No traten de entenderlo: son brasileños, pero lo dejan todo por la selección argentina

BELO HORIZONTE.- Aquellos argentinos que hayan tenido la posibilidad de visitar alguna de las principales ciudades brasileñas en el último mes, tal vez se hayan sorprendido por la cantidad de camisetas de la selección de Lionel Scaloni que se ven en vidrieras, puestos callejeros y en los torsos de los propios brasileños, sobre todo, entre los más jóvenes, algo inimaginable un par de décadas atrás. El proceso exitoso de la albiceleste y la presencia magnética de Lionel Messi, sumado a la fila de traspiés de la Canarinha, explican parcialmente el fenómeno. Sin embargo, hay otros factores que impulsaron esa revolución argenta que conquista corazones en “terreno enemigo”. Si bien es histórica la admiración mutua, en términos futbolísticos, que brasileños y argentinos admiten a regañadientes, pocos se animaban a lucir camisetas del vecino a comienzos de los 2000. En Brasil, abundan los fanáticos de la raça (garra) y de la forma de torcer de los hinchas argentinos, que alientan aún cuando su equipo está siendo goleado, algo que suele ser exaltado por aquí. Los argentinos, aunque tímidamente, fuimos, somos y seremos, en su mayoría, admiradores del jogo bonito, desde los tiempos de Pelé y Garrincha hasta Ronaldo, Ronaldinho y el propio Neymar. Sin embargo, de confesar cierta admiración y aplaudir en silencio a hinchar por la selección del otro, soltándole la mano a la propia, hay un largo trecho. Para todo hay límites… o no. Lo cierto es que en los últimos días circuló, e hizo mucho ruido en Brasil, una encuesta de AtlasIntel, prestigiosa consultora en investigación de mercados, que muestra que 33,6% de los brasileños que declararon que no van a alentar a su propia selección en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá prefieren torcer por el conjunto de Scaloni. Con ese alto porcentaje, la albiceleste lidera ese ranking de preferencias, seguido por Corea del Sur, con 15,7%, y Portugal en tercer lugar (9%), por citar apenas el podio. Además, las diferencias son relevantes cuando se segmenta por regiones del inmenso Brasil y por franjas etarias. En el Nordeste (Bahía, Ceará, Alagoas, Pernambuco, etc), la Argentina concentra el 57,4% de las preferencias, mientras que en el Sudeste (São Paulo, Río de Janeiro, Minas Gerais, etc) apenas 12,2% se inclinan por el último campeón del mundo, en Qatar 2022. Es verdad que llama la atención la presencia en segundo lugar de Corea del Sur, y vale la pena la aclaración: según los encuestadores, el alto número de brasileños que dicen preferir a los asiáticos no guarda relación con el fútbol, y está fundamentado en la Generación Z (quienes tienen entre 14 y 29 años), altamente impactada por la ola Hallyu, el fenómeno global de expansión de la cultura Pop y el entretenimiento surcoreano contemporáneos.Entre los Baby Boomers, aquellos nacidos entre 1946 y 1964, la Argentina arrasa con un 40,6% de las preferencias. Esa generación, que creció con Pelé y se acostumbró a los éxitos, puede vincular directamente su afinidad con el equipo argentino desde la desilusión que le genera la actualidad de su propio seleccionado, ya no tan victorioso como lo fue hasta 2002, cuando levantó el trofeo del penta-campeonato en el Mundial de Corea del Sur y Japón.Pero no todos los brasileños que alientan a Messi y compañía, dándole la espalda a su selección, llegaron de la misma forma. “Desde chico amo el fútbol, tanto de jugarlo, como de verlo por la TV o jugar videojuegos. Y desde siempre tuve mucha curiosidad por el fútbol argentino, por su manera de sentir el deporte”, explicó sobre sus orígenes como “albiceleste” Vinícius Sandrini, de San Pablo. “En mis equipos siempre incluía a Batistuta, Crespo y Riquelme; sin falta, esos eran mis ídolos. Hasta ahí, todo bien, porque seguía alentando a mi selección, Brasil. Sin embargo, cuando en Alemania 2006 Brasil fue eliminado, con un equipo extraordinario, y lo mismo sucedió en Sudáfrica 2010, algo cambió, me sentí muy decepcionado”, agregó el controller jurídico, mientras apura un mate con la bandera argentina y las tres estrellas.No fueron los resultados adversos lo que motivó a Vinicius para hacer el drástico cambio de una selección a la otra, sino la postura de los jugadores. “Sentí que el jugador brasileño vestía la camiseta por estatus o por fama, y no por sentir los colores. Entonces, paré de sentirme representado”, comentó Sandrini, sobre el momento de quiebre. En su búsqueda por una nueva selección con la cual identificarse al nivel de su club, San Pablo, Vinícius automáticamente pensó en Argentina. “Ni lo dudé, porque siempre me gustó la forma en que el hincha argentino deja todo en la cancha y por cómo se identifican los jugadores argentinos con sus colores”, dijo. Desde la Copa América de 2011 hasta hoy, aún aguantando momentos de conquistas esquivas, Vinicius Sandrini se mantuvo firme con Argentina en base a su creencia. “El argentino ama el fútbol; ama a