El nepotismo invertido: nombramientos inviables por portación de apellido

Nepotismo viene de nipote, que en italiano significa sobrino. Deriva del latín. Hace referencia a los papas de la Edad Media que nombraban parientes como cardenales. Los papas decían que eran sus sobrinos, pero existían razones para sospechar que se trataba de hijos ilegítimos.La RAE define al nepotismo como la utilización de un cargo para designar a familiares o amigos en determinados empleos o concederles otros tipos de favores al margen del principio de mérito y capacidad. Lo opuesto, precisamente, es la meritocracia. En sentido estricto, Milei incurrió en una sobresaliente práctica nepotista el día que se estrenó en el poder con el nombramiento de su hermana como secretaria general de la Presidencia, a quien los comentaristas suelen abstenerse de decirle la número dos de la administración o su mano derecha debido a que él la llama “el Jefe”.Tal vez pocos recuerden que para designar a Karina Milei el Presidente tuvo que derogar un decreto de Macri que prohibía designar a familiares directos en cargos públicos. Milei argumentó entonces en un DNU que como presidente la Constitución lo autorizaba a nombrar a quien él quisiera. En alguna ocasión apeló como segundo argumento a la historia bíblica (“ella es Moisés y yo soy Aarón”), aunque si es por historia evitó recordar el tema de los papas medievales y sus descendientes.En un país muy habituado al poder conyugal institucionalizado (Perón y Evita; dos décadas después, Perón sucedido por su viuda Isabel Martínez; en 2007, Néstor Kirchner abdicando en favor de su esposa) y también al poder fraternal simbiótico (Eduardo Menem era en 1991 vicepresidente de hecho de su hermano Carlos y después condujo la asamblea que reformó la Constitución), se podría decir que más allá de algunas quejas perdurables, la designación de Karina Milei fue bien tolerada por la política acaso porque el primer argumento oficial sonó atendible: todo presidente necesita a su lado alguien de su mayor confianza. Muchos pensaron incluso que para un presidente con la personalidad volcánica de Milei una hermana templada sería garantía de gobernabilidad. En el génesis ella fue vista como la gran apaciguadora. Por otra parte Macri no había decretado en 2017 la restricción a designar parientes pensando en los entornos presidenciales sino para dar de baja a un nutrido grupo de funcionarios que eran familiares de quienes los habían nombrado. Además de invocar razones éticas quería achicar el gasto público.Eduardo Menem, el primer gran hermano presidencial, ya tenía una larga trayectoria política cuando Carlos Menem lo encumbró (incluso había sido en 1971 interventor federal interino de La Rioja bajo la anteúltima dictadura, es decir, gobernó la provincia antes que su hermano). Lo encumbró de manera indirecta en la línea sucesoria por vía del Poder Legislativo, no lo sumó por decreto al Ejecutivo. Karina Milei, en cambio, llevaba muy poco tiempo en política y nunca había desempeñado un cargo público cuando le tocó viajar en el Cadillac descapotable de Perón del Congreso a la Casa Rosada el domingo que juró su hermano, justo el día que la democracia cumplía 40 años. Y resulta que ahora la beneficiaria consentida del nepotismo franco de 2023 habilitado por un DNU a medida se convirtió en inspiradora de un nepotismo invertido. Donde el parentesco pasó de ser base del beneficio a causa de descalificación.Como se ha venido informando, Karina Milei supo después de enviar el pliego al Senado que la abogada penalista María Verónica Michelli propuesta entre decenas de candidatos es cuñada de Hugo Alconada Mon, para el gobierno, se ve, un demérito irremontable. Bien conocido por los lectores de LA NACION, a Alconada Mon no sería justo describirlo como un periodista de investigación. Probablemente se trate del periodista de investigación más destacado de la Argentina. “¡Retiren ya mismo el pliego!”, parece que ordenó la secretaria general de la Presidencia. El problema trascendió debido a que los senadores oficialistas dispuestos a acatar la orden no supieron cómo implementarla, los kirchneristas se desconcertaron y los aliados vaivén se escandalizaron. El lunes la senadora Patricia Bullrich, jefa del bloque oficialista, terminó de poner en boga el verbo pronominal desmarcarse, meticulosidad que había empezado al reclamarle a Adorni que presentase la declaración jurada