El día que Diego Placente buscó una amarilla para no perderse un recital del Indio Solari

La muerte de Carlos Alberto Solari, el Indio, a los 77 años reavivó innumerables historias vinculadas con una de las figuras más influyentes de la música argentina. Entre ellas sobresale una anécdota que une dos pasiones populares: el fútbol y el rock. Su protagonista es Diego Placente, exdefensor de River y actual entrenador de la selección argentina sub 20, quien años después de su retiro como jugador admitió que buscó una amonestación de manera deliberada para no perderse un recital de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.El episodio ocurrió en el torneo Clausura 2000, cuando Placente atravesaba uno de los mejores momentos de su carrera. Consolidado como titular en River, el lateral acumulaba cuatro tarjetas amarillas y observaba con atención un calendario que presentaba dos compromisos especiales. Por un lado, se acercaba una nueva edición del superclásico frente a Boca. Por otro, Los Redondos se preparaban para ofrecer un recital en el estadio Monumental, un acontecimiento que ningún seguidor de la banda quería perderse.Con ese escenario, el defensor elaboró un plan. Su intención consistía en recibir la quinta amonestación antes del partido frente a Boca para cumplir la fecha de suspensión de inmediato y llegar habilitado al encuentro más esperado del campeonato. Pero la estrategia tenía un incentivo adicional: aprovechar ese fin de semana para asistir al show encabezado por el Indio Solari.Años más tarde, el propio Placente relató cómo se desarrolló aquella maniobra. “Se venía el Boca-River y yo venía con las amarillas. Si no era ese fin de semana, podía ser el otro. Me tenía que sacar la amarilla y preferí que fuera ese, que justo tocaban Los Redondos”, recordó en una entrevista en Líbero Vs en TyC Sports.El exfutbolista explicó que la situación no resultó sencilla. “Fue gracioso porque había pegado una o dos patadas y Héctor Baldassi no me sacaba la amarilla”, contó entre risas. La sanción finalmente llegó de una manera menos convencional: demoró un saque lateral cuando River ya ganaba el encuentro y el árbitro decidió amonestarlo.La tarjeta tuvo un valor especial. “En un lateral, cuando íbamos ganando, me amonestó. Seguía desde los 15 años a Los Redondos y no iba a poder verlos justo cuando tocaban en River, que en ese momento era difícil que sucediera. Maté dos pájaros de un tiro. Jugaba el superclásico y veía a Los Redondos en River”, evocó.El día que Diego Placente SE HIZO AMONESTAR para limpiarse las amarillas y de paso ir a ver a Los Redondos. 🥹🇦🇷 pic.twitter.com/WfvCIGqOA5— Ataque Futbolero (@AtaqueFutbolero) June 5, 2026La confesión permitió dimensionar el vínculo que Placente mantenía con la banda platense. Según relató en distintas entrevistas, comenzó a seguirla durante la adolescencia y asistió a numerosos recitales. Aquella devoción lo acompañó incluso durante su carrera profesional, cuando debía compatibilizar entrenamientos, concentraciones y compromisos deportivos con la agenda musical de uno de sus artistas favoritos.El vínculo nunca se diluyó. Incluso este viernes, luego de conocerse la muerte del Indio, Placente utilizó sus historias de Instagram para despedir al cantante con un mensaje cargado de afecto y admiración.La conexión entre el fútbol y el universo ricotero nunca fue una excepción. A lo largo de las décadas, las canciones de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota encontraron eco en tribunas de todo el país, mientras numerosos futbolistas reconocieron públicamente su admiración por el Indio Solari. El propio cantante también manifestó en distintas oportunidades su cercanía con el deporte y su simpatía por Boca, además de la estima que profesaba por Juan Román Riquelme.La muerte del músico generó una profunda conmoción en la Argentina y la historia de Placente volvió a circular como una muestra del fenómeno cultural que representó el líder de Los Redondos. No se trató simplemente de un recital ni de una salida de fin de semana: para un joven futbolista que soñaba con jugar el superclásico, la posibilidad de ver al Indio sobre el escenario justificó hasta una amonestación calculada.Porque en aquellos años, para miles de seguidores, un recital de Los Redondos era mucho más que un espectáculo. Era una misa. Y para Placente, según admitió él mismo, valía incluso una tarjeta amarilla.
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