Hace casi dos años se la conoce como “la novia de Benjamín Vicuña”, la mujer de sonrisa misteriosa que recorre las alfombras rojas a su lado e hipnotiza con looks de alto impacto y también la que sin prisa pero sin pausa se convirtió en el refugio y apoyo incondicional del actor. Pero de ella, estrictamente, es poco lo que se sabe. Por eso hoy, por primera vez, Anita Espasandin (42) se anima a dejar de lado su perfil bajo para protagonizar una producción exclusiva con ¡HOLA! Argentina y contar en primera persona su historia. “Es difícil encontrar el equilibrio. Si salgo en fotos pueden pensar que soy una desubicada y si no lo hago, que me creo mil. Está bueno tener esta oportunidad de poder contar yo misma quién soy”, dice Anita. Su mirada de la vida y del amor, los sueños cumplidos y los dolores que la forjaron merecen ser leídos.¿QUIÉN ES ESA CHICA?–¿Cuál es tu historia?–Nací y crecí en Devoto, en una familia muy unida, con muy lindos valores, donde somos cinco hermanos, todos muy distintos: hay un arquitecto, un profesor de Educación Física, una nutricionista, una experta en marketing, una diseñadora de indumentaria y yo, que soy administradora de Empresas e hice un máster en Finanzas. En casa hubo siempre un concepto lindo de familia inculcado por mis padres. Papá murió hace diecisiete años, era un superhéroe para todos y cuando nos dejó quedamos diciendo: ‘¿Y ahora qué hacemos?’. Pero ahí apareció fuerte la figura de mamá, tan buena, tan cariñosa y educada. Siempre tiene la palabra justa, algo que ojalá el día de mañana mis hijos puedan ver en mí. Papá era arquitecto, tuvo una empresa constructora muy buena, pero la realidad es que empezó a trabajar cuando tenía apenas 9 años repartiendo fiambres porque no tenían plata. [Se emociona, llora y pide disculpas]. Siguiendo su ejemplo, de buscar el propio camino, hace unos meses me animé y cambié el ámbito de los números por el de emprendedora de bienestar.–¿De qué se trata?–Después de la pandemia viví unos años en España por un proyecto de quien era entonces mi marido [estuvo casada doce años]. Allá conocí unos lugares de bienestar espectaculares, con un concepto no tanto desde el lugar de estética, sino más integral y eso me quedó marcado. Ni bien volví hablé con mi hermana nutricionista, le propuse armar algo juntas y después se sumaron el resto de mis hermanas. Hoy tenemos Espacio RAS, en Palermo, un centro de bienestar con nutrición, estética, medicina integral, todo conectado desde la consciencia. Hay un montón de cositas que, si las unís, ayudan a sentirse bien, ayudados por profesionales de la salud de distintos ámbitos.–¿Cómo te llevás con el paso del tiempo?–No tengo mambo con el paso del tiempo, pero sí me importa sentirme bien y entendí este concepto de ordenarse de manera consciente, de transitar de la mejor manera posible una etapa a otra de la vida: hago ejercicio, no tomo alcohol y, aunque debería comer mejor, me cuido, pero no me obsesiono.–¿Cómo combinás este nuevo proyecto con tu faceta de mamá?–Tengo dos hijos divinos, que hoy tienen 7 y 10 años y son mi prioridad absoluta. Los últimos años fueron de mucho cambio, me mudé dos veces y obviamente mis hijos fueron adaptándose a una dinámica nueva de familia. Voy aprendiendo y ellos me enseñan un montón, los chicos tienen una capacidad, una intuición, son una maravilla. Me gusta trabajar y mostrarles la energía que uno tiene para que ellos estén bien. Y siempre tuve la suerte de trabajar con profesionales increíbles en trabajos donde podía manejar mis tiempos de manera de no perderme ni de un cumpleaños. Me gusta llevarlos, traerlos, estar presente.Y UN DÍA LLEGÓ BENJA–¿Cómo se conocieron con Benjamín?–Tenemos gente en común, vivíamos cerca y hacíamos actividad física en el mismo lugar. Soy medio un desastre, pobre, no vi casi nada de lo que hizo en televisión y en cine, pero no por nada, sino que estaba más conectada con otras cosas. Fue una conexión que empezó muy despacito pero firme. Él empezó a contarme sus cosas, yo también, y nuestras charlas al principio eran muy desde nuestros problemas y tratábamos de ayudarnos. Al día de hoy decimos que fue muy mágico lo que nos pasó, porque sin buscarlo fuimos formando una relación en la que nos miramos y ya sabemos lo que le pasa al otro, es algo muy profundo y tan simple a la vez. ¿Viste que a veces las relaciones no son tan fáciles? Más allá de todo, es fácil entre nosotros. Después, abrimos la puerta y hay un montón de factores externos que pueden hacer ruido de ambos lados. Obviamente, no puedo renegar que él tiene su pasado, pero supimos construir nuestro lugar, sentimos que somos el refugio del otro.