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El factor Trump se vuelve un arma de doble filo para sus aliados en América Latina
El respaldo del presidente norteamericano fortalece a algunos candidatos de la región, pero complica a otros en plena disputa electoral
Un día después de que el USTR (el Representante Comercial de los Estados Unidos) publicara la recomendación de aplicar una tarifa adicional de importación del 25% a varios productos brasileños en el marco de la llamada Sección 301, un mecanismo previsto en las leyes comerciales del país desde la década de 1970, la semana pasada, el presidente estadounidense, Donald Trump, divulgó en sus redes sociales una foto de la reciente visita del senador y candidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro a la Casa Blanca. El efecto en las redes sociales fue inmediato: la posible tarifa contra Brasil empezó a ser llamada “tariflávio” por miles de personas.El episodio invita a pensar, con más de un año de mandato de Trump desde su regreso al poder, el 20 de enero de 2025, si ser considerado un presidente o candidato respaldado por el líder republicano en un país de América Latina es, finalmente, un salvavidas o un dolor de cabeza. La respuesta no es sencilla y depende de cada país.En un Brasil que avanza hacia unas elecciones presidenciales muy competitivas en octubre y con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en campaña por un cuarto mandato, ser el candidato de Trump se está transformando en un problema para el hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2018-2022), actualmente preso por ser considerado responsable por un intento de golpe de Estado a principios del 2022. La ofensiva comercial de Estados Unidos contra Brasil fue hábilmente capitalizada por Lula en 2025, y todo indica que lo mismo ocurrirá este año.En el caso de Brasil, la administración Trump incluyó en la lista de cuestionamientos al país en la Sección 301 al llamado Pix, un método de pago digital muy popular, utilizado por millones de brasileños que, según Estados Unidos, perjudica a empresas americanas como Visa y Mastercard. Claro, con Pix los brasileños hacen pagos con el celular, sin costo y en pocos segundos. En las playas de Río de Janeiro, la gente paga todo con Pix, para dar apenas un ejemplo de cómo los brasileños usan este método, que Trump pretende atacar. Grave error.Flávio Bolsonaro, que parece haber aprendido la lección de 2025, salió inmediatamente a defender el Pix, que se transformó en una causa nacional. ¿Será suficiente? Probablemente no. Como afirma el analista y consultor político Rafael Favetti, “con este tipo de medidas o recomendación de medidas por parte de Estados Unidos, Flávio pierde el apoyo de personas con voto pendular, o electores más moderados. Esto no quiere decir que Lula necesariamente se quede con esos votos; quizá esas personas opten por otros candidatos en la primera vuelta. Pero Flávio pierde votos”.Para Eduardo Viola, profesor de Relaciones Internacionales de la Fundação Getúlio Vargas y la Universidad de São Paulo (USP), “las acciones de Trump tendrán un peso limitado, y complican la campaña de Flávio, que podría incluso no pasar a la segunda vuelta y ser superado por candidatos de derecha como Ronaldo Caiado, el gobernador del estado de Goiás”.Lula vive lo que sus asesores definen como una “guerra de guerrillas” con Trump, y especialmente con el Departamento de Estado, principal foco anti-Lula en el gobierno estadounidense. Hasta ahora, esa guerra le trajo más beneficios que problemas al presidente y candidato brasileño.Outsider amigo de WashingtonCon Trump se puede complicar, sin Trump se puede perder. El dilema, para algunos, es complicado. Para otros, el escenario es más simple. El outsider Abelardo de la Espriella recibió el apoyo público de Trump después de ganar la primera vuelta de las elecciones presidenciales colombianas, y ese apoyo podría darle más fuerza en la segunda vuelta. La relación con Estados Unidos es crucial para Colombia, y durante los casi cuatro años de gobierno del izquierdista Gustavo Petro el vínculo fue problemático.Ser el candidato de Trump le suma a De la Espriella en muchos sentidos. El CEO y socio director de la consultora Prospectiva en Bogotá, Mario Gómez, lo explica de forma sintética: “Primero, el candidato ofrece garantías sobre una relación que es clave para el país; segundo, como la