su club, a su selección. El brasileño, en cambio, ama ganar. No está con su seleccionado en las buenas y en las malas, solo en la victoria”, sostuvo. Para este Mundial que se acerca, el paulista organizó sus francos laborales en base al cronograma del equipo argentino. “El ‘no traten de entenderlo’ que tanto se usa hoy es lo que mejor resume lo que siento por Argentina, que es una pasión inexplicable”, agregó quien ya estuvo alentando a Messi y compañía en el Mundial 2014 y en la Copa América 2019, entre otros eventos. “Los argentinos que me encontraba en la tribuna, conocían mi historia y me abrazaban, me compraban cerveza, fernet… me sentí siempre uno más”. Nacido en Campo Grande, Mato Grosso do Sul, Junior Marques es administrador del grupo “Futebol Argentino”, en el que se congregan varios torcedores brasileños de la albiceleste, y sabe identificar perfectamente el origen de su extraña pasión. “El 14 de junio de 1998 estaba mirando Argentina-Japón, en el Mundial de Francia, y cuando Bati hizo el gol despertó una locura en mí que hasta hoy no puedo explicar; fue algo incontrolable, que nació desde adentro”, sostuvo. Desde ese momento de “descubrimiento” hasta acá, Junior estuvo alentando a la Argentina en el Mundial 2014 (en el 2 a 1 ante Bosnia), viajó a Chile para la Copa América 2015 y también estuvo en la Copa América 2019. “Hablar con un argentino del fútbol es hablar de la vida. Cuando hablo de fútbol con un argentino, me doy cuenta de que saben cómo vivirlo, desde el respeto y el amor”, reflexionó Marques quien, además, llevó su argentinidad mucho más allá, ya que actualmente reside en Buenos Aires. “Siempre quise visitar la Argentina por la pasión que siento, pero nunca estuvo en mis planes vivir en el país. Fue una feliz coincidencia, una puerta que se abrió y hoy estoy cumpliendo un deseo personal de estudiar Medicina acá”, explicó. “Además, llegué en diciembre de 2022, justo antes de que Argentina consiguiera el tricampeonato mundial. Me divierto diciendo que soy la cábala”. A pesar de que, en buena parte de los casos, Vinicius y Junior son tratados con respeto y curiosidad cuando confiesan su pasión ante otros brasileños, también fueron víctimas de hostilidades. “Ya escuché de todo. Ya fui insultado y ofendido, principalmente en las redes sociales. Nadie pregunta el motivo de mi pasión y entonces sacan conclusiones propias, como que hincho por Argentina para provocar a otros brasileños. Yo no estoy contra el seleccionado brasileño, no le deseo el mal, solo hincho por Argentina”, comentó Sandrini. “En mi familia piensan que estoy loco, pero ya están acostumbrados. Mi hermano gemelo, que además es palmeirense (el clásico de San Pablo), no me entiende y dice que soy la mayor decepción de su vida. Yo le digo que tal vez nacimos para ser rivales”, agregó el paulista. “A los brasileños que se enojan, les digo que pensar diferente hace bien, que es bueno salirse de los moldes de vez en cuando”, sintetizó Marques. No cabe solo a familiares, amigos o lejanos perfiles de redes sociales el enojo para con esta “extraña y creciente raza” de torcedores brasileños de la Argentina. Hasta el propio Endrick, delantero del seleccionado de Ancelotti, se refirió al tema. “Charlo mucho con mi compañero, Nico Tagliafico, y me decía que le parecía ‘una locura’ lo que se vivió en 2023, en el Maracaná, cuando los propios brasileños nos gritaban ‘olee, olee’”, comentó el futbolista de Lyon, de Francia, recordando aquella victoria de los de Scaloni en Río de Janeiro. “Cuando fuimos a Buenos Aires, nadie vestía una camiseta amarilla, nadie. Y si hay, los sacan a patadas de la tribuna”, agregó el ex Palmeiras en una entrevista a la revista Placar. Para Endrick, esa “argentinización” del hincha brasileño puede aumentar, sobre todo entre los más jóvenes, si la albiceleste continúa triunfando y Brasil se mantiene estancado. “Es una locura ver que hinchan por Argentina, pero entiendo que se trata de una generación que no vio a Brasil ganando títulos y sí vio a Argentina y Messi triunfando”, dijo. “Y eso va a continuar, no tengo dudas. En el próximo partido contra Argentina, en Brasil, veremos brasileños con la camiseta de Argentina. Nosotros, como jugadores, tenemos que volver a triunfar para que eso no pase más y en nuestros estadios solo haya brasileños hinchando por Brasil”, determinó.Lo cierto es que Vinicius, acostumbrado con las hostilidades y los cuestionamientos, ya colgó su bandera celeste y blanca en el balcón de su departamento en San Pablo y se prepara para seguir la campaña de los dirigidos por Scaloni en Moocaires, un restobar argentino ubicado en el tradicional barrio de Mooca, en la ciudad paulistana. Por su parte, Junior Marques, desde Buenos Aires, cumple su sueño y pretende agigantar su fama de talismán argentino. Ambos, aquí y allá, buscarán fundirse en un abrazo con los que consideran parte de su tribu, más allá del rincón del mundo en el cual les tocó nacer.
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