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El plan de Ancelotti para devolverle la ilusión del Hexa a Brasil: “No tenemos un Pelé, un Romario o un Ronaldo, pero tenemos…”
Las decisiones y el manejo del grupo del DT italiano, que intentará acabar con 24 años de sequía en este tipo de torneos para los pentacampeones del mundo, que levantaron por última vez el trofeo más codiciado en Corea-Japón 2002
Entre robles blancos y rojos, arces, cedros y pinos frondosos, casi escondidos entre lujosas casas bajas y una rutina silenciosa, los jugadores del seleccionado brasileño parecen caminar en puntas de pie rumbo al sueño del hexacampeonato. La elección de The Ridge, en Basking Ridge, una comunidad de poco menos de 7.000 habitantes ubicada en New Jersey, a 50 kilómetros de New York, como cuartel general, es pilar fundamental de la estrategia de aislamiento planificada por Carlo Ancelotti, su cuerpo técnico y el brazo ejecutivo de la CBF.A diferencia de las concentraciones en Sochi, en Rusia 2018, donde periodistas, allegados y familiares circulaban casi sin necesidad de identificarse; o de Weggis, Suiza, para Alemania 2006, donde más de 100.000 torcedores invadieron la pequeña localidad de 4.000 habitantes, la prensa solo tendrá acceso a The Ridge en días previamente pautados para conferencias de prensa, entrevistas u otras actividades profesionales; mientras que la mayoría de los familiares se hospedarán en New York. La idea, está claro, es que el enfoque de los dirigidos por Ancelotti sea 100% futbolístico. “Preparamos todo eso para evitar problemas. La parte del hotel está cerrada, al igual que el centro de entrenamientos. No vinimos a una fiesta, vinimos a trabajar para ganar el Mundial”, explicó Carleto sobre la decisión del hermetismo. Lo cierto es que en The Ridge Hotel, una estructura corporativa ligada a Verizon, una de las principales empresas de telecomunicaciones de los Estados Unidos, que cuenta con 171 habitaciones, Ancelotti consiguió su primer tridente: confort, seguridad y discreción. Desde allí, intentará ejecutar un plan que, de ser exitoso, acabará con 24 años de sequía en este tipo de torneos para los pentacampeones del mundo, que levantaron por última vez el trofeo más codiciado en Corea del Sur - Japón, en 2002. Algumas imagens do hotel em que a Seleção Brasileira está hospedada, em Basking Ridge, a 50km de New York. Está há 30 minutos do MetLife e de 15 minutos do CT.O hotel é exclusivo da Seleção Brasileira durante a Copa do Mundo. Tem 171 quartos com dirárias que variam de 320 a 420… pic.twitter.com/qFcwvl99Oi— DataFut (@DataFutebol) June 4, 2026A pesar de contar con figuras de la talla de Neymar, Vinicius Júnior o Raphinha, por citar solo algunos, Ancelotti es consciente de que Brasil sigue firme en la producción de cracks, pero ya no genera ídolos. Es por eso que, en su camino hacia la conquista, cuenta con un ingrediente básico, el as de espadas del fútbol, la esencia que se impone a cualquier nombre. “Dicen que en este momento no contamos con ninguna estrella, y eso es verdad. No tenemos un Pelé, un Romario o un Ronaldo, está claro; pero contamos con algo más importante, que es la responsabilidad compartida”, declaró desde la Granja Comary, en Teresópolis, antes de viajar hacia los Estados Unidos.A punto de hacer historia, ya que se convertirá en el primer extranjero en conducir al seleccionado brasileño en una Copa del Mundo, Ancelotti sabe -o al menos, cree- que su única chance de éxito se resume a aliviar el peso que llevan en sus espaldas futbolistas como Neymar, que aún se recupera de una lesión en la pantorrilla derecha, Vinicius Junior, de Real Madrid, o el propio Raphinha, de Barcelona. Tampoco pretende que los focos encandilen a jóvenes promesas como Endrick o Rayan, ambos con apenas 19 años. “Los jugadores más experimentados tienen que tener responsabilidad; los más jóvenes tienen que ir con la menor presión posible, sueltos. Todos tenemos un poco de responsabilidad y presión”, dijo Ancelotti. “¿Y qué podemos hacer con eso? Compartirla. No puede ser algo individual, tenemos que compartir esa presión para que disminuya un poco”, concluyó. Como buen