Los buenos rindes que dejó la campaña agrícola 2025/26 permitieron cerrar números mejores a los previstos en las principales zonas productivas. Pero, opina el productor y asesor Alejandro Ladaga, eso no cambia una realidad de fondo: que la agricultura sigue funcionando con márgenes extremadamente ajustados, donde cualquier error o imprevisto puede transformar un buen negocio en un problema.
“Es un motor que tiene que andar continuamente arriba de las 10.000 vueltas. Estás siempre con el tacómetro en rojo y lo llevás ahí porque si no, te fundís. El problema es que a la primera torcida del motor, fuiste. Así de chiquitos son los márgenes”, grafica el bragadense al describir la situación actual del sector.
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Desde el punto de vista productivo, las últimas campañas fueron de muy buenos rindes, y tanto los cultivos de gruesa como los de fina superaron ampliamente las expectativas gracias a un clima que terminó jugando a favor.
“Los resultados fueron excepcionales en cuanto a los rendimiento. El mérito fue fundamentalmente del clima”, afirmó Ladaga, quien recordó que entre fines de diciembre y principios de febrero, los cultivos estivales atravesaron un período complicado, con apenas 50 milímetros de lluvia en unos 45 días, en el momento en que enfrentaban su mayor demanda de agua. Las precipitaciones, finalmente, llegaron en el momento justo y permitieron sostener altos niveles productivos.
“Lo que nos salvó fue la cantidad”, sintetizó el productor, que además asesora a varios planteos en el interior bonaerense. En el caso del maíz, se alcanzó un promedio de 105 quintales por hectárea, unos 18 quintales por encima de los rendimientos históricos que utilizan para proyectar sus campañas. En soja también se superaron los promedios, y el trigo fue el cultivo destacado, con rindes cercanos a los 62 quintales.
“Los precios no son malos, pero deberían ser mejores si se corrigiera el tema de las retenciones. Lo que realmente acomodó los números fue haber levantado muchos kilos”, señaló.
Pero, pese a los buenos resultados, el panorama para la nueva campaña no luce tan alentador. En su caso, por ejemplo, Ladaga afrimó que reducirá cerca de un 20% la superficie destinada a trigo y cebada respecto del año anterior, debido a la volatilidad de los costos y a los altos rendimientos de indiferencia que exige el negocio.
“Todos los días cambia el precio de la urea. No cambia centavos, cambia de a 10 o 20 dólares por tonelada. Con esa volatilidad es muy difícil trabajar”, explicó.
En campos alquilados, detalló, el trigo exige actualmente alrededor de 48 quintales por hectárea para cubrir costos. Aunque tuvo una mejora en su competitividad recientemente, el maíz tampoco ofrece demasiado margen de maniobra, con inversiones cercanas a los 900 dólares por hectárea.
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En ese contexto, el asesor pondera la importancia de establecer un cronograma de reducción de derechos de exportación, como lo hizo recientemente el gobierno, pero insiste en que el proceso debería avanzar con mayor rapidez, especialmente para los cereales.
“Lo tendrían que haber hecho mucho antes y con otra intensidad. Está súper demostrado que cuando se bajan las retenciones y se mejora la rentabilidad, aumenta la producción. Llegamos a 160 millones de toneladas y eso genera actividad económica, IVA, Ganancias y movimiento en toda la cadena”, sostuvo.
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Más allá de las medidas coyunturales, Ladaga también hizo eco de la necesidad de avanzar en políticas estructurales para el sector. Ejemplos de ello son una nueva ley de fertilizantes, de seguros agropecuarios y, desde ya, la actualización de la legislación sobre semillas. En ese punto, fue especialmente crítico con la posibilidad de que Argentina adhiera al nuevo convenio global como solución para el debate sobre propiedad intelectual.
“Suplantar una ley de semillas por UPOV 91 sería una barbaridad. Lo que hace falta es una ley de semillas moderna, donde estén representados todos los actores de la cadena”, sostuvo, y aseguró que la discusión debería involucrar no sólo a las grandes compañías obtentoras, sino también a productores y multiplicadores de semillas.
Además, advirtió que incluso en países que adhieren a UPOV existen fuertes debates sobre concentración y competencia en el negocio semillero. “UPOV no resuelve nada. Lo que resuelve esto es una buena ley adaptada a la idiosincrasia de cada país”, concluyó el asesor bonaerense.
Agro & Campo
Números muy justos: Para el productor y asesor Alejandro Ladaga, sólo sobrevive quien pone el “motor a andar continuamente arriba de 10.000 vueltas y con tacómetro en rojo”
Los buenos rindes que dejó la campaña agrícola 2025/26 permitieron cerrar números mejores a los previstos en las principales zonas productivas. Pero, opina el productor y asesor Alejandro Ladaga, eso no cambia una realidad de fondo: que la agricultura sigue funcionando con márgenes extremadamente aj...