Francia ganó con un hat-trick y golazo incluido de Olise para compensar todo lo que falló Mbappé

En una selección con grandes individualidades, Michael Olise desplegó un unipersonal con un hat-trick. Francia se despidió de su gente, en el estadio Pierre Mauroy, de Lille, con una victoria por 3-1 sobre Irlanda del Norte. La próxima vez que salga a escena ya será por el Mundial, en Nueva Jersey, el 16 de junio, cuando debutará en el Mundial frente a Senegal. Desenfocado y errático Kylian Mbappé frente al arco británico, Olise reforzó su candidatura a ser una de las posibles figuras del Mundial. El delantero de Bayern Munich, autor del 2-1 a Boca en el Mundial de Clubes, hizo los dos primeros por oportunismo, por estar ubicado en el lugar correcto en el área para que le cayera la pelota tras una serie de rebotes y despejes. El tercero fue un poema, uno de esos goles que tantas veces se le vio a Lionel Messi. De derecha hacia el centro fue limpiando terreno, amagando, hasta hacerse el hueco para despachar el zurdazo cruzado que entró junto a un poste. Un golazo que arrancó festejos y sonrisas en las tribunas, todo lo contrario al semblante serio de Olise, que va por la vida y las canchas sin ser muy expresivo. Thierry Henry lo conoce bien por haberlo dirigido en la selección olímpica en los Juegos de París: “A veces, la gente fuera del campo no lo entiende, pero es un chico agradable. No habla mucho fuera, pero cuando tiene la pelota, habla muy bien. Tiene su propia forma de ver el partido y la vida”.Nacido en Londres, tuvo que elegir entre las cuatro selecciones que podían convocarlo: Inglaterra (nacimiento), Nigeria (padre), Francia y Argelia (madre). Quizá por su carácter introvertido le llevó tiempo asentarse en un equipo. Pasó por las categorías formativas de Arsenal, Manchester City, Chelsea y Reading, hasta que en Crystal Palace se produjo su despegue. Se transformó en un delantero de tranco largo, zurda sensible y panorama para el pase-gol. Sus 16 goles y 25 asistencias en tres temporadas en Crystal Palace decidieron a Bayern Munich a pagar 53 millones de euros por su pase. Reemplazado a ocho minutos del final, una ovación acompañó la salida de Olise, que se quedó conversando unos minutos con el cuarto árbitro para que le hicieran llegar la pelota por ser el autor del triplete. Atrás quedaba un amistoso que dio material futbolístico para dejar en un segundo plano otros temas que daban cuenta de un clima medio espeso en el plantel francés. A saber: disconformidad de los jugadores con los dirigentes por la cantidad de entradas que recibirán para cada partido del Mundial, un malestar de Mbappé porque su imagen quedó asociada a una publicidad de casas de apuestas de la Federación Francesa y algún desencuentro entre Mbappé y N’Golo Kanté, que es una debilidad del entrenador Deschamps.Irlanda del Norte, replegada en los últimos 30 metros, llevó a Francia a hacer el partido que más incómodo le queda a sus características: gambeta corta en espacios reducidos y combinaciones precisas en medio de un bosque de piernas rivales. El subcampeón del mundo tiene talento y creatividad, virtudes que potencia a la carrera y con capacidad atlética. De todas las selecciones que estarán en el Mundial, es una de las pocas que combina en dosis similares envergadura física y recursos técnicos. Lo más destacado de Francia 3 - Irlanda del Norte 1A Francia le cuesta cuando debe masticar un desarrollo con paciencia y largas posesiones. El “sumar pases” que define el estilo de la selección argentina, para Francia es una demora para llegar al objetivo del gol. Futbolistas del perfil de Mbappé, Dembélé, Doué y Olise se sienten asfixiados cuando se les acota el margen para que impongan su explosividad. Después de llevar la iniciativa en campo irlandés durante la mayor parte del primer tiempo, Francia recién encontró el gol a los 43 minutos, cuando el visitante adelantó un poco las líneas y el pelotazo de 50 metros de Upamecano cayó para el esprint de Doué por la izquierda. El delantero asistió a la entrada por el medio de su compañero en Paris Saint Germain Dembélé, cuya definición se desvió en un defensor y le quedó a Olise para el 1-0. Merodeando también estaba Mbappé. En ese ataque, Francia se sintió en su salsa y se sacudió la impotencia que la estaba invadiendo y el fastidio que le dejó la derrota por 2-1 ante Costa de Marfil en el amistoso de cuatro días atrás.Didier Deschamps tiene casi definida la formación para afrontar el Mundial, dentro de un plantel que le ofrece variantes confiables y de alto nivel para cada puesto. El regreso de Kanté, una especie de pulpo en el centro del campo, surge como una alternativa para el doble pivote que integran Tchouaméni -de N° 5 más posicional- y Rabiot, con más libertad para soltarse. El cuarteto de ataque tiene nombres propios en Olise, Dembélé, Doué y Mbappé, pero ante un mal partido de cualquiera de ellos, del banco pueden saltar a la cancha Cherki, Barcolá, Mateta (figura del Crystal Palace y autor del gol en la final de la Conference League), Thuram o Akliouche, un wing muy desequilibrante para abrir defensas cerradas.Deschamps recurrió a la profundidad de su plantel con varios cambios en el segundo tiempo. Francia mostró algunas distracciones en defensa, sobre todo por las bandas, ante los contraataques de Irlanda del Norte. Así llegó el descuento de Kelly, luego de que Upamecano perdiera en una pelota dividida y Digne no llegara al cierre. Ya estaba Cherki para hacer filigranas cerca del área y Barcola era otra amenaza constante para los británicos. Mbappé siguió buscando su gol, sin acertarle al arco en varias oportunidades. La receta la tenía el introspectivo Olise.
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