La Rural abrió una propuesta gastronómica y cultural y otra vez quedó expuesta la “guerra fría” entre Pino y Pereda

La histórica casona de Florida 460 de la Sociedad Rural Argentina (SRA) volvió a abrir sus puertas. A casi cinco años de que la entidad dejara el edificio que ocupó durante cerca de un siglo, sus salones recuperaron hoy el clima de los grandes encuentros que marcaron parte de la historia política, empresaria y agropecuaria del país. Funcionarios, empresarios, legisladores y dirigentes del campo se reunieron para acompañar a la Sociedad Rural Argentina en la inauguración de Casa República, el proyecto gastronómico y cultural con el que la organización busca darle una nueva vida a una de las residencias más emblemáticas de la ciudad de Buenos Aires. El encuentro también dejó reflejada otra de las realidades que atraviesan hoy a la institución: la creciente interna entre el presidente, Nicolás Pino, y su vicepresidente, Marcos Pereda, enfrentados de cara a las elecciones de septiembre próximo. La reapertura marca, además, el final de años de debates sobre el destino de la histórica residencia, que tras una profunda restauración comenzará esta nueva etapa abierta al público.Apenas se cruzaba la puerta principal, quedaba claro que el edificio había recuperado buena parte de su esplendor. Los vitrales del hall central, la gran escalinata, las arañas de cristal y los salones restaurados fueron el escenario elegido para una convocatoria que reunió a referentes del sector y la dirigencia política y empresarial. Entre los asistentes estuvieron el secretario de Turismo y Ambiente, Daniel Scioli; el jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny; el presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Adelmo Gabbi; el titular de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, Mario Grinman; el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss, además de referentes del agro y representantes de distintas entidades empresarias.Desplome: la soja sigue en el tobogán, tuvo la quinta jornada consecutiva con bajas y acumula una pérdida de US$21,04En la residencia, Pino estaba en uno de los primeros salones. Saludaba a empresarios, dirigentes y funcionarios que iban llegando al evento y se detenía a conversar con muchos de ellos. Pereda, en cambio, eligió quedarse más hacia el interior de la casa, en otros ambientes de la casona. Así transcurrió la mayor parte del cóctel. Relación rotaMientras los invitados recorrían los salones restaurados y se repartían entre los distintos espacios del edificio, ambos dirigentes permanecieron en sectores diferentes. No hubo saludo ni fotos juntos durante el evento entre Pino y Pereda.La relación entre ambos atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión. La interna entre Pino y Pereda viene escalando desde hace meses y en las últimas semanas pasó a expresarse cada vez más en público. Ambos ya confirmaron que se enfrentarán por la conducción de la Sociedad Rural Argentina en las elecciones de septiembre venidero. Pasadas las 13, los invitados comenzaron a reunirse frente a la gran escalinata para escuchar el acto principal. Allí, con los vitrales de fondo, Pino repasó la historia de un proyecto que llevó varios años de discusiones dentro de la entidad. “Empezó la discusión de qué hacer con esta sede histórica. Tuvimos muchas idas y vueltas con diferentes ideas y diferentes proyectos”, recordó.La residencia fue comprada por la SRA en 1923 y durante décadas funcionó como sede institucional de la entidad. Cuando la Rural se mudó a Palermo en 2021 comenzó el debate sobre qué hacer con el edificio. Durante esos años aparecieron distintas propuestas hasta que finalmente avanzó la iniciativa encabezada por el chef Martiniano Molina.Durante su discurso, Pino destacó especialmente a Fernando Hernández, integrante del directorio de la entidad, a quien atribuyó haber acercado el contacto que permitió poner en marcha el proyecto. “Después de más de un año de obras y de una puesta en valor integral, este edificio recuperó su esplendor original. Hoy volvemos a ver en pie un espacio que forma parte de nuestra memoria institucional y de la identidad de la ciudad”, afirmó.Mientras Pino hablaba, Pereda seguía el acto desde el lado opuesto de la escalinata. Pino estaba acompañado por integrantes de la conducción de la entidad y dirigentes que participaron de la ceremonia, mientras que el vicepresidente observaba el discurso desde unos metros más allá, apoyado sobre uno de los laterales de la escalera.El presidente de la Rural destacó, además, que la recuperación de Florida 460 coincidía con los 160 años de la entidad y defendió la decisión de darle un nuevo uso al edificio. “Creemos que preservar no significa inmovilizar. Significa encontrar la mejor manera de proyectar hacia el futuro aquello que recibimos de generaciones anteriores”, sostuvo.También agradeció a quienes participaron de la recuperación de la residencia y remarcó que el proyecto permitirá que un edificio histórico vuelva a tener actividad permanente. “Este proyecto demuestra que es posible honrar nuestra historia y, al mismo tiempo, generar valor para las próximas generaciones”, señaló.Corte de cintasCuando terminó el discurso llegó el momento del tradicional corte de cintas. Pino convocó entonces a Dolores Biolcati, esposa del fallecido expresidente Hugo Luis Biolcati, y a Mercedes, esposa también del difunto extitular de la entidad Luciano Miguens, dos figuras muy ligadas a la historia reciente de la institución. También estuvo Enrique Crotto, expresidente de la entidad. En ese momento, Pereda, que estaba parado al pie de las escaleras junto a donde estaba la cinta, bajó algunos escalones y quedó a un costado.Un empresario del agro identificó una importante oportunidad de negocio en medio de la rivalidad entre Estados Unidos y ChinaLa reapertura marca el inicio de una nueva etapa para un edificio que durante décadas funcionó como sede institucional de la Rural y que ahora buscará convertirse en un punto de encuentro entre la gastronomía, la cultura, el turismo y el mundo empresario.Ese es justamente el objetivo de Casa República. En diálogo con LA NACION, Martiniano Molina, el chef que lidera el proyecto, explicó que la propuesta busca ir mucho más allá de un restaurante. “Casa República no va a ser solo un restaurante”, resumió.La propuesta abrirá al público el próximo 9 de julio e incluirá restaurante, cafetería, bar, espacios para eventos corporativos, auditorios para actividades culturales, mercados con productos argentinos y cavas para vinos. La idea es que el edificio funcione como una vidriera de la gastronomía, la cultura y la producción argentina. Molina contó que la carne tendrá un lugar central en la propuesta gastronómica, aunque también habrá espacio para platos y productos de distintas regiones del país. Empanadas, humita, cordero, vinos y productos regionales, señaló, formarán parte de una oferta pensada para mostrar la diversidad productiva y cultural argentina.
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