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El histórico triunfo de Belgrano ante Talleres en el clásico se escribió de arco a arco
El Pirata lo ganó en las áreas: de las atajadas de Thiago Cardozo a la lucha de Lucas Passerini con los defensores rivales
El silbatazo final de Darío Herrera desata el festejo desenfrenado de los jugadores de Belgrano. Los suplentes entran a la cancha como si fueran hinchas -algunos, criados en el club, lo son-, los de adentro se abrazan. La celebración continúa en la mitad de la cancha con una ronda. Lisandro López, el capitán cuando no está Lucas Zelarayán, emula a Soledad y revolea la camiseta como si fuera un poncho. Ese puñado de futbolistas disfruta en soledad: en el Mario Alberto Kempes no hay ni un alma pirata entre las más de 53 mil personas que lo pueblan. La ausencia de visitantes le da más valor a la victoria por 1-0 el el clásico ante Talleres, al que no vencía en primera división hace casi 25 años. Un triunfo que entra en la galería de los más importantes de la historia de la B. Ante la T, claro.El 1-0 se explica en las áreas y en el corazón. El Pirata lo ganó por las atajadas de su arquero, el uruguayo Thiago Cardozo, y por todo lo que soportó Lucas Passerini, al más puro estilo de un pivote de básquet. Un “hombre objetivo” o “target man”, como le dicen en Inglaterra a esos delanteros capaces de soportar uno y mil embates de los defensores centrales rivales y, aún así, mantener la pelota. Los dirigidos por Ricardo Zielinski tuvieron, además, la solidaridad colectiva suficiente como para no ceder espacios. Y siempre que un futbolista de la T avanzó con la pelota dominada debió enfrentarse a uno de celeste. Para Belgrano era una final. Así lo jugó.Ya en los primeros minutos, los defensores de Talleres -arropado por una multitud esperanzada- supieron que Passerini se transformaría en su peor pesadilla. Se llevó a la rastra a un marcador y definió tras un gran centro de González Metilli. El VAR anuló la conquista por posición adelantada del delantero en el inicio de la jugada. Sería la única celebración de la hinchada de la T en toda la tarde: lo festejó como un gol propio. Passerini siguió haciendo de las suyas conforme avanzaba el partido. Sostenía la pelota y no se la podían sacar, ni siquiera cometiéndole infracción. Al rival que osaba disputarle la tenencia, el 9 se lo sacaba de encima. Como si tuviera ojos en la nuca, casi siempre decidió bien a la hora de pasar el balón a algún compañero que pasara cerca suyo a toda velocidad. Belgrano tuvo en su torre al mejor jugador (de campo) del partido. Porque el “Gordo” -como le dicen- fue el autor intelectual del 1-0 con el que Belgrano eliminó a Talleres y le puso fin a una racha de casi ¡25 años! sin vencer a su rival de toda la vida en torneos de primera división. La última alegría ni siquiera se filmó en HD: fue en noviembre de 2001, y con gol de Sebastián Brusco. Pero volvamos a Passerini... A la salida de un lateral, González Metilli jugó con él y el 9 descargó al espacio con taco lujoso y efectivo a la vez. Hacia allí fue el exCentral Córdoba y Argentinos Juniors. Sacó el remate de zurda y venció a Guido Herrera. Fue el gol que decidió el partido. Y el más importante de su carrera, aún más que aquel recordado tanto que le convirtió a Rosario Central en 2022 con la camiseta del Ferroviario santiagueño, nominado al Puskas.“Al Gordo lo conozco mucho. Sé que tengo que ir a lo que deja, porque las aguanta todas. Eso es muy importante porque nos da un aire a los volantes”, dijo González Metilli ante los micrófonos de ESPN tras el partido y la celebración por el pasaje a los cuartos de final. En esa instancia, el Pirata no podrá contar con el 9, ya que empañó su enorme partido con una expulsión evitable tras trenzarse con Guido Herrera. El otro Herrera (Darío, el árbitro) lo echó justo cuando iba a ser reemplazado por Nicolás “Uvita” Fernández.El otro argumento de Belgrano para adueñarse del clásico fueron las manos de Thiago Cardozo, su arquero uruguayo. Dos atajadas, una en cada tiempo, sirvieron para neutralizar los dos ataques más potentes de la T. Primero, ante un remate venenoso del brasileño Rick que pedía gol. Luego, en un derechazo de Augusto Schott, el lateral derecho de Talleres. En ambos casos, el arquero charrúa respondió con solvencia. La misma que mostraron los dos defensores centrales durante todo el partido: Lisandro López y Leonardo Morales terminaron con chichones de tanto ganar por el aire. No perdieron una sola batalla aérea.El capitán del Pirata, Lucas Zelarayán, también merece su párrafo. Si bien pudo haber tomado mejores decisiones en un par de contragolpes que terminaron en sendas atajadas de Guido Herrera, el Chino nunca se fue del partido. Lejos de ser un 10 intermitente, le hizo honor al brazalete que porta. Y fue uno de los más criteriosos de su equipo. Apenas un escalón por debajo quedaron Sebastián Longo -el pulpo de la mitad de la cancha-, Agustín Falcón -el lateral derecho que anuló a Rick- y el goleador González Metilli. Lo mejor de la victoria de Talleres en el clásico ante BelgranoEl presidente de Belgrano, Luis Fabián Artime, elogió a todo el equipo: “Passerini jugó un partidazo, pero lástima la expulsión. Fuimos muy superiores y estuvimos para ganar 2 o 3 a 0. Lo de hoy fue un hito más en la historia de Belgrano”. Minutos antes, los jugadores habían celebrado en la mitad de la cancha del Kempes. Porque, tras el 1-0, Córdoba es celeste. Y el Celeste está entre los mejores ocho equipos del Apertura.