seguridad es el punto más importante de la agenda de Abelardo, tener el apoyo de Estados Unidos es fundamental; ser el candidato de Trump disuelve dudas sobre eventuales problemas que Abelardo podría tener por haber defendido como abogado a personas condenadas por la Justicia estadounidense”. Para el outsider colombiano, no quedan dudas. Su alianza con Trump es positiva por donde se la mire.En contrapartida, para el candidato del izquierdista Pacto Histórico, Iván Cepeda, representar al gobierno de Petro, tan odiado en el Departamento de Estado comandado por Marco Rubio como el Brasil de Lula, deja intranquilos a muchos colombianos. Cepeda lo sabe, y en la recta final de la campaña hizo hincapié en su disposición a tener “relaciones normales y productivas” con Estados Unidos. Pero no hay cómo competir con el outsider y fenómeno electoral de la extrema derecha colombiana, que vive entre Miami y Bogotá, y hace tiempo cuenta con el respaldo de republicanos como el senador de Ohio Bernie Moreno, nacido en Bogotá.En gobiernos como los de la Argentina, Ecuador y Paraguay, contar con el apoyo de Trump es visto como un factor positivo, sobre todo cuando se tratan temas de seguridad y economía. El salvavidas económico dado por Trump al presidente Javier Milei antes de las elecciones legislativas de 2025 fue clave para obtener un resultado que superó las expectativas incluso de la Casa Rosada. En Ecuador, el gobierno de Daniel Noboa admite en privado que sin Trump no tiene la menor capacidad de enfrentar el descomunal crecimiento del narcotráfico y del crimen organizado. Militares estadounidenses actúan en territorio ecuatoriano en operaciones junto con las fuerzas de seguridad y militares nacionales. En Paraguay, el gobierno de Santiago Peña firmó acuerdos que autorizan la presencia de militares estadounidenses en varias situaciones específicas y, aunque lo nieguen fuentes paraguayas, las versiones sobre una eventual base militar de Estados Unidos en el país circulan por la región.Trump y Fujimori Este domingo los peruanos elegirán un nuevo presidente, después de un desfile de jefes de Estado (en los últimos cinco años el país tuvo seis presidentes) que acentuó la inestabilidad política de un país que, pese a su caos institucional, logra tener indicadores económicos razonables. Será una elección para el infarto, anticiparon encuestas locales, y Trump tiene a su candidata: la ex congresista Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori.Aunque en un principio el presidente estadounidense apoyó a Rafael López Aliaga, el millonario exalcalde de Lima, el candidato no pasó a la segunda vuelta y Trump decidió respaldar a Keiko. En Lima, se cree que la candidata tiene como asesor al cubanoamericano Carlos Díaz Castillo, que dirige el Centro Adam Smith para la Libertad Económica de la Universidad Internacional de Florida, donde Keiko dio clases y, por esa actividad, recibió 45.000 dólares en 2025, según confirmó el propio Díaz Castillo. El director del Centro Adam Smith fue asesor adjunto de Trump en su primer mandato.La sintonía de Keiko con la embajada estadounidense en Lima es total. La candidata llegó al punto de intervenir para que Perú comprara aviones militares F-16 de Estados Unidos, en medio de una confusión con el actual gobierno que hizo peligrar la operación.Según el Jefe de la Unidad de Investigación del diario La República, Ángel Páez, “la posibilidad de un triunfo del candidato izquierdista Roberto Sánchez apuró la compra de los F-16 a los norteamericanos. Sánchez criticó a Keiko Fujimori por respaldar el contrato. Recientemente, el gobierno del presidente colombiano Gustavo Petro desestimó la oferta de F-16 y se inclinó por el modelo sueco Gripen. Esta aeronave también concursaba en el Perú y era favorita. El embajador [Bernie] Navarro llegó al país para asegurar que el gobierno peruano escogiera el F-16 por razones políticas. Por eso, el candidato Sánchez ha expresado una posición crítica: si el proceso de contratación es transparente, lo respetará en su eventual gobierno, si no es así, lo revisaría. Eso es lo que asusta a Estados Unidos. Si gana Keiko Fujimori, no tendría por qué preocuparse”.¿Le sumará votos a Keiko ser la candidata de Trump? No está claro, en una disputa que nadie sabe cómo terminará en Perú. El factor Trump sobrevuela todos los países de la región, pero su impacto es errático, como el propio Trump.