El nuevo mapa del poder empresario: quiénes ganaron terreno mientras las multinacionales se iban

El mapa empresario argentino está siendo redibujado. En los últimos dos años, un grupo de empresarios locales -entre los que se destacan Marcelo Mindlin, José Luis Manzano, Miguel Galuccio, los hermanos Neuss y Leonardo Scatturice- protagonizó algunas de las operaciones más grandes del país, y avanzó sobre activos que hasta hace poco estaban en manos de compañías internacionales. El fenómeno se concentra sobre todo en la energía, el sector que más creció, más atrajo inversiones y más activos cambió de manos desde fines de 2023.Los hermanos Patricio y Juan Neuss, cercanos al asesor presidencial Santiago Caputo, construyeron en menos de dos años una posición transversal en el sector eléctrico que no tiene precedentes entre los nuevos actores del mercado. A través de Edison Energía —junto con el fondo Inverlat (dueño de Havanna) y los empresarios Rubén Cherñajovsky y Luis Galli, de Newsan— acumularon las distribuidoras eléctricas de Tucumán (EDET) y Jujuy (Ejesa), la transportista Litsa y las centrales hidroeléctricas Potrerillos (Mendoza), Alicurá y Cerros Colorados, del Comahue. A su vez, el mes pasado, el Gobierno oficializó la adjudicación de Transener —la empresa que opera el 85% de la red de alta tensión del país— a Edison Energía y Genneia por US$356 millones, casi el doble del piso esperado. Con esa operación, el grupo de los hermanos Neuss completó su presencia en toda la cadena eléctrica: generación, transporte y distribución.Leonardo Scatturice, también cercano a Santiago Caputo, protagonizó en 2025 dos adquisiciones de perfil distinto al energético. Primero tomó el control de Flybondi, la aerolínea low cost, a través de su fondo COC Global Enterprise. La compra no vino acompañada de una gestión sin sobresaltos: la empresa llegó a operar con un solo avión y acumula más de 2500 vuelos cancelados en el último año, con 11 aeronaves fuera de servicio por deudas de mantenimiento y leasing. Meses después de hacerse con Flybondi, Scatturice se convirtió en el nuevo dueño de OCA, la empresa postal más grande del país, que llegó a la operación en concurso de acreedores con una deuda de $100.000 millones.José Luis Manzano construyó posiciones en varios frentes al mismo tiempo. Participó en la compra de Telefe —junto con el empresario rosarino Gustavo Scaglione, en una operación valuada en torno a los US$100 millones— cuando el grupo estadounidense Paramount decidió salir del país. A través de Andina —empresa que integra también el capital accionario de las distribuidoras eléctricas Edenor y Edemsa— participa además en la licitación por el 70% de Metrogas, la principal distribuidora de gas del país, valuada en torno a los US$800 millones. Y hoy, Mercuria Energy Group —trader global con quien Manzano tiene vínculos societarios a través de Phoenix Global Resources— confirmó la compra del 100% de los activos que Raízen opera en la Argentina bajo la marca Shell. Según fuentes cercanas a la negociación, Edenor podría tener una participación de entre el 35% y el 40% en la nueva sociedad.Marcelo Mindlin, por su parte, formalizó en abril su ingreso como accionista y presidente de Loma Negra, la cementera líder del mercado con una participación cercana al 45%, que volvió así a manos argentinas tras la reestructuración del holding brasileño InterCement. Pero la compra de Loma Negra es solo una parte de una expansión más amplia que el empresario está desplegando a través del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). Su petrolera Pampa Energía solicitó adherirse al régimen para desarrollar el yacimiento Rincón de Aranda, con una inversión estimada en más de US$4500 millones. TGS avanza en un poliducto y una planta de fraccionamiento para exportar líquidos del gas natural desde Vaca Muerta. Y Fértil Pampa, también vinculada al grupo, presentó una solicitud para construir una planta de urea granulada en el Polo Industrial de Bahía Blanca, con una inversión de US$2400 millones que reduciría la dependencia argentina de fertilizantes importados desde Medio Oriente y Rusia.Miguel Galuccio, presidente y CEO de Vista Energy, consolidó a la empresa como la segunda productora de petróleo del país a través de dos adquisiciones sucesivas en Vaca Muerta. En abril de 2025 compró el 50% del bloque La Amarga Chica a la malaya Petronas por US$1200 millones, asociándose con YPF. En febrero pasado sumó participaciones en Bandurria Sur y Bajo del Toro al adquirir los activos de la noruega Equinor por US$712 millones. Las inversiones acumuladas de Vista en Vaca Muerta superan ya los US$6500 millones.Las que se fueronEl avance de los locales tiene como contrapartida la retirada de multinacionales. La brasileña Raízen confirmó la venta de sus 894 estaciones de servicio bajo la marca Shell, la refinería de Dock Sud y dos terminales de combustibles por US$1420 millones. La empresa necesitaba liquidez para reestructurar una deuda de US$13.240 millones —solo superada en el historial reciente de Brasil por la de la antigua Odebrecht— y sus acciones en la Bolsa de San Pablo se habían derrumbado 70% en 2025. La nómina de empresas que redujeron o cerraron posiciones es extensa: la estadounidense AES dejó la operación de la central hidroeléctrica Alicurá; la italiana Enel hizo lo propio con El Chocón. La malaya Petronas vendió su participación en el bloque La Amarga Chica y cerró sus operaciones en el país. Y Telefónica, la española que había llegado en los noventa para quedarse, vendió su filial argentina en febrero de 2025 por US$1245 millones al grupo Telecom.El reverso de la expansión local tiene también un nombre propio: Techint, históricamente el grupo con mayor capacidad de ejecución en infraestructura energética, que acumuló en los últimos meses una serie de derrotas licitatorias. Su subsidiaria Tenaris perdió la provisión de caños para el gasoducto de GNL frente a la india Welspun. Luego, Techint quedó fuera de la construcción del ducto frente a Víctor Contreras-Sicim, con una oferta US$85 millones más barata. El grupo sigue siendo un actor relevante —construyó el oleoducto VMOS y el gasoducto Perito Moreno— pero en las licitaciones más recientes perdió terreno frente a competidores que priorizaron precio sobre trayectoria.
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