Generación X, un vecino famoso y un video improvisado: cómo Lisa Loeb creó el himno de una generación y se transformó en la “antidiva” de los noventa

Hay canciones que todos escuchamos alguna vez en la vida, quizás hasta sin conocer su nombre o el artista de su autoría. Melodías que sabemos de memoria o que tarareamos mientras esperamos en alguna fila tediosa. Cada una tiene algo especial que la hace única. Sin embargo, muy pocas logran convertirse en un hit que traspasa épocas y fronteras y “Stay (I Missed You)”, de Lisa Loeb, es una de ellas. Lanzada en 1994, la canción no solo no tardó en liderar los rankings de las radios internacionales, sino que también cambió la vida de su única autora de la noche a la mañana. En aquel entonces, Loeb tenía 26 años y era una artista independiente en Nueva York que no tenía contrato con ninguna discográfica y trabajaba en empleos temporales para pagar las cuentas y llegar a fin de mes. Sin embargo, mientras de día se esforzaba en cumplir con sus tareas administrativas y de noche tocaba en formato acústico con su banda, Nine Stories, en el circuito de cafeterías y en clubes legendarios de la escena alternativa, como el CBGB, el destino y la cercanía de Ethan Hawke la llevaría al estrellato de la forma menos pensada. Una vez instalada en Manhattan y en busca de un camino para desarrollarse profesionalmente, Loeb pudo integrarse rápidamente a la comunidad de jóvenes artistas, actores y directores del Theater District. En la década del 90, el corazón de la Gran Manzana distaba mucho de la zona hiperturística que es hoy: en aquel entonces, el barrio conservaba sus tintes bohemios y era el lugar ideal y accesible para quienes querían consagrarse en el mundo del arte. Allí mismo, dos jóvenes de veintitantos lograron establecer un vínculo de amistad en el que compartían las mismas pasiones y cuyas ventanas daban, literalmente, una frente a la otra. Tras su consagración en La sociedad de los poetas muertos (1989), Hawke se convirtió en el rostro de una época. Cuando llegó a sus manos el guion de Generación X (Reality Bites, 1994), la película dirigida por Ben Stiller que definiría la época, el actor vio la oportunidad perfecta para ayudar a su amiga. Originalmente, fue él quien le pidió a Loeb que compusiera un tema para que su propio personaje lo cantara en una escena. Aunque Stiller prefirió otra opción para ese momento, el actor no se rindió: le hizo escuchar al director un casete con “Stay (I Missed You)”. Finalmente, quedó deslumbrado y la eligió para los créditos del film. Después de que quedara resonando en la cabeza de quienes formaron parte del rodaje, la discográfica RCA —a cargo de la banda sonora— decidió que “Stay (I Missed You)” sería el corte de difusión de la película. El desafío era que Lisa, al no tener contrato, carecía del presupuesto y la estructura de una discográfica para producir un video. Ante la falta de recursos, Hawke tomó las riendas: debutó como director y transformó su propio departamento en un set de filmación. El resultado fue un videoclip histórico en una sola toma que no solo catapultó a Loeb a la fama, sino también a su gato, Mardot, que cruzó por accidente frente a la cámara. El video se estrenó en MTV en simultáneo con el desembarco de la película en los cines y el lanzamiento de la banda sonora, a principios de 1994. La reproducción continua en la pantalla chica hizo el resto: en agosto de ese mismo año, la canción escaló hasta el puesto número uno del prestigioso ranking estadounidense Billboard Hot 100, donde se mantuvo durante tres semanas. De esta manera, Loeb hizo historia grande en la industria musical al convertirse en la primera artista sin contrato discográfico en liderar las listas de los Estados Unidos. Más allá de la nostalgia: la vida después de “Stay” Con 26 años y un hit bajo el brazo, que le valió la nominación a los Premios Grammy en la categoría como Mejor Interpretación Pop de un Dúo o Grupo, la artista firmó contrato con el sello discográfico estadounidense Geffen Records. En 1995 demostró su vigencia al lanzar su álbum Tails, que incluye la exitosa canción “Do You Sleep?”. Con un estilo visual inusual para la época —en la que las mujeres que lideraban los rankings musicales dejaban ver una estética provocativa—, Loeb fue la gran precursora de la apariencia geek-chic, esa tendencia que transformó la estética tradicionalmente “nerd” en un sinónimo de vanguardia y sofisticación. Lo hizo a través de sus anteojos grandes de carey, los vestidos discretos, los suéteres tejidos, el pelo lacio natural sin grandes producciones y una actitud urbana y moderna. Enfocada en el “pop-rock inteligente”, suerte de subgénero que comparte el universo con artistas y bandas de los 80 y 90 como Sheryl Crow, Alanis Morissette, Suzanne Vega, Aimee Mann o incluso The Cardigans, en 1997 dio luz a su segundo álbum, Firecracker, que incluyó otro gran éxito en los rankings: “I Do”, el cual alcanzó el puesto número 17 en la lista Billboard Hot 100 de Estados Unidos, convirtiéndose en el segundo sencillo de Loeb con mejor posición en las listas. En 2002 publicó Cake and Pie, un disco que sufrió las consecuencias de la transición entre los noventa y el nuevo milenio. Aunque fue muy bien aceptado por sus fanáticos, quedó atrapado en medio de fusiones corporativas y un cambio de época que priorizaba el pop adolescente híperproducido. Ante la falta de apoyo de su sello, Loeb tomó una decisión drástica: compró los derechos de sus propias canciones, rompió el contrato y relanzó el material de forma independiente bajo el título de Hello Lisa. La reinvenciónEn medio de la crisis que atravesaba la industria de la música, la artista comprendió antes que muchos de sus contemporáneos el potencial de la pantalla chica para reinventar su carrera. Así fue que en 2003 formó parte del programa de cocina y música Dweezil & Lisa (Food Network) y, más tarde, realizó su propio docu-reality en E! Entertainment, Number 1 Single, centrado en su vida como soltera e independiente en Nueva York. Aquel boom televisivo no solo la llevó a ser actriz de doblaje de algunas ficciones animadas, sino también a hacer una aparición en Gossip Girl interpretándose a sí misma. “Me pidieron que participara. Soy amiga de uno de los guionistas de la serie. Alguien a quien conocí en Nueva York a principios de los 90, cuando empecé mi carrera después de la universidad. Éramos un grupo que solíamos juntarnos, entre ellos, Ethan Hawke, Josh Hamilton, Jesse Harris y Pete Dinklage. Uno de ellos era Jonathan Marc Sherman, que salía con Jessica Queller, una de las guionistas de Gossip Girl”, explicó en ese entonces en diálogo con The New York Times sobre su desembarco en el éxito televisivo que sigue la escandalosa vida de un grupo de jóvenes privilegiados y multimillonarios en el exclusivo barrio del Upper East Side de Nueva York. Mientras los triunfos continuaban, Loeb se dio tiempo para el amor. En 2009 se casó con el productor de televisión musical Roey Hershkovitz y a los pocos meses se convirtió en madre de Lyla. Tres años más tarde llegó a su vida su segundo hijo, Emet. La maternidad volvió a darle el puntapié para desarrollarse en una nueva arista: la música infantil. Editó libros interactivos con canciones y lanzó varios discos dedicados a la familia y en 2018 ganó el premio Grammy al Mejor Álbum Infantil por su disco Feel What U Feel. La madurez de una antidivaHoy, a sus 58 años, Lisa Loeb mantiene intactos su estilo y sus icónicos anteojos desde los días de “Stay (I Missed You)”. Embarcada en una importante gira de anfiteatros por los Estados Unidos —en la que comparte cartel con bandas como O.A.R. y Gavin DeGraw y se presenta en lugares emblemáticos como el Greek Theatre de Los Ángeles—, sigue manteniendo la esencia con la que se dio a conocer.Al frente de Stay with Lisa Loeb, su programa diario de radio en SiriusXM, también es una activa empresaria de su propia marca de lentes. Aquella antidiva que rompió los moldes en los noventa logró lo que pocos logran en la industria musical: construir una carrera duradera, libre y con sello propio.
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