Muy lejos, muy cerca

“Rosario siempre estuvo cerca” canta Fito Páez. Debería ser una obviedad pero, como todas las obviedades, no siempre es tan obvia. La profundidad del ombliguismo metropolitano suele ser abismal. Y demasiados suelen quedar atrapados en esas honduras. Sin poder ver más allá. Salvo en busca de una comparación. Para encontrar similitudes o reforzar diferencias. Y siempre para tratar de ganar una discusión. Porque no “solo se trata de vivir”. Sino de tener razón. En estos días, algo parecido podría decirse de Perú. Aunque para muchos argentinos Lima queda mucho más lejos (y ajena) que Miami o Madrid. Salvo para disfrutar de un ceviche en Palermo Hollywood. O de hacer una elegía económico-monetaria en algún tuit o panel de la tele. Por eso, mientras los peruanos tratan de dilucidar quién ganó en la reñidísima segunda vuelta de la elección presidencial, también se podría indagar si no hay otras cercanías (y posibles paralelismos). Que nos adelanten el futuro. O que nos permitan evitarlo. Perú votó en medio de una economía estable, una política voluble, precaria e impredecible, y una sociedad desigual. Dos países en uno. En realidad, muchos fragmentos reducidos a dos polos, después de una super atomizada primera vuelta. ¿Muy cerca o muy lejos?
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