Calor anómalo y lluvias: qué puede provocar la llegada de El Niño en la Argentina

En los próximos meses es muy probable que en gran parte del territorio argentino se registre un calor inusual acompañado de lluvias abundantes. El factor clave es de alcance global: la temperatura del océano Pacífico continúa en ascenso y la posibilidad de que se modere es cada vez menor.La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó a comienzos de la semana pasada que la aparición de El Niño es prácticamente un hecho, aunque aún no se conoce con certeza su intensidad. La posibilidad de que se presente una versión intensa sigue vigente, lo que para la Argentina significaría un escenario de alerta. A esto se suman las alteraciones que, en las últimas dos décadas, modificaron el clima por efecto de las emisiones de gases de efecto invernadero. No hay certezas sobre lo que pueda ocurrir; sin embargo, este escenario, de acuerdo con los expertos consultados, exige atención y, sobre todo, prevención y preparación.Durante el fin de semana, la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, señaló que es fundamental prestar atención a este fenómeno. “El Niño es un factor determinante de los patrones climáticos. Un océano más caliente aporta humedad y calor al sistema climático, lo que puede agravar fenómenos extremos como olas de calor y tormentas”, declaró el domingo pasado.Pedro Di Nezio, meteorólogo argentino y uno de los principales especialistas en el fenómeno, explicó que un “Súper El Niño” sigue siendo posible, aunque no es el escenario más probable, y evitó mensajes alarmistas. “Hoy podemos descartar tanto condiciones neutrales como un episodio de La Niña. Esto es una buena noticia para la Argentina porque reduce significativamente el riesgo de una nueva sequía generalizada. La discusión ya no pasa por si ocurrirá, sino por qué tan intenso será”, agregó.El experto, junto con otros colegas, recomendó medidas preventivas en todos los niveles de gestión. “Lo fundamental es implementar acciones que no lamentemos si el fenómeno no resulta extremo. Un ejemplo es adelantar el mantenimiento de desagües, canales y sistemas de drenaje. Si llegan lluvias intensas estaremos mejor preparados; y si no, igualmente habremos fortalecido la infraestructura”, señaló.Desde la OMM indicaron que hay un 80% de probabilidades de que se den condiciones de El Niño entre junio y agosto, y un 90% de que esto ocurra a partir de entonces. “Persiste cierta incertidumbre sobre el momento exacto del apogeo y su intensidad máxima, pero la mayoría de los modelos sugiere un evento al menos moderado, con la posibilidad de que alcance gran intensidad”, advirtieron desde la institución.Una alta intensidad se traduce en mayores riesgos de inundaciones y en todas las consecuencias asociadas al calor extremo. Esto no solo implica afectaciones directas a la salud, como el aumento del dengue, la deshidratación o los golpes de calor, sino también daños materiales e incluso pérdida de vidas por inundaciones. El Niño impacta de manera estructural: atraviesa la producción y puede afectar el acceso a servicios básicos como la electricidad. Así lo describió el exsecretario de Cambio Climático de la Nación, Rodrigo Rodríguez Tornquist, en diálogo con LA NACION.La última vez que en el país se registró una variante extrema de El Niño fue en 1997. Reportajes televisivos de aquel año mostraban lluvias que en dos días superaban los niveles habituales de todo un mes, campos santafesinos completamente inundados y barrios porteños, como Palermo, bajo el agua.Lo que hace la región y la ArgentinaEn América Latina, varios gobiernos están desarrollando estrategias preventivas. La Comisión Multisectorial Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen), del gobierno peruano, declaró el estado de alerta en abril pasado y ya ejecuta medidas de prevención, refuerza sistemas de alerta temprana y avanza en la preparación institucional.En Brasil, el ministro de Medio Ambiente y Cambio Climático, João Paulo Capobianco, afirmó recientemente que las autoridades intensificaron las medidas preventivas para enfrentar los posibles impactos de un nuevo