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La selección y Estados Unidos: un fenómeno global que mezcla negocio, Messi y 18 partidos sin perder
Este sábado, desde las 21, el equipo de Scaloni afrontará la penúltima prueba rumbo al Mundial en un país que ya siente como una segunda casa
KANSAS CITY, Estados Unidos (Enviado especial).- Son apenas un puñado de hinchas, pero alcanzan para darle clima de selección a una mañana gris y lluviosa en College Station. En la puerta del hotel The Stella, residentes argentinos en Texas, latinos que adoptaron a Lionel Messi como ídolo y algunos curiosos estadounidenses se mezclan detrás de las vallas a la espera de la salida del plantel rumbo a Ellis Field, el estadio de la Universidad Texas A&M, donde el equipo realizó su último entrenamiento antes del amistoso de este sábado, desde las 21, frente a Honduras, el primero de los dos ensayos previos a la Copa del Mundo. Hay quienes llegaron con la ilusión de ver de cerca al capitán argentino, otros que siguieron a la distancia la campaña rumbo al título en Qatar y también quienes fueron acercándose al fútbol a partir de los éxitos recientes del equipo y sus recurrentes visitas al país: una postal que hasta hace algunos años parecía difícil de imaginar.Estados Unidos ya no es una escala ocasional para la selección argentina. Tampoco un simple destino de amistosos pensado para recaudar dólares o conectar con la enorme comunidad latina. Después de casi ocho años de ciclo de Lionel Scaloni, esta parte del mapa pasó a ser una especie de segunda casa para el campeón del mundo. También un terreno fértil: Argentina acumula 18 encuentros invicta en suelo americano desde la llegada del entrenador, con apenas tres goles recibidos entre amistosos y Copa América.En ese período, Estados Unidos se convirtió en el segundo país donde más veces jugó, solo por detrás de la propia Argentina. Y la cifra podría crecer todavía más durante el Mundial. Si el equipo alcanza los cuartos de final, habrá disputado más partidos aquí que en territorio nacional durante la etapa más gloriosa de la historia albiceleste.El duelo frente a Honduras no aparece como un partido más en la preparación para la Copa del Mundo. Será una de las últimas pruebas para que Lionel Scaloni termine de sacar conclusiones antes del debut frente a Argelia, el martes 16, en Kansas City, y también otra muestra de un vínculo que empezó mucho antes de que Lionel Messi desembarcara en Inter Miami y antes incluso de que el país se preparara para recibir el Mundial. Hoy, en muchas ciudades estadounidenses, ya no resulta extraño cruzarse con camisetas argentinas en un estadio, una fan fest o cualquier evento vinculado al fútbol. No deja de ser una curiosidad que la era Scaloni haya comenzado justamente en estas latitudes. Fue en septiembre de 2018, apenas tres meses después del golpe sufrido en Rusia, cuando el entrenador todavía era interino y convivía con rumores permanentes sobre posibles reemplazantes. En ese contexto, la selección venció 3 a 0 a Guatemala en el Memorial Coliseum de Los Ángeles y comenzó, casi sin saberlo, su período de mayor éxito.Aquel partido sirvió como punto de partida de una renovación importante: debutaron once futbolistas y empezaron a aparecer nombres que luego se volverían habituales en la selección, como Exequiel Palacios o Giovani Lo Celso. “Depende de ellos no sacarse más esta camiseta”, dijo Lionel Scaloni esa noche. Cinco de esos futbolistas estarán en esta Copa del Mundo: a ellos se suman Gerónimo Rulli, Nicolás Tagliafico y Leandro Paredes.Desde entonces, las visitas se hicieron cada vez más habituales. Primero, por una cuestión económica. Después del Mundial de Rusia, la AFA encontró aquí un mercado ideal: empresas organizadoras de partidos dispuestas a invertir millones de dólares, sponsors internacionales y estadios enormes que se llenaban cada vez que jugaba la Argentina, sobre todo en torneos oficiales o frente a rivales de peso y otras selecciones latinas. A eso también se agrega otro aspecto: la calidad de los complejos deportivos, algo que siempre sedujo a Scaloni y a su cuerpo técnico para trabajar durante las giras.Pero la historia no pasó solo por el dinero. Mientras la selección crecía dentro de la cancha, Estados Unidos también empezaba a vivir su boom futbolero. El soccer dejó de ser un deporte juvenil y se transformó en un negocio cada vez más poderoso. La MLS siguió creciendo, se construyeron estadios pensados exclusivamente para fútbol, crecieron las academias y muchas ciudades comenzaron a competir por organizar grandes eventos, con la mira puesta en la Copa América 2024, el Mundial de Clubes y, especialmente, el Mundial 2026. En distintos rincones del país, el fútbol empezó a ocupar un espacio que hasta hace no mucho parecía reservado solo para la NFL, la NBA o el béisbol.Argentina quedó en el medio de ese proceso. Con la llegada de Lionel Messi a Miami, en 2023, todo terminó de explotar. Ningún otro equipo reunía tantos atractivos para el mercado estadounidense: campeones del mundo, el futbolista más convocante del planeta y una conexión enorme con la comunidad latina e hispana, que supera los 65 millones de personas en el país y representa cerca de una quinta parte de su población. La mayor concentración se encuentra en California, Texas -donde el equipo también jugará ante Austria y Jordania-, Florida -con Miami como posible sede de los 16avos de final si la selección avanza primera-, Nuevo México y Arizona.Durante estos años, la selección recorrió Los Ángeles, Miami, Nueva Jersey, Houston, Chicago, Atlanta, Filadelfia, Maryland y Nueva York. En Texas disputó un partido muy recordado: el triunfo por penales ante Ecuador en los cuartos de final de la Copa América 2024, una noche en la que, otra vez, Emiliano Martínez terminó convirtiéndose en héroe.En paralelo, la AFA también aprovechó esa presencia cada vez mayor en Estados Unidos. En junio de 2025, durante el Mundial de Clubes y a un año del inicio de la Copa del Mundo, se colocó la piedra fundacional del AFA International Center de Miami, en North Bay Village. El proyecto fue presentado como un espacio “dedicado al entrenamiento y desarrollo para fortalecer el acercamiento con la comunidad latina” y nació a partir de un acuerdo público-privado con esa pequeña localidad ubicada sobre la bahía de Biscayne, dentro del condado de Miami-Dade. La idea inicial era que estuviera listo para el Mundial 2026, pero las obras no llegaron a completarse a tiempo.En la misma línea, la AFA también inauguró en 2024 el Museo Albiceleste en Miami, un espacio que exhibía trofeos históricos, camisetas y botines utilizados por figuras de la selección argentina. Sin embargo, el proyecto duró poco: el museo fue desmontado meses después por diferencias con la empresa privada encargada de explotarlo comercialmente. View this post on Instagram También hubo acuerdos con algunas de las marcas más fuertes del deporte estadounidense. Entre ellas, un trabajo conjunto con los Boston Celtics, el equipo más ganador de la NBA; un evento en Times Square, en Nueva York, para presentar el acuerdo tecnológico con Google Gemini de cara al Mundial 2026; y acciones vinculadas a Franco Colapinto durante el Gran Premio de Miami. Detrás de buena parte de esos movimientos estuvo Leandro Petersen, director comercial y de marketing, una de las caras visibles del crecimiento global que la entidad profundizó después del título en Qatar.Por todo eso, la selección volverá a sentirse local este sábado en Kyle Field, y probablemente a lo largo del Mundial. Argentina aparece novena entre los países que más entradas reservaron para el torneo. Un fenómeno impulsado por los títulos y por Lionel Messi, pero también por una relación cada vez más fuerte con Estados Unidos, algo que se refleja en los números y se percibe en las calles, donde el equipo se encuentra un clima cada vez más parecido al de jugar en casa.