¿El futuro es sin carne? Al menos en lo inmediato, Marcos Pereda ha dado pasos concretos para dejar la producción bovina, aunque promete volver porque “esta ola ganadera va a durar un buen tiempo”

“Mi papá es muy inteligente y sabe que el futuro tiene que ser sin carne”.
Al menos en lo inmediato la frase de Milagros, la hija de Marcos Pereda, el candidato a suceder a Nicolás Pino al frente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), es bastante verídica, ya que su progenitor ha venido desprendiéndose del negocio ganadero tan tradicional de la familia.
Bichos de Campo lejos está, con este informe, de querer inmiscuirse en la interna de la entidad que está celebrando 160 años de existencia, y que se dirimirá en septiembre próximo. Pero tenemos un problema que es muy propio de nuestro oficios periodístico: nos gusta que las historias no queden deshilachadas. Pretendemos que las situaciones se conozcan completas.
En este caso, el de la hija que se avergüenza de la tradición ganadera de la familia Pereda por cinco generaciones y el del histórico productor agropecuario que se ve obligada a desmentirla, porque él no siente ningún tipo de remordimiento sino orgullo por producir carne, las cosas quedaron a medio contar.

Lo cierto es que en los últimos meses, Grupo Bermejo -la empresa de Pereda- se desprendió de sus principales activos ganaderos en una operación millonaria estimada entre 100 y 150 millones de dólares. El comprador de dos de los cuatro campos que manejaba esa empresa ha sido la empresa agrícola Faro Verde, que tiene base en Tandil aunque José María Larocca, su presidente, esta radicado en Suiza, su país de nacimiento.
Pese a esa operación, que el diario La Nación reveló en exclusiva hace un par de meses y que involucró 24 mil hectáreas dedicadas casi exclusivamente a la actividad ganadera, el Grupo Bermejo todavía conserva en su página web el diseño original con los cuatro establecimientos que conformaban el esquema productivo hasta esa venta

Estos eran:

EL POTRERO DE SAN LORENZO, ubicado en la costa del Río Uruguay al norte de Gualeguaychú, que Pereda compró hace veinte años luego de vender su parte de otro campo a sus dos hermanos, Matilde y Celedonio.
EXPLOTACIÓN AGROPECUARIA 13 DE ABRIL, es un campo histórico de la familia Pereda que Marcos vendió a sus hermanos para poder comprar el de Entre Ríos. Y que sigue administrando el grupo Bermejo. Está ubicado en la zona de Las Toscas, en el partido de Lincoln.
EXPLOTACIÓN DE CAMPOS Y MONTES DEL RIO BERMEJO EST. LOS TAMBOS. Queda en la localidad de Herrera Vegas en el partido de Hipólito Yrigoyen, provincia de Buenos Aires, sobre la ruta 226. Y es uno de los campos cedidos a Palo Verde por los hermanos Pereda. Allí funcionaba un gran feedlot para 10 mil cabezas donde se terminaban los bovinos producidos por el grupo, habilitado para producir con destino a la UE, Cuota 481 y consumo interno.
EXPLOTACIÓN DE CAMPOS Y MONTES DEL RIO BERMEJO EST. SANTA ELENA / EST. DON LUCIANO. Este campo también se vendió al grupo de Tandil y se dedicaba básicamente a la cría de los animales que después iban se terminaban en el feedlot del grupo y proveían de carne básicamente al frigorífico Rioplatense, de los Costantini. Queda sobre la ruta 226, pero a la altura de Olavarría.

Es decir que antes de las inoportunas declaraciones de su propia hija, Marcos Pereda, como principal cabeza del grupo formado con sus hermanos, se había desprendido de los dos principales campos dedicados a la actividad ganadera: el de Olavarría y el de Hipólito Irigoyen, donde se hacía el ciclo completo de los animales.
En tanto, el único campo del grupo que sí conserva algo de ganadería es el de Lincoln. Pero este no pertenece directamente a Marcos sino a su hermana Matilde.
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El único campo que es de patrimonio exclusivo del vicepresidente .ahora opositor- de la SRA es el de Gualeguaychú. Allí Pereda tenía montado un feedlot con capacidad para unas 1500 bovinos, pero en los últimos tiempos -según relataron fuentes que conocen el lugar- se desmontó por completo, para dar prioridad a la principal actividad actual del Grupo Bermejo: la forestación.
En efecto, uno de las principales fuentes de recursos de Bermejo en Entre Ríos es la venta de rollizos, aprovechando que desde hace algunos años se puede exportar directamente la materia prima a la pastera ubicada justo enfrente, en Fray bentos, Uruguay. Adicionalmente se aprovechan los mejores lotes para hacer agricultura.

Ese predio tiene una particularidad: una enorme reserva natural de varios miles de hectáreas que es custodiada de cerca por la esposa de Pereda, Azul García Uriburu, principal impulsora de la preocupación de esta familia por la protección de la naturaleza.
De hecho, mientras se llevaba bien con Nicolás Pino, el propio Marcos dirigió dentro de la Sociedad Rural una saludable comisión dedicada a trabajar para dar mayor sustentabilidad a la producción agropecuaria. Incluso dirigió un interesante intento de acercamiento del sector empresario con las organizaciones ambientales más tradicionales, como Vida Silvestre, Aves Argentinas y la Fundación Proyungas.
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¿Se desprendió el Grupo Bermejo de sus principales activos ganaderos por una convicción personal del empresario? Parece muy improbable. El propio Pereda declaró a La Nación cuando vendió esos campos que la decisión estaba relacionada más a una necesidad de reorganización familiar, ya que ninguno de sus hijos parece querer continuar con la actividad agropecuaria y sus hermanos también están en retirada. “Es momento de planificar las nuevas etapas familiares”, declaró entonces.
Otras fuentes del grupo explicaron que la venta del principal patrimonio ganadero de los pereda se debía a “una decisión estratégica de la familia propietaria, motivada por la necesidad de dar cierre a una instancia de ordenamiento sucesorio, permitiendo así que la compañía inicie un nuevo ciclo bajo una nueva conducción profesional”.
Lo cierto es que el presente de los Pereda implicó abandonar sus principales campos ganaderos y concentrarse en otras actividades. Es decir, prácticamente no producir más carne como había declarado la hija.

Pero el propio Pereda matizó esta realidad en declaraciones a Bichos de Campo: “Todos los datos que recabaron son correctos, pero eso no quiere decir que todavía no estemos administrando el campo 13 de Abril de mi hermana ni que yo haya salido de la actividad. No es así, para nada”, enfatizó.
También reconoció que “en el campo nuestro de Gualeguaychú, es cierto que no hay ganadería, pues es muy complejo el tema ganadero en esa zona, con montes, con potreros muy grandes”. Pero insistió en que “eso no quiere decir que yo no esté reconfigurando en este momento de transición, buscando nuevos proyectos en Argentina y y tratando de aprovechar esta ola ganadera que va a durar un buen tiempo”.
Es decir que no queda más remedio que terminar esta parte de la historia (completa, eso sí), con la palabra: “continuará”.
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