ciclo del fenómeno. Según el funcionario, se fortalecieron los sistemas de vigilancia ambiental y se desplegó el mayor contingente de brigadistas de la historia del país para combatir los incendios forestales.Otros países de la región, como Colombia, ya anunciaron planes o emitieron comunicados para reaccionar ante el riesgo advertido por la OMM. Incluso el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe publicó un informe sobre los potenciales impactos de El Niño.En la Argentina, en cambio, no parece haber un diseño preventivo desde el Gobierno Nacional. En el portal y redes de la Agencia Federal de Emergencia (AFE), dependiente del Ministerio de Seguridad, no hay publicaciones actualizadas sobre el tema. LA NACION consultó al Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo, encargado de este tipo de fenómenos dentro de la AFE, sobre planes o declaraciones en elaboración; sin embargo, no obtuvo respuesta.El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) publicó un informe en abril de 2026 en el que señaló que, por el momento, se mantienen condiciones neutrales y no hay presencia de El Niño. El documento ofrece una explicación didáctica del fenómeno, pero en cuanto a las posibles afectaciones a la población advierte que la información “será actualizada siempre que se encuentre activa alguna de las fases” del evento.En la Ciudad de Buenos Aires, el abordaje no está coordinado por la Subsecretaría de Ambiente, dependiente de la Vicejefatura de Gabinete. Desde esa área indicaron que cualquier acción vinculada al fenómeno correspondería al Ministerio de Movilidad e Infraestructura, que respondió que no hay medidas especiales para enfrentar el evento climático anunciado. Sí destacaron que el Plan Hidráulico de la Ciudad ha sido clave para “llevar tranquilidad a los vecinos frente al desafío del cambio climático y los riesgos de inundaciones”.El Gobierno porteño también cuenta con un sistema de alerta temprana de tormentas que funciona en el Centro Único de Coordinación y Control en Chacarita, operado por la Subsecretaría de Emergencias. Sin embargo, en su sitio oficial no hay, por ahora, comunicaciones vinculadas a la llegada de El Niño.En la provincia de Buenos Aires, la situación es similar. El Plan de Prevención del Riesgo Hídrico en Ciudades busca ampliar canales de alivio en distintos puntos, especialmente en el conurbano. En total se proyectan 130 obras, de las cuales poco más del 10% están terminadas. LA NACION intentó contactarse con Defensa Civil bonaerense para consultar sobre planes específicos ante este escenario, pero no obtuvo respuesta.Qué es El NiñoEste fenómeno surge de la interacción entre el viento y el océano. Los vientos alisios, que soplan en zonas tropicales cercanas al Ecuador, suelen fluctuar en abril. Cuando se debilitan, el calor se acumula bajo la superficie y, tras varias oscilaciones, emerge hacia la atmósfera, generando un ciclo en el que el océano calienta el aire y este, a su vez, intensifica la humedad y la energía disponible.Según Di Nezio, en la Argentina los efectos varían según la región. En el Litoral, la Cuenca del Plata y gran parte del centro del país, El Niño aumenta la probabilidad de lluvias y eleva el riesgo de crecidas e inundaciones. En Cuyo podría aliviar la sequía prolongada de más de 15 años, aunque esto dependerá de la intensidad que alcance durante el invierno.Los meteorólogos consultados advirtieron que, a pesar de las tendencias, los pronósticos siguen siendo inciertos. Di Nezio explicó que, a medida que avance el mes, habrá mayor precisión en las proyecciones.Saulo advirtió: “Debemos prepararnos para un episodio de El Niño potencialmente fuerte, que exacerbará sequías, intensificará lluvias y aumentará el riesgo de olas de calor en tierra y océano. El evento más reciente, en 2023/2024, fue uno de los cinco más intensos registrados y contribuyó a las temperaturas sin precedentes de 2024”. Añadió que la OMM continuará monitoreando la situación para asistir a los gobiernos, organismos humanitarios y sectores sensibles al clima con pronósticos y alertas tempranas.
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