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De los colectivos y el subte a las aplicaciones: cómo las mujeres ganan espacio en la conducción de pasajeros, aunque siguen siendo minoría
Mientras en el transporte público los avances estuvieron asociados a reclamos sindicales, acciones judiciales y procesos de incorporación gradual, las plataformas de movilidad enfrentan otro desafío: aumentar una participación femenina que todavía sigue siendo baja
Durante años, manejar un colectivo, conducir una formación de subte o tren, o trasladar pasajeros de aplicaciones fue una tarea reservada casi exclusivamente a los hombres. Aunque la presencia femenina al volante creció en las últimas décadas, los números muestran que las mujeres continúan siendo minoría en gran parte de los trabajos vinculados a la conducción profesional.El cambio no llegó de la misma manera a todos los sectores. En algunos casos fue producto de años de reclamos y disputas judiciales contra prácticas discriminatorias. En otros, las empresas comenzaron a implementar programas e iniciativas para atraer más conductoras. El resultado es una transformación gradual que atraviesa tanto al transporte público como a las plataformas de movilidad, aunque todavía lejos de una participación equilibrada.Uno de los antecedentes más importantes en el transporte público fue el caso de Erica Borda. A partir de un amparo individual y colectivo impulsado por la conductora de colectivos con el patrocinio de la Defensoría General de la Nación, la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo condenó al Estado nacional y a tres empresas de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires por discriminación contra las mujeres en el acceso a puestos de conducción.La resolución alcanzó a Transporte Escalada SAT, Transportes Avenida Bernardo Ader y Los Constituyentes SAT. El reclamo no solo apuntaba a la situación particular de Borda, sino también a cuestionar una discriminación estructural que históricamente limitó la incorporación de mujeres a la conducción de colectivos. Entre los planteos figuraba la implementación de políticas de contratación no discriminatorias y la fijación de cupos mínimos de mujeres en las plantas de conductores.Con el paso de los años, la presencia femenina comenzó a crecer en distintos espacios del sistema de transporte. Uno de los ejemplos más visibles apareció en la Ciudad de Buenos Aires con la incorporación de los nuevos buses eléctricos, que comenzaron a funcionar a mediados de 2025. Las unidades, completamente eléctricas y sin emisiones contaminantes, son conducidas exclusivamente por mujeres.Para poner en marcha el servicio, veinte conductoras profesionales fueron capacitadas especialmente para esta nueva modalidad de transporte urbano. Su incorporación marcó un contraste con la realidad histórica del sector, donde la participación femenina siempre fue reducida. “Hoy acá somos el 100%, a diferencia de los tradicionales. Me llena de orgullo. Cuando nos ven subidas a los colectivos, la gente se sorprende. ‘¡Ay, qué lindas, son mujeres!’, dicen. Todavía es una sorpresa para muchos”, contó a LA NACION Daniela Pintos, una de las conductoras de los nuevos buses.La experiencia porteña tuvo un antecedente en el municipio de Vicente López. Allí funcionó durante más de una década el Transporte del Bicentenario, un servicio gratuito que recorría distintos puntos del distrito y que contaba con unas 30 conductoras mujeres. Sin embargo, el programa dejó de funcionar el 26 de enero de este año.Desde el municipio argumentaron motivos presupuestarios y señalaron que el servicio era utilizado por menos de 600 pasajeros por mes. La decisión generó cuestionamientos de usuarios y sectores de la oposición, que destacaron el carácter innovador de una iniciativa que había sido pionera en la región.La primeras guardas de trenes y subtesEn el sistema ferroviario, la incorporación de mujeres también fue lenta. Recién en 2007 ingresó la primera guarda de Ferrocarriles Argentinos. A pesar de ese avance, gran parte de las trabajadoras continúa desempeñándose en áreas administrativas, especialmente en boleterías. Sin embargo, desde adentro del sector, señalan a este medio que existe interés de muchas trabajadoras por acceder a funciones operativas y puestos de conducción.La historia del subte porteño refleja con claridad las barreras que enfrentaron las mujeres para ingresar a determinadas áreas del transporte. Según explicó Karina Nicoletta, secretaria de Género de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP), hasta 1997 no había mujeres en el sector de tráfico.