Economía
La encíclica que es mucho más que la inteligencia artificial
Ocuparse de “Magnifica humanitas”, más que del tema, permite adentrarse en qué le preocupa, y qué no, al papa León XIV
El 15 de mayo último el Papa León XIV firmó su primera encíclica, Magnifica humanitas, un texto de 245 párrafos, que a lo largo de 54 páginas se ocupa de “la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial (IA)”. La enorme mayoría de quienes hablaron a propósito de esto, simplemente no la leyeron sino que se ocuparon del tema. Por el contrario, yo me concentro en la Encíclica, porque más que la IA me interesa tratar de entender al Papa: qué le preocupa, qué no; a qué le presta atención, a qué no, etc.Al respecto, conversé con el ¿español o mexicano? Tomás de Mercado (1525 - 1575), fraile que obtuvo el título de maestro en teología por la universidad de México, y fue lector en el convento de los dominicos en dicha ciudad. Según Oreste Popecu, trasplantó a Nueva México las ideas de los escolásticos españoles, oponiéndose –igual que Juan de Matienzo- a la teoría objetiva del valor, aunque ninguno sabía ni de la vida, ni de la obra o los logros del otro.– Popescu sostiene que su obra, y la de de Matienzo, incitan a la formulación de la hipótesis del origen americano de la teoría cuantitativa del dinero.– Por mi parte sostuve lo siguiente: “Es de advertir no ser lo mismo el valor y el precio del dinero y su estima (esto último, el poder adquisitivo). Ejemplo clarísimo: en las Indias vale el dinero lo mismo que acá, y lo mismo que en España; pero la estima es muy diferente en todas partes. En mucho menos se estima en Indias que en España. Tras las Indias, donde en menos se tiene es en Sevilla, como ciudad que recibe en sí todo lo bueno que hay allá. Lo cual estima y apreciación se causa lo primero de tener gran abundancia o penuria de estos metales y como en aquellas partes (de las Indias) nace y se coge, tiénese en poco”. Para los modernos el texto es complicado, pero la relación entre cantidad de dinero y precios es clara.– Ayúdeme a entender al Papa, a propósito del texto que acaba de dar a conocer.– Con gusto, sabiendo lo riesgoso del desafío, porque una misma encíclica genera más de una interpretación. La primera cosa que cabe enfatizar es el coraje del Sumo Pontífice, porque en su primera encíclica no dudó en ocuparse de una cuestión relevante, pero muy discutida. Y encima, como bien dijo, se trata de una materia cuyos pronunciamientos pueden resultar obsoletos en corto tiempo, y sobre la cual hasta los entendidos saben poco.– Encuadró la IA dentro de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI).– Los futuros historiadores dirán si hay ”un antes y un después” de la IA, pero lo cierto es que no cayó del Cielo, como ninguno de los otros inventos humanos. Por eso León XIV la encuadró dentro de la DSI (los párrafos 17 a 45 de la encíclica la reseñan de manera admirable). “Oficialmente” nacida en 1891, cuando León XIII publicó la encíclica Rerum novarum (tiempos nuevos), es un cuerpo de doctrina que se ocupa de muchas cuestiones, y no solamente de las relaciones obrero-patronales. Recomiendo fervorosamente la lectura de esta Encíclica, en particular lo que dijo sobre el colectivismo, un cuarto de siglo antes de la Revolución Rusa. – ¿Por qué el referido encuadre?– Porque como dice el subtítulo de la encíclica, se ocupa de “la custodia de la persona humana en el tiempo de la IA”. Lo cual me lleva a un punto central, que lo quiero marcar de manera contundente, redactándolo en términos no muy vaticanos.– Anímese, por favor.– Me refiero al llamado a la responsabilidad personal, una constante en la Iglesia pero también relevante a propósito de la IA. A quienes están directamente involucrados, pero también a los seres humanos en general, León XIV nos está diciendo que ¡no nos hagamos los b-l-d-s! Porque; ¿quiénes diseñan los algoritmos; quiénes almacenan los datos; quiénes hablan de esto en los medios de comunicación? Seres humanos. Pedirles a los Estados que neutralicen las maldades que se le pueden ocurrir a algunos seres humanos, en la práctica es demasiado. El llamado a la responsabilidad personal puede lucir utópico, pero no tiene sustituto y por eso debe ser enfatizado.– La IA, como todo invento, se puede usar para el mal o para el bien.– Así es. Mediante el uso de tecnologías digitales puedo mejorar los diagnósticos médicos, pero también fabricar fotografías comprometedoras, para arruinarle la vida a alguien, o extorsionarlo. A propósito de esto último: quien inventa los algoritmos “generales”, ¿los diseña con este propósito o algún perverso se encarama sobre los programas que existen para generar barbaridades? No lo sé, pero vienen a la memoria la energía nuclear y la dinamita, inventos que salvaron vidas, pero también causaron la muerte de muchos inocentes. – Según León XIV, la IA plantea la novedad de que se origina en esfuerzos privados, a cargo de pocos, lo cual privatiza parte del “poder”. – Ignoro si son pocos o muchos, si se ponen de acuerdo o compiten. Pero la lectura de la historia muestra que la enorme mayoría de los inventos, si no todos, fueron realizados por integrantes del sector privado, no por los Estados. A comienzos del siglo XX, en Estados Unidos, existió una demanda por intervención estatal para neutralizar el poder de los “barones” del petróleo, el acero y los ferrocarriles. ¿Estamos delante de algo parecido? En otros términos, ¿a quién debemos temerle más, a los fabricantes de algoritmos y almacenadores de datos, o a los funcionarios que nos quieren proteger de estos malvados? En la Argentina 2026 no es fácil responder este interrogante.– Una afirmación papal es, cuanto menos, discutible.– Lo cual no debe sorprendernos, en un texto tan extenso. Supongo que se refiere a cuando dijo que la guerra no forma parte de la naturaleza humana lo cual es, cuanto menos, una afirmación discutible. Robert John Yisrael Aumann, premio Nobel en economía, la cuestionó en su conferencia Nobel titulada, precisamente, “War and peace” (Nobel foundation, 8 de diciembre de 2005), cuando documentó -cito de memoria- que en sólo 500 de los últimos 2500 años de historia, no hubo alguna guerra en algún lado. Una cosa es condenar la guerra desde el punto de vista ético, otra muy diferente es descalificarla en el plano fáctico. Me permitiría reescribir la afirmación papal de la siguiente manera: “La gente de bien tiene que luchar -de manera incruenta- para que a los seres humanos nos convenga solucionar nuestros conflictos de manera pacífica”, lucha que por su naturaleza es permanente..– En una palabra.– En términos futbolísticos, ya que estamos a las puertas del Mundial, el mensaje básico del Papa León XIX es una invitación a pasar de la lógica de la tribuna a la del campo de juego. Muy importante.– Don Tomás, muchas gracias.