–¿De qué manera le presentaste a tus hijos?–Son chiquitos, entonces fue a mis tiempos, que son muy tranquilos. Le propuse ir por donde nuestros hijos también se sintieran bien. Y fluyó, se fueron conociendo poco a poco. Nosotros no vivimos juntos, no tenemos familia ensamblada, pero hemos viajado juntos en vacaciones. Los chicos de él y mis chicos se llevan bárbaro, pero siempre hay un límite. Yo respeto mucho a las mamás de sus hijos, él respeta también al papá de los míos, no nos involucramos de más.–¿Tenés relación con Carolina [Ardohain] o con Eugenia [Suárez]?–He ido a cumpleaños en ambas casas y siempre bien, con respeto, y entendiendo que son las mamás de sus hijos. Hay que tener siempre eso presente. Y Benja lo tiene de mi lado. Los dos sabemos que hay padres y madres que están atrás también de los chicos. Es muy importante no marearse ahí porque puede generar una confusión y somos muy respetuosos. Eso nos hace también tener un vínculo fuerte y lindo con los chicos, sobre todo.–¿Qué te gusta compartir con Benjamín? Porque tiene una vida de muchos viajes por su trabajo.–Sí, él viaja mucho, cuando puedo lo acompaño. Sabemos aprovechar los momentos que estamos juntos. Ahora está haciendo teatro, empieza una peli, viene agotado y yo vengo agotada también de mis cosas, de mi proyecto, pero nos encontramos y nos olvidamos del tiempo. No nos aburrimos, hablamos de todo, casi que somos expertos en muchísimos temas. [Se ríe]. Disfrutamos mucho de estar solos y también cuando estamos con los chicos que, te diría, es casi siempre porque yo tengo a mis hijos la mitad de la semana conmigo y la mitad están con el papá. Pero coincidimos muchas veces con sus hijos. Es un caos lindo, de energía linda.–¿Qué planes eligen?–Vamos a comer, armamos almuerzos con amigos, vamos mucho al cine solos, a tomar algo, alguna salidita muy de vez en cuando. Y ahora le dije que lo voy a llevar a conocer cantinas de Buenos Aires, que me encantan. Cuando tenemos algún finde solos nos vamos al campo de algún amigo y con los chicos hacemos mucho hotel, nos vamos por un fin de semana y la pasamos espectacular. Son planes simples.–Viniendo de otro ámbito, ¿qué fue lo que más te costó de la exposición?–Partiendo de la base que estar con alguien conocido implica un cambio y aceptación porque sabés que alguna foto o un comentario van a haber, lo llevamos como podemos. Fui entendiendo que a veces hay una necesidad de poner un poco de picante en alguna cosa. Y mis amigas me dicen que no salga sin maquillaje porque siempre te pueden tomar por sorpresa. [Se ríe]. Pero todo eso es sólo una parte, hay un Benja que es admirable y me da pena que la gente no lo conozca.–¿Cómo es ese Benja?–Tiene una manera de amar superlinda… A mí, a sus hijos. Admiro su sensibilidad. Y también la forma que tiene de seguir adelante incluso en las situaciones más dolorosas. Ese es el Benjamín del que me agarro.–¿No vivir juntos es una decisión tomada?–No hay apuro, hoy estamos bien así y si el día de mañana estamos bien, podría ser, pero casarnos o vivir juntos no está en agenda todavía ni es algo que necesitamos hacer para confirmar nada. El año pasado fue tan difícil para él y también para mí, con mis cosas, que ya es un montón que estemos juntos, somos fuertes juntos. Hay un proyecto de familia ensamblada lindo, que está armándose, pero sin apuro. Sus hijos son unos cracks, creo que de a poquito me fui ganando el cariño de todos, son divinos. Soy muy observadora, trato siempre de mirar por dónde sí, por dónde no, soy respetuosa. A Benja le pasa lo mismo con los míos, se fue involucrando de a poco, muy sutil. De hecho, viene muy poco a casa cuando estoy con mis hijos, come y se va porque es mi espacio con ellos. Y él lo mismo, tiene sus almuerzos solo con los suyos. Es lindo que los chicos sepan que su papá es de ellos y que yo soy de mis hijos. –¿Volverías a ser mamá?–No digo “nunca más”, y tampoco me asusta la edad, pero tener un hijo no es algo que ni a Benja ni a mí nos esté rondando en la cabeza hoy, ¡ya sumamos un montón entre los dos!Producción: Paola ReyesMaquillaje y peinado: Estefanía D’ Angelis para Sebastián Correa Estudio (@sebastiancorreaestudio)Agradecimientos: Elique (@elique.ar)
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“Fue muy mágico”. Anita Espasandin posa por primera vez y habla de su noviazgo con Benjamín Vicuña, su vida y sus sueños
En una producción exclusiva para ¡HOLA! Argentina cuenta en primera persona su historia