Carla Pereyra y Diego Simeone disfrutaron de unas vacaciones exóticas y románticas: “África te atraviesa”

Tras finalizar su decimoquinta temporada como director técnico del Atlético de Madrid y antes de viajar a los Estados Unidos para alentar a su hijo Giuliano en su debut mundialista, Diego “Cholo” Simeone disfrutó de unas vacaciones con su esposa Carla Pereyra. El destino elegido fue África y la empresaria fue la encargada de hacer públicas las postales de su viaje entre leones, atardeceres de ensueño y paisajes únicos. A su vez, compartió una profunda reflexión sobre cómo la atravesó la experiencia: “Llegué pensando que venía a descubrir un lugar y, sin darme cuenta, terminé encontrándome conmigo misma”.Pereya y Simeone decidieron tomarse unos días para hacer un viaje de pareja al continente africano. Su primer destino fue Botsuana. Estuvieron en el desierto del Kalahari y se hospedaron en un lujoso campamento de safari. Durante su estadía, salieron a explorar y se encontraron con elefantes, jirafas, leones, suricatas y leopardos. Entre las recorridas, tomaron contacto con los locales y el exfutbolista se animó a manipular un arco y una flecha.Una de las cosas que más encantaron a la pareja fueron los paisajes y la posibilidad de disfrutar de un atardecer con el cielo anaranjado. Incluso se sacaron una romántica foto abrazados entre pastizales, con las carpas de fondo y la luna iluminando la escena. Los looks de la empresaria dieron de qué hablar. Llevó una blusa blanca con un pantalón de tiro alto color caqui, con un pañuelo de flecos alrededor del cuello, botas negras y anteojos de sol. También se lució con un pantalón oscuro y una campera de jean con un pañuelo. “África me cambió la mirada”, sostuvo Pereyra y reflexionó sobre la primera parte de su viaje: “Llegué pensando que venía a descubrir un lugar y, sin darme cuenta, terminé encontrándome conmigo misma y todo lo que traía en mí. Aquí el silencio no incomoda, enseña. La inmensidad de la naturaleza pone todo en perspectiva. Los amaneceres, los árboles centenarios, los animales en libertad y el ritmo pausado de la vida te recuerdan algo esencial: no somos el centro de todo”, escribió.“Con cada día que pasa, siento que el ruido se apaga y la vida se vuelve más clara. Menos prisa. Menos expectativas. Más presencia. Muchísima más gratitud”, continuó y agregó: “África me está enseñando que la paz no es algo que se encuentra afuera, sino algo que aparece cuando dejamos de luchar por controlar cada detalle y simplemente aprendemos a estar, aunque cuesta bastante soltar… De vez en cuando merece la pena”. Según dio a entender, el viaje recién comienza. A modo de cierre, expresó: “Me voy con fotografías, recuerdos y experiencias inolvidables. Pero sobre todo me llevo una nueva forma de mirar el mundo, su inmensidad, y de habitar mi propia vida. Y quizás eso sea lo más hermoso de este continente: no te pide que seas nada. Solo te invita a observar, sentir y recordar quién sos. Porque África no se visita. África te atraviesa”. A Pereyra y Simeone les encanta organizar viajes, ya sea solos o en familia. En marzo, cuando volaron a la Argentina para reunirse con su familia extendida en Buenos Aires, decidieron también pasar unos días en Misiones y visitar las Cataratas del Iguazú junto a sus hijas, Valentina y Francesca.
Leer nota completa en La Nación →