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Elecciones en Armenia, el país que mira cada vez más a Trump y Europa y que Putin se resiste a perder
Las elecciones de este domingo definirán si el país profundiza su alejamiento de Rusia y consolida su acercamiento a Occidente; las dudas sobre la salud democrática
Unas elecciones aparentemente menores de un pequeño país del Cáucaso lograron el milagro: alinear los intereses de la Casa Blanca de Donald Trump con los de la Unión Europea.Las elecciones parlamentarias de este domingo ponen en el epicentro de un juego geopolítico a Armenia, una exrepública soviética de apenas tres millones de habitantes que busca liberarse de una dependencia histórica de Rusia. Una encrucijada que también abre un signo de interrogación sobre el futuro de la que se jacta de ser la única democracia en un barrio de autócratas.Enclavada en el sur del Cáucaso, Armenia es un país que históricamente ha estado condicionado por su geografía, una zona en la que convergieron y chocaron los intereses de tres grandes imperios, el persa, el turco y el ruso. @import url(https://especialess3.lanacion.com.ar/fonts/fonts-prumo-roboto.css);.Viz-body{padding:1rem;border:1px solid #000}.Viz-container h1.chart{font-family:prumo;font-size:1.5rem;padding:.25rem 0;font-variation-settings:"wght" 170,"opsz" 50;margin-bottom:.5rem;margin-top:0;font-weight:400}.Viz-container{margin:0 auto;padding:.5rem}.Viz-flex{display:flex;flex-wrap:wrap}.Viz-img-container{width:301px;flex:none}.Viz-img-container img{width:100%;object-fit:cover}.Viz-table-container{display:flex;flex-direction:column;justify-content:space-between;flex:1;margin-left:1rem}.Viz-table-container table{border-collapse:collapse;width:100%;height:100%}.Viz-table-container td,.Viz-table-container th{border:1px solid #d1d5db;padding:8px;text-align:left;font-family:Roboto;font-size:15px}.Viz-table-container th{font-weight:900}@media (max-width:768px){.Viz-img-container{width:100%;height:auto}.Viz-table-container{height:auto;margin-left:0}.Viz-flex{flex-direction:column}}Armenia Superficie: 29.743 km2 Población:2.976.765 hab.Capital:ErevánPBI per cápita:US$ 20.800Moneda:DramIdioma:armenio La apuesta del actual primer ministro, Nikol Pashinyan, es transformar esta ubicación, que durante décadas fue una fuente de aislamiento, en un activo estratégico: un corredor que conecte Europa con Asia Central, India y China, y acorte las distancias entre Oriente y Occidente. Pero para lograrlo primero debe vencer la resistencia de Vladimir Putin, sin llevar las relaciones a una ruptura que sería devastadora para la economía armenia.Desde la caída de la Unión Soviética, de la que formaba parte, Armenia dependió de Rusia para garantizar su seguridad frente a Azerbaiyán y Turquía, dos países a los que ve como una amenaza existencial. A cambio, Rusia, que al día de hoy tiene una base militar en territorio armenio, se garantizaba ser el árbitro del Cáucaso.Todo eso cambió con la guerra de Ucrania. Azerbaiyán aprovechó la distracción del árbitro regional para recuperar militarmente Nagorno Karabaj en 2023, un enclave que Armenia considera parte de su territorio. Las fuerzas de paz rusas permanecieron inmutables mientras se producía un éxodo masivo de armenios. Para Armenia fue una derrota traumática que cambió la percepción sobre los rusos. Según dijo el analista Richard Giragosian a la agencia AP, la crisis fue la prueba de que Rusia podía convertirse en un socio “peligrosamente poco confiable”.Con su futuro político seriamente comprometido por la humillante derrota militar, Pashinyan empezó a alejarse de Moscú. Congeló la participación armenia en la alianza militar liderada por Rusia, multiplicó los contactos con Europa y Estados Unidos y comenzó a defender una doctrina que rompe con décadas de nacionalismo. Su idea de una “Armenia Real” propone abandonar reclamos territoriales ancestrales y concentrarse en la construcción de un Estado soberano dentro de sus fronteras actuales.La reacción de OccidenteLos países occidentales, que al igual que Rusia tienen una enorme diáspora armenia, respondieron al llamado, y durante las últimas semanas desfilaron por Ereván líderes y funcionarios de alto nivel.En mayo pasado, la primera cumbre bilateral entre la Unión Europea y Armenia, con la presencia de los máximos líderes en Ereván, marcó un hito para Armenia, un evento diplomático sin precedente que formalizó la ambición del país de integrarse al bloque. El momento viral de la visita fue cuando el presidente francés, Emmanuel Macron, personificó esta nueva unión durante una cena de Estado, al cantar una canción de Charles Aznavour mientras Pashinyan lo acompañaba en la batería. Aznavour puede haber nacido en Francia, pero su apellido real es Aznavourian, y para los armenios es un héroe nacional.Macron cantó en ErevánSi el despliegue europeo en Ereván fue contundente, el último en llegar para terminar de certificar este giro hacia Occidente fue el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio. En una visita relámpago al aeropuerto de Ereván el 26 de mayo pasado, Rubio firmó una Carta de Asociación Estratégica Integral y un memorándum sobre minerales críticos.El respaldo desde la Casa Blanca ha sido explícito y total. A través de su plataforma Truth Social, Donald Trump otorgó su “apoyo total y completo” a la reelección de Pashinyan, a quien describió como un “gran amigo y líder” que comparte su visión de paz y prosperidad para el Cáucaso Sur. Para despejar cualquier tipo de dudas, el magnate cerró con un “Make Armenia Great Again”.Trump ya se había comprometido directamente con esta región en agosto del año pasado, cuando recibió en la Casa Blanca a los líderes de Armenia y Azerbaiyán para firmar un acuerdo de paz. Uno de los puntos centrales de este acuerdo fue el lanzamiento de un corredor llamado TRIPP que busca conectar Azerbaiyán con su exclave de Najicheván y con Turquía a través del territorio armenio. Una herramienta estratégica diseñada para que las empresas energéticas estadounidenses accedan a los recursos de Asia Central evitando el control de Rusia e Irán. Como el magnate tiene debilidad por dejar su nombre en las cosas, las siglas TRIPP responden a Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacional.La reacción rusaEl presidente de Rusia, ya lo sabemos, no es de quedarse a esperar de brazos cruzados a ver cómo los países que considera de su zona de influencia corren hacia Occidente. El Kremlin ha desplegado una estrategia de presión que combina advertencias bélicas, sanciones económicas e interferencia encubierta. El propio Putin trazó un paralelismo sombrío al advertir que Armenia podría enfrentar un “escenario ucraniano”, al recordar que el conflicto con Kiev comenzó precisamente con sus intentos de acercarse a la Unión Europea.Pero no se quedó en una amenaza retórica. Rusia ya empezó a aplicar sanciones quirúrgicas, como el bloqueo de la entrada de productos emblemáticos como el coñac, las flores, las verduras y el agua mineral Jermuk, por dudosas cuestiones sanitarias. Por ahora el as se lo guarda en la manga. Armenia depende en un 85% del gas barato ruso, y Putin ha dejado claro que Armenia no puede pertenecer al mismo tiempo a la UE y a la Unión Económica Euroasiática. La consecuencia sería perder esos precios preferenciales, lo que podría provocar una caída del 14% en el PBI armenio.En el terreno electoral, Rusia está desplegando el repertorio de interferencia que ya se vio en otros países, como Moldavia o Rumania. Según una investigación de Reuters, Moscú ha intensificado sus esfuerzos encubiertos mediante campañas de desinformación masivas que incluyen la creación de sitios web falsos como el portal “Yerevan1” y el uso de granjas de bots para atacar al gobierno. Lo más audaz, sin embargo, sería un plan valorado en 50 millones de dólares para transportar a 100.000 ciudadanos armenios residentes en Rusia para que voten contra Pashinyan, buscando inclinar la balanza en un electorado donde el margen de indecisos sigue siendo alto.Ante este asedio, la postura de Ereván es de un equilibrio extremo. Como señala a LA NACION el experto Thomas de Waal, de Carnegie Europe, Pashinyan no busca una ruptura traumática, sino que “continúa señalando que quiere ver una diversificación gradual en lugar de un divorcio total de Rusia”.La presión también encierra un riesgo para el propio Kremlin. De Waal advierte que, si Moscú aprieta demasiado la soga, “corre el riesgo de una reacción violenta de los armenios comunes y del escenario de perder a Armenia por completo si toma medidas extremas contra el país”.RiesgosPero el apoyo irrestricto de Occidente a Pashinyan conlleva riesgos latentes para la propia democracia que intentan proteger. Pashinyan es un hábil político que pese a su desafío se reúne con frecuencia con Putin. Este lunes pasado incluso el presidente ruso lo llamó y le deseó el feliz cumpleaños.Para asegurar su supervivencia política en esta elección de vida o muerte, el primer ministro ha recurrido a estrategias dudosas que remiten a manuales autoritarios: desde el arresto de figuras de la oposición como el magnate de origen ruso Samvel Karapetyan bajo cargos de sedición, hasta la detención de periodistas críticos y el uso de recursos del Estado para movilizar votantes.La campaña se ha degradado en intercambios sórdidos, incluyendo enfrentamientos con la histórica Iglesia Apostólica Armenia y ataques personales que han enrarecido el clima social. Algunos analistas ven un peligro real de que Armenia, en su afán de alejarse de Moscú, termine consolidando un autócrata electo si la comunidad internacional no condiciona su ayuda a la transparencia institucional.“La victoria del partido de Pashinyan en las elecciones es una condición necesaria para el desarrollo continuo de Armenia, el proyecto para aflojar los lazos con Rusia y construir vínculos más fuertes con Europa y Estados Unidos”, señala De Waal. Sin embargo, agrega que “será importante hacer que su gobierno rinda más cuentas y que la asistencia sea condicional a la construcción de instituciones y normas democráticas”.