italiano, Ancelotti sabe que hay algo en lo que no puede permitirse fallar y allí está su principal desafío. Necesita, de una buena vez, organizar el sistema defensivo del conjunto brasileño para darle seguridad y libertades a los creadores. “Trabajamos mucho y vamos a seguir trabajando en el sistema defensivo. Sobre todo porque no quiero sacarle creatividad a los que están más adelante, que tienen mucha calidad pero pueden confundirse si los obligo a realizar otra función”, sostuvo el ex-DT de Real Madrid. “Día a día iremos puliendo cosas porque es nuestra prioridad; los zagueros, los laterales y los volantes de contención tendrán un papel muy importante si queremos volver a vencer”. Con 29 salas de reunión a disposición y un anfiteatro para 84 personas, Ancelotti tiene en The Ridge la privacidad y el espacio que necesita para pensar cómo devolverle a los torcedores de la Canarinha un poco de la esperanza que fueron perdiendo tras varios tropezones. El MetLife Stadium, donde Brasil tendrá un duro debut ante Marruecos, está a menos de 30 minutos de Basking Ridge, y allí se encenderá una nueva ilusión, una nueva chance para la única selección que ostenta cinco títulos grandes, a pesar de que su versión actual esté un tanto devaluada; sobre todo, fronteras adentro.Mientras camina entre robles gigantes, guardianes naturales, Ancelotti piensa. Y necesita pensar rápido. Es que antes de viajar a Estados Unidos, su equipo goleó a Panamá por 6 a 2, en el estadio Maracaná; ese resultado, sin embargo, le dejó más dudas que certezas. “Estoy pensando en cambiar el equipo, en cambiar de estrategia”, comentó después del amistoso. “El segundo tiempo me dejó lleno de dudas. Eso es bueno, porque son dudas positivas”, agregó. Desde que asumió Brasil, en mayo de 2025, Carleto apostó por un equipo con cuatro atacantes y dos volantes, la formación que empleó en el primer tiempo ante Panamá, cuando su equipo vencía por 2 a 1 pero tenía dificultades para controlar el juego. Para el segundo tiempo, y debido a la ausencia de Gabriel Martinelli y de Neymar, el entrenador optó por un trío de mediocampistas, con Fabinho, Danilo Santos y Lucas Paquetá. Adelante, quedaron Rayan, Endrick e Igor Thiago. Con esa formación, la Verdeamarela fue superior, convirtió cuatro goles y recibió uno. “Me queda la duda sobre la mejor formación para el debut ante Marruecos, pero estoy seguro de que tenemos un equipo muy fuerte”, dijo el italiano.Con contrato renovado recientemente por la CBF hasta 2030, podría pensarse que Ancelotti vive una situación de privilegio, debido a que se adaptó de manera extraordinaria a la cultura brasileña y tiene la confianza de la mayoría de los torcedores, esa que los entrenadores de industria nacional perdieron hace rato. Sin embargo, y a pesar de haberlo ganado todo a nivel de clubes en Europa, la Copa del Mundo parece ser una espina que necesita quitarse antes del retiro definitivo.Uma honra seguir unido a este maravilhoso país por mais quatro anos. pic.twitter.com/r0aoQXBKY9— Carlo Ancelotti (@MrAncelotti) May 14, 2026Como jugador, una lesión en la rodilla lo dejó fuera de España 1982, cuando Italia terminó coronándose como campeón. Cuatro años después, fue convocado por Enzo Bearzot para defender el título en México 1986, pero sus limitaciones físicas no le permitieron disputar ni un minuto en la campaña que terminó en octavos de final, ante la Francia de Michel Platini. En casa, en Italia 1990, jugó tres partidos y vio desde el banco la eliminación de la azzurra a manos del seleccionado argentino de Maradona, Bilardo y compañía. Tal vez por ese motivo existe un combustible personal, ajeno al sentimiento brasileño, en la misión de Carletto por Estados Unidos, México y Canadá. Y a pesar de no haber tenido éxito cuando intentó disputar los mundiales, en su etapa de jugador, interpreta como pocos qué cartas puede mostrar y cuándo debe esconder el juego. “Honestamente, no veo selecciones favoritas para esta Copa. Hay muchos equipos que pueden competir para ganar, pero nadie se destaca; todos tienen sus debilidades”, dijo desde New Jersey. “Va a ganar el que sepa esconder mejor esas debilidades”, sentenció.