Quién era Abril Melina Marino Pereira, la turista uruguaya que murió durante una travesía en Tierra del Fuego

La turista uruguaya Abril Melina Marino Pereira murió el pasado lunes 1 de junio en el glaciar Vinciguerra tras sufrir una presunta caída durante una excursión en Ushuaia. Los rescatistas hallaron su cuerpo y el de su guía de montaña, Emiliano Feidassin, el martes por la madrugada.La joven, de 25 años, era oriunda del departamento de Maldonado, Uruguay, y había viajado a la provincia de Tierra del Fuego de vacaciones para pasar unos días de descanso y travesía. Marino Pereira trabajaba de moza en el restaurante Blend, un comercio gastronómico ubicado dentro del hotel Enjoy en la localidad uruguaya de Punta del Este.El operativo de búsqueda empezó el lunes por la noche, después de que la madre del guía alertara a las autoridades locales asegurando que ninguno de los dos había regresado de la travesía. Las fuerzas de la Comisión de Auxilio encontraron a las víctimas cerca de la una de la mañana, en una zona de alta montaña, caracterizada por su difícil acceso y en el marco de condiciones climáticas adversas.Las autoridades policiales trasladaron los cuerpos hacia la ciudad austral el martes a las 14, después de que un helicóptero lograra descender en un área cercana para que los rescatistas pudiesen llevar a cabo el rescate.De acuerdo con las primeras hipótesis que manejan los investigadores, las víctimas habrían fallecido tras una caída en un sector de alta dificultad. El sendero que conduce al glaciar se inicia en el valle de Andorra y abarca una travesía de aproximadamente 14 kilómetros entre la ida y la vuelta, con una duración estimada de ocho horas de caminata. El circuito atraviesa bosques, zonas anegadas conocidas como “turbales”, pendientes pronunciadas y sectores con roca húmeda, barro o hielo que elevan el riesgo real a una categoría media-alta. El tramo final supera el límite de la vegetación abundante y llega hasta una laguna de deshielo donde la inestabilidad del terreno y las grietas aumentan el peligro para los caminantes no especializados.En el sector alto de esa misma zona, también se ubican cuevas glaciares que solo deben ser visitadas con el acompañamiento de personal especializado, por estar llenas de grandes grietas y una falta de solidez marcada en su superficie.“La montaña nos invita a salir de la rutina, a conectar con el presente y a descubrir recursos internos que muchas veces desconocemos. Nos enseña paciencia cuando el camino se vuelve exigente, resiliencia cuando aparecen las dificultades y humildad frente a la inmensidad de la naturaleza”, compartió el instructor horas antes del accidente, acompañado de un video.
Leer nota completa en La Nación →