de una buena vez. Mediante un tuit, Bullrich informó al país: “Hablé con el Presidente y le comuniqué que voy a ejercer mi derecho a la objeción de conciencia respecto del retiro del pliego de la doctora Michelli a jueza federal”.Además de ser esta toma de distancia una novedad política importante en el corto y mediano plazo y que vino ornamentada con una renuncia a la presidencia del bloque que el Presidente rechazó, resultó ser el reconocimiento oficial de todo lo que se vino diciendo sobre la doctora Michelli. Al gobierno se le achicó así el margen para salir de este laberinto diciendo, por ejemplo, que jamás había pensado en retirar el pliego de Michelli por haber descubierto que es la cuñada de Alconada Mon, que esa fue una fake-news de los periodistas mentirosos, ensobrados y malparidos. Y en todo caso, que no va a designar a la jueza no por ningún lazo familiar sino debido a que llegó un informe a último momento que revela que la doctora Micheli tiene pie plano.El nepotismo invertido podría quedar descripto en definitiva como una rama de lo que se conoce como portación de apellido. Durante la presidencia de Cristina Kirchner, la ministra de Defensa Nilda Garré frenó el ascenso de 15 tenientes coroneles del Ejército y seis capitanes de fragata de la Armada que eran hijos y sobrinos de oficiales que cometieron delitos de lesa humanidad durante la represión ilegal de los setenta. Ocho años después, bajo el gobierno de Macri, el ministro de Defensa Oscar Aguad anuló aquella resolución de Garré por considerarla ilegítima, les otorgó a los militares discriminados el ascenso de manera retroactiva y ordenó reconocerles los años pasados en retiro como si hubieran estado en actividad. El año pasado el gobierno de Milei dejó claro que estaba en contra de las persecuciones por portación de apellido, ya que elevó los pliegos para que el Senado convalidara los ascensos de hace tres lustros, un gesto simbólico. Los bloques de La Libertad Avanza, UCR, PRO y los partidos provinciales lograron la mayoría necesaria para dar los acuerdos, mientras el kirchnerismo, que siguió reivindicando la decisión adoptada en 2010 por Nilda Garré, votó en contra.Sin embargo, aquel caso y el de ahora no son iguales, entre otras cosas porque el gobierno sí propuso un ascenso judicial para la doctora Michelli. Pero se arrepintió. Y creyó que la doctrina Trump “¡you’re fired!” (estás despedido) se puede aplicar en cualquier circunstancia, con cualquier marco y a toda hora. La misma torpeza que fue ingrediente sustancial del caso Adorni reaparece acá, podría decirse, gratuitamente. La realidad es que nadie supo muy bien cómo podía hacer el Ejecutivo para retirar un pliego una vez puesto en marcha el proceso senatorial para el acuerdo -¿dice cambié de idea y manda una moto a buscar el pliego?- teniendo como causal que la candidata a jueza propuesta tiene un cuñado que es un as de la investigación periodística especializado en corrupción, asunto sobre el cual el gobierno consideraría -tendrá sus razones- que la hipersensibilidad nunca es suficiente. No hay experiencia de un enredo semejante.El pliego fue finalmente aprobado en el Senado. Bullrich ejerció su derecho a la objeción de conciencia, aunque habitualmente se entiende que un legislador cuenta con ese atajo cuando trata cuestiones que comprometen creencias morales o religiosas individuales, por ejemplo el aborto, no parentescos supuestamente impugnables de candidatos a jueces. Lo más llamativo de su tuit del lunes está en el último párrafo: “Mi compromiso con este proyecto es total. Y también lo es mi compromiso con los principios que sostuve toda la vida”. ¿Son dos compromisos distintos?Debido a que la exministra de Seguridad ostenta la trayectoria más extensa de cuantos políticos juegan hoy en la primera liga y a que también tiene en su agitado viaje de medio siglo de la JP a LLA el récord nacional de migraciones interpartidarias, su referencia a “los principios que sostuve toda la vida” quizás les haya generado una curiosidad compartida a sus seguidores de las distintas épocas. No sería prudente tomar el tema a la ligera. La senadora hoy aparece primera en la mayoría de las encuestas de imagen. Sabrá ella por qué eligió los casos de Adorni y de la abogada cuestionada por cuñada para desmarcarse y no otros, un paso que podría reorganizar el tablero político.
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