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El derrumbe de Magnus Carlsen: una caída estrepitosa en el Magistral de Oslo, su casa
En el torneo de su país, el mejor del mundo quedó cuarto entre seis participantes; fue campeón el indio Rameshbabu Praggnanandha
En las últimas actuaciones de Magnus Carlsen se venía avizorando que el mejor ajedrecista del mundo desde hace 15 años estaba, si no en una pendiente de bajada, haciendo equilibrio en el borde, para no caer. Y esto que se presentía vino a hacerse realidad en su propio país, en el torneo Magistral de Oslo, Noruega.Su caída fue estrepitosa, como suele ocurrir cuando caen los grandes. Era un torneo de seis jugadores, a dos ruedas, con diez partidas en total. Participaron el indio Rameshbabu Praggnanandha, el filipino-estadounidense Wesley So, el iraní nacionalizado francés Alireza Firoudza, Carlsen, el alemán Vincent Keymer y el indio Dommaraju Gukesh, mencionados aquí según el orden final que ocuparon en la tabla de posiciones.En cada partida eran tres puntos para el ganador, ninguno para el perdedor y, en caso de tablas, además de un punto para cada uno se jugaba un blitz armageddon. Esto es, una partida rápida, de 10 minutos en el reloj para las blancas y 7 para las negras, que salen ganadoras con el empate. Al ganador de ese armageddon se le adjudicaba medio punto adicional.Este es un recurso que se le da generalmente muy bien al escandinavo, ya que gana casi todos los que le tocan. Pero en este campeonato, Carlsen perdió cuatro partidas pensadas, algo insólito para él. Cayó en la primera ronda contra Firoudza, lo que ya constituyó una señal; fue derrotado en los dos cruces con Praggnanandha y capituló y empató con So, con el agravante de perder también el armageddon.Carlsen tiene 35 años, recientemente se casó y tiene un bebé de ocho meses. También está involucrado en actividades empresariales. Este ensanchamiento de su vida social ha producido una merma en su desempeño deportivo. Parece difícil que pueda recuperar su mejor forma. Más lógico es pensar en su retiro.No creo que se exponga a que le pase esto en futuros torneos. Tal vez el noruego pensó que podía surfear la situación, como lo ha hecho otras veces, gracias a su prodigioso talento y a su ascendiente sobre sus colegas, que suelen jugar con excesivo respeto ante él. Pero esto último se terminó en este certamen. Y puede que para siempre.Hazaña de otro joven indioTerminada la sexta ronda, el indio Praggnanandha, de 20 años, naufragaba en el fondo de la tabla de posiciones. Parecía lejos, incluso, de lograr un desempeño aceptable. Pero en una arremetida brutal ganó sus cuatro partidas finales, algo muy raro en un campeonato de élite, y se adjudicó el torneo en solitario, desplazando in extremis del primer puesto a Wesley So.El filipino-estadounidense, por su parte, se mantuvo muy sólido (tal su estilo) a lo largo de todo el evento. Venció en dos partidas y empató el resto, y ganó seis de sus ocho armageddon. En un torneo convencional habría compartido el primer lugar con “Pragg”, pero con este sistema los cinco triunfos con tres derrotas –más dos armageddon ganados– por parte del indio fueron suficientes para imponerse con un punto de ventaja.Praggnanandha había quedado un poco a la sombra de su compatriota Gukesh D cuando éste se proclamó campeón mundial. Pero este torneo marca una nueva divisoria de aguas: ‘Pragg’ se impuso habiendo doblegado en sus dos enfrentamientos a Carlsen, y dando así una declaración de poder, mientras que Gukesh D, que viene transitando como un fantasma los torneos, volvió a terminar último, tras perder su par de partidas con el número 1 del ranking mundial.El ajedrez actual está tornándose muy cambiante. Un año domina un jugador; al año siguiente, otro. El alto nivel es muy parejo y todo depende de la ventana de tiempo en la que se exhibe el pico de rendimiento de cada uno. Puede ser que ya no volvamos a tener un jugador que domine una era, como lo hicieron en su momento Bobby Fischer, Anatoli Karpov, Garry Kasparov. Y, hasta ahora, Carlsen.