“Había una negativa expresa por parte de la empresa cuando las trabajadoras intentábamos inscribirnos y participar de los concursos de ascensos. Recibíamos respuestas que aludían directamente a la condición de género”, señaló a LA NACION. La situación comenzó a cambiar ese mismo año con el ingreso de la primera camada de guardas, producto de la organización colectiva y los reclamos impulsados por las trabajadoras. Seis años después, en 2003, ascendió la primera conductora.Actualmente, el sector cuenta con 370 mujeres en las áreas de tráfico y 172 conductoras. Para Nicoletta, el acceso a estos puestos tuvo un impacto que fue más allá de lo laboral. “Con organización colectiva logramos ingresar al sector de tráfico, accediendo a las categorías más altas de la escala salarial, lo que significó una mejora sustancial en la calidad de vida y en la autonomía de las trabajadoras”, explicó.Mientras en el transporte público los avances estuvieron asociados a reclamos sindicales, acciones judiciales y procesos de incorporación gradual, las plataformas de movilidad enfrentan otro desafío: aumentar una participación femenina que todavía sigue siendo baja.La empresa Uber acaba de anunciar el lanzamiento de Uber Mujeres, una opción que permitirá a las usuarias elegir viajar con socias conductoras. La herramienta estará disponible de forma gradual en Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Tucumán, Mar del Plata, Salta, Posadas, Corrientes, Ushuaia, Bahía Blanca y Mendoza.“Uber Mujeres nace de escuchar a las usuarias y de entender algo muy cotidiano para muchas de nosotras: la importancia de tener más opciones para elegir cómo movernos por la ciudad”, señaló Eli Frías, gerente general de Uber para Argentina, Uruguay y Paraguay, a este medio. Además, la empresa anunció una alianza con DeRentas para facilitar el acceso a vehículos destinados a nuevas conductoras.Sin embargo, desde la compañía reconocen que existen obstáculos estructurales que limitan la participación femenina. Según explicó Frías, actualmente el 70% de las licencias de conducir corresponden a hombres y, en el caso de las licencias profesionales, las mujeres representan apenas el 2%. Entre las barreras mencionó los mayores costos de seguros, las dificultades para acceder a créditos y los problemas para conseguir vehículos. “Queremos que la proporción crezca, pero creemos que será un proceso gradual”, sostuvo.Cabify también desarrolló una herramienta específica denominada Cabify Mujer. La función permite que las conductoras acepten viajes solicitados por mujeres y que las pasajeras puedan viajar exclusivamente con conductoras mujeres. Por el momento, la modalidad está disponible en Mendoza.Según informó la empresa, las mujeres representan actualmente el 10% de su flota de conductores. Desde la compañía señalaron a este medio que el lanzamiento busca incentivar la incorporación de más conductoras a la plataforma.En DiDi, la participación femenina alcanza alrededor del 14% de las personas registradas para conducir. La empresa informó, además, que la cantidad de conductoras registradas aumentó un 121% durante el último año. Los datos relevados por la plataforma muestran que el 52% utiliza la actividad como principal fuente de ingresos y que el 70% sostiene económicamente su hogar. Además, el 76% son madres y el 80% asume tareas de cuidado.A partir de ese diagnóstico, la empresa creó en 2022 la Academia de Mujeres Conductoras, un espacio que incluye capacitaciones sobre seguridad vial, finanzas personales y mecánica básica, además de actividades de formación y acompañamiento. A comienzos de este año también lanzó DiDi Mujer, una función que sigue la misma premisa que las propuestas lanzadas por Cabify y Uber.