese mismo mes fue aprehendido con un Fiat Cronos con pedido de secuestro por robo en Villa Carlos Paz; en el baúl llevaba chapas apócrifas. Y el 17 de junio -es decir, hace casi un año- iba en moto con un cómplice y asaltaron a una persona. Hace dos días cayó de nuevo por robo.Esa vez, la hermana de Sebastián Villareal afirmó, indignada: “Un Estado ausente es un Estado criminal. Sus hijos y su familia merecemos respuestas. ¡Basta de complicidad!“. Ya entonces responsabilizó por la situación al gobernador Martín Llaryora, al ministro de Seguridad Juan Pablo Quinteros, a la ministra de Desarrollo Humano Liliana Montero y a la titular de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, Julia Reartes. "Saben que están haciendo mal sus intervenciones y lo siguen haciendo; eso es, al menos, negligencia. Nos duele muchísimo la indiferencia y la falta de empatía por parte del Estado”, sostuvo. Y afirmó: "Es hora de que renuncien y que sus puestos sean ocupados por personas con la capacidad suficiente para intervenir desde la integralidad y a largo plazo".Cada nueva detención del “Orejudo” reaviva ese sentimiento en Jimenta Villarreal, mezcla de bronca y resignación. Enfatiza que desde hace dos años y medio viven una situación “en loop". Concluyó: “La responsabilidad es total y absolutamente del Estado y del sistema judicial. Ojalá ellos recibieran una condena por ineptos y negligentes. Tanto como cada adulto que otorgó recursos y medios para que estos dos adolescentes asesinaran a Sebastián. La justicia será cuando todos los responsables sean condenados".