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Las razones detrás del desafío de Patricia Bullrich a Milei que reavivó la crisis política en el Gobierno
La jefa del bloque de LLA en el Senado se diferenció del veto al ascenso de la jueza Michelli para preservar a su núcleo de votantes y su red de aliados en el Congreso; no proyecta una ruptura, pero quiere un rol protagónico en 2027
El tuit de Patricia Bullrich sacudió al gobierno de Javier Milei. Como ocurrió con el caso Manuel Adorni, la jefa del bloque de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado se desmarcó de una decisión tomada por el Presidente: anticipó que votará en contra del retiro del pliego de María Verónica Michelli, candidata a jueza federal de La Plata, y a quien los hermanos Milei ordenaron quitarle el apoyo por ser la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, que investigó el caso $LIBRA o la situación patrimonial del jefe de Gabinete. La exministra de Seguridad desafió a Milei y armó un gigantesco revuelo en el Ejecutivo. Después de los últimos desencuentros con el Presidente, Bullrich se diferenció para preservar su identidad y, sobre todo, su crédito político. Está convencida de que conserva una porción del universo de votantes del antikirchnerismo que miran con atención los asuntos institucionales o las sospechas de corrupción. Ayer, pareció hablarle a ese público. “Bullrich es Bullrich, no es empleada. Tiene votos y un criterio propio”, remarca un interlocutor habitual de la senadora.Si bien ensaya desde hace meses gestos de autonomía, Bullrich no tiene en mente el armado de un proyecto propio para 2027. En la intimidad ya ha transmitido que no piensa enfrentar a Milei. Sabe que no hay lugar para una alternativa de derecha con el líder de LLA en la cancha. En otras palabras, sus señales de emancipación no implican el inicio de un proceso de fractura con el Presidente. Y solo contemplaría volver a la pelea nacional si Milei se bajara de la carrera de 2027, un escenario improbable en la actualidad. En su mensaje, subrayó que su compromiso con el proyecto de Milei “es total”.Hablé con el Presidente y le comuniqué que voy a ejercer mi derecho a la objeción de conciencia respecto del retiro del pliego de la Dra. Michelli a Jueza Federal.Conozco y respeto plenamente la facultad constitucional del Presidente de la Nación para proponer y retirar…— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) June 1, 2026En concreto, aún no siente un desamor con los libertarios y no piensa soltar amarras. Pero está atenta al proceso de desgaste del apoyo social al Gobierno, ante todo, por los errores en el manejo político. Ella, afirman sus allegados, no está dispuesta a resignar su capital o a cumplir meramente un papel de reparto en el Congreso. Bullrich meditó la jugada durante el último fin de semana. Pocos de sus colaboradores estaban al tanto de que saldría a blanquear sus divergencias con el veto de Milei al ascenso de la jueza Michelli, quien obtuvo los avales de nueve de los 17 senadores que integran la Comisión de Acuerdos. Fue un nuevo golpe simbólico a la autoridad presidencial que llegó después de una semana en la que los altos mandos del oficialismo habían encontrado cierto alivio por los datos auspiciosos de la macroeconomía y el freno de la caída de la imagen de Milei en las encuestas. La postal de armonía en el balcón de la Casa Rosada tras el acto oficial por el 25 de mayo se esfumó en apenas una semana.En horas en que la atención de la opinión pública estaba centrada en el femicidio de Agostina Vega, Bullrich volvió a jugar a fondo. Se convenció de que la mejor alternativa era salir a explicar su posición antes de la sesión prevista para el jueves. Ayer llamó al Presidente para comunicarle que ejercería su derecho a “objeción de conciencia” para votar en contra de los intereses de la Casa Rosada. Milei escuchó las razones de la senadora, pero no las compartió. En las últimas horas, trascendió que ofreció renunciar a la jefatura del bloque, pero el primer mandatario lo rechazó. “Fue una charla sincera. Son los valores que ella profesa. No pueden castigarla por lo que escribe un familiar”, justifican cerca de Bullrich. Anoche, en pleno revuelo interno por su tuit, la senadora compartió una actividad en Pilar organizada por el concejal local Andrés Genna. Allí se la vio junto a Diego Valenzuela y Luciano “Lucho” Olivera, uno de los laderos de Sebastián Pareja. “Estamos 100% comprometidos con el proyecto de cambio de país que lidera el Presidente”, responden en el núcleo duro de Bullrich, que hizo migrar a su tropa de dirigentes desde Pro a LLA tanto en el Congreso como en Buenos Aires. Por ahora, nadie arma las valijas.El plan 2027Hace tiempo, Bullrich se imaginaba como una alternativa para acompañar a Milei en la fórmula en 2027. Está claro que no la entusiasma tanto como a su equipo la eventual candidatura a jefa de gobierno porteño, una alternativa que se abrió desde su performance en las legislativas de 2025 en el territorio de Pro y que se consolidó con la caída en desgracia de Adorni. Si bien aspira a ocupar un lugar relevante el año próximo, en la intimidad afirma que está cada vez más cómoda en el Senado. Desde allí se mantiene en contacto permanente con gobernadores y aliados. Hasta tiene más tiempo para jugar al paddle, uno de sus hobbies predilectos. Los leales a la jefa de senadores de LLA argumentan que el costo para Milei hubiera sido más alto si Bullrich explicitaba su desmarque en el recinto. “Evitó el show”, arguyen. Desmarques y guiños a MacriNo fue la primera vez que ella se diferencia de una instrucción del Presidente o deja trascender sus matices con el proyecto político del oficialismo. Ya lo hizo el año pasado cuando pidió correr a José Luis Espert de la campaña bonaerense por las denuncias en torno a su vínculo con el empresario Federico “Fred” Machado, condenado por lavado y fraude en Estados Unidos. Tampoco ocultó su deseo de recomponer el vínculo con el líder de Pro, Mauricio Macri, a quien abrazó en la última cena de la Fundación Libertad. En el macrismo vislumbran que el destrato del Gobierno a Bullrich la acerca a Macri. En los entornos de ambos niegan que se hayan reunido. Pero el expresidente ha confesado que recibió mensajes de la exministra en los últimos meses. “No sé qué responderle”, le escucharon decir a Macri. La senadora es una de las referentes del oficialismo que calcula que la Ciudad podría ser una prenda de negociación con Pro para garantizar el apoyo de Macri a la reelección de Milei. Bullrich también se diferenció en las últimas reuniones de Gabinete cuando blanqueó que avala la idea de apurar los acuerdos electorales con los gobernadores aliados para robustecer el programa económico y generar confianza en los mercados. Karina Milei y Martín Menem objetaron su planteo.El último movimiento para despegarse de los Milei fue el affaire Adorni. Primero, le reclamó que aclare lo antes posible su situación patrimonial. Luego, anticipó la presentación de su DDJJ en el Senado. Bullrich suele asociar esos gestos con su carácter rebelde. En rigor, ella asume que tiene un estatus diferente al resto de las figuras centrales de LLA y entiende que