Mo Yan en la Feria del Libro: el Nobel habló de política, el uso de la IA en la literatura y su inesperada fascinación por la carne argentina

En su paso por la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, el Premio Nobel chino Mo Yan compartió reflexiones sobre literatura, política y el futuro de la escritura en tiempos de la inteligencia artificial: “En la actualidad, la IA todavía no puede sustituir el trabajo creativo de un escritor”, dijo en un intercambio íntimo con periodistas.Invitado estrella de esta edición en La Rural, el autor de Sorgo rojo habló también de las influencias que marcaron su obra, reivindicó la libertad absoluta para escribir y hasta sorprendió con una confesión: “Antes de venir, leí literatura argentina pero también vi muchos partidos de los equipos argentinos; la literatura y el fútbol son dos grandes tradiciones de este país, pero la gastronomía también me ha fascinado: la carne y los mariscos son riquísimos, me gustaron muchísimo. Ahora pienso que podría haber llegado antes, ¡tengo que repetir mi viaje a Argentina!”.El autor recorrió numerosos temas. Recordó la etiqueta que le otorgó la Academia sueca al concederle el máximo galardón, señalándolo como un autor de “realismo alucinatorio”, una categoría que él emparentó con el realismo mágico latinoamericano, una de sus grandes fuentes de inspiración, y también sus primeras lecturas de autores argentinos en los años 80: “Por primera vez leía a Julio Cortázar, La autopista del sur; los cuentos de Borges...”. Aquellas lecturas, según dijo, modificaron para siempre su escritura: “Tras leerlos, me dije: necesito reformar mi forma de narrar”.Mo Yan defendió el intercambio de influencias entre escritores, al responder sobre las supuestas acusaciones de plagio en torno a un cuento inspirado en Cortázar. “Entre los escritores del mundo uno aprende y recibe del otro, es muy común en el círculo literario”, afirmó. Y trazó un puente con otro referente latinoamericano: “Parecido al caso de García Márquez, cuando leyó por primera vez a Kafka dijo: se puede escribir así”.En cuanto al poder de la literatura para intereferir en la realidad política, el autor chino consideró: “Difícilmente un libro pueda tener el rol de impedir una guerra o impulsar una revolución”, señaló, aunque consideró que “una buena obra literaria tiene su rol, puede influir en las emociones, los sentimientos, de manera paulatina e inconsciente en los seres humanos”. Para el invitado, las grandes novelas latinoamericanas lograron justamente eso: “Han tratado muy bien los temas sociales y políticos que les tocó vivir, y las transformaciones”.Consultado sobre posibles censuras o intimidaciones por las escenas más crudas que llevó a sus libros, señaló: “Mi escritura es libre. Para un gran escritor no debe haber zona prohibida” a la hora de narrar. Aunque se mostró abierto a los cambios en la forma o la estética que los editores le sugieren, aclaró que nadie le ha llegado a indicar: “no podés escribir esto o aquello”.En relación al rol de la inteligencia artificial y su uso cada vez más extendido en la creación literaria, Mo Yan dijo que ésta “no puede sustituir el trabajo creativo de un escritor”. Y fue más allá: “La base del aprendizaje de la IA está en la creación literaria que existe hoy en día. Si todos los escritores en el mundo dejaran de escribir y crear, la IA no podría tener nuevos avances”. Sin embargo, se refirió a sus aportes para la traducción: “Tengo amigos traductores literarios que ya empiezan a usarla para facilitar el trabajo. A nivel técnico puede sustituir parte de la traducción, pero a nivel lingüístico en las obras literarias el traductor debe buscar las connotaciones culturales”, explicó.Para Mo Yan, la esencia de la literatura sigue estando en la experiencia. “El avance de la literatura se basa siempre en la creación de los autores, de su escritura sobre nuevos cambios, transformaciones, vivencias. Esa creatividad es la base de la creación literaria”.Sobre la China actual, el Nobel aseguró que muchos escritores retratan las transformaciones económicas y sociales del país, aunque él sigue otro camino. “Me considero de aquellos que recurren a la historia para buscar inspiración. No soy tan bueno para relatar lo que acaba de ocurrir alrededor mío, prefiero incluso entrar en historias remotas, relatarlo y darle un significado moderno”. Según mencionó, lo importante para un escritor no son solo los cambios materiales sino “los cambios fundamentales detrás de lo material: lo interior, el alma, los sentimientos, las emociones”.Consultado sobre qué cree que los lectores internacionales descubren de China a través de sus obras, el Nobel respondió que una buena novela parte de los personajes que puede crear el autor, de “su carácter, su vida. En la literatura abunda el color, la voz, los olores; leerla es adentrarse en la casa de una persona para ver el color de su living, su dormitorio, su cocina”. En su caso, a partir de su propia lectura de pares como García Márquez, Vargas Llosa y otros grandes autores, logró incorporar elementos y temas que no imaginaba posibles dentro de su propia obra. En ese cruce de geografías y estilos, Mo Yan concluyó que las historias de otras regiones pueden resultar a la vez “desconocidas, pero también muy familiares”.
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