La justicia noruega ordena liberar al hijo de la convaleciente princesa Mette-Marit, acusado de haber violado a varias mujeres

OSLO.– La justicia noruega ordenó este lunes liberar al hijo de la princesa heredera de Noruega, Marius Borg Hoiby, para que pueda estar junto a su madre, gravemente enferma, mientras espera el veredicto en el juicio por presuntamente haber violado a varias mujeres y por violencia contra una expareja.Sin embargo, como la fiscalía apeló inmediatamente esta decisión, el hombre de 29 años seguirá entre rejas hasta que un tribunal de apelación haya examinado el caso.Nacido de una relación anterior al matrimonio de su madre Mette-Marit con el príncipe heredero Haakon, Hoiby se encuentra en prisión preventiva desde principios de febrero.Durante su juicio, celebrado del 3 de febrero al 19 de marzo, tuvo que responder por 40 cargos y finalmente fue acusado de la violación de cuatro mujeres y actos de violencia reiterada contra una expareja. El veredicto se espera para el próximo lunes.En los últimos meses, el estado de salud de su madre, la princesa Mette-Marit, aquejada de una enfermedad pulmonar incurable, se ha deteriorado considerablemente, hasta el punto de que los médicos la incluyeron en una lista de espera para un delicado trasplante de pulmón.“Estar encerrado sabiendo que mamá está tan mal es insoportable”, declaró Hoiby, citado por la radio NRK, este lunes durante una audiencia de solicitud de libertad ante un tribunal de Oslo.En su decisión, el tribunal consideró especialmente que “mantenerlo detenido supondría (...) un perjuicio muy importante para Hoiby, pero también para su madre, habida cuenta de la difícil situación en la que se encuentran actualmente”.El caso contra HoibyEn el juicio por violaciones y otros delitos, la acusación solicitó una pena de siete años y siete meses de prisión para Hoiby, que no es miembro formal de la Casa Real noruega.El caso se convirtió en uno de los procesos más sensibles para la monarquía noruega en años. Aunque Hoiby no ostenta un título real, creció dentro del entorno de la familia real y su situación generó un fuerte impacto público y mediático.La acusación sostiene que el joven cometió cuatro violaciones contra distintas mujeres, algunas de ellas mientras dormían, además de seis casos de conducta sexual vejatoria. A estos cargos se suman agresiones, amenazas, daños, alteraciones del orden público, infracciones de tránsito y una violación grave de la ley antinarcóticos.Durante su alegato, el fiscal Sturla Henriksbo subrayó la gravedad de los hechos, especialmente en relación con las víctimas de violencia sexual. También puso el foco en los testimonios de exparejas, una de las cuales describió la relación como marcada por los celos, la violencia y el control.Hoiby, por su parte, admitió durante el juicio haber cometido agresiones y otros delitos menores, pero negó las acusaciones de violación, al sostener que las relaciones fueron consentidas. También rechazó haber grabado sin autorización a varias mujeres y negó los cargos más graves de maltrato.A lo largo de las audiencias, Hoiby también hizo referencia a sus problemas personales. Reconoció tener adicciones al alcohol y a las drogas, así como trastornos psíquicos. En su primera declaración ante el tribunal, afirmó: “Tengo una necesidad extrema de afirmación. Mucho sexo, mucho alcohol. Pocos pueden identificarse con la vida que he llevado”.El joven ya había sido detenido previamente en agosto de 2024, cuando admitió haber transportado varios kilos de marihuana. Desde entonces, su defensa se centró en negar los delitos más graves y en denunciar una supuesta persecución mediática. “La prensa me ha acosado desde que tenía tres años”, declaró en una de las sesiones.El caso se suma al escándalo provocado por revelaciones sobre la correspondencia continuada y el tono a veces íntimo que mantuvieron Mette-Marit y el delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein entre 2011 y 2014.Agencias AFP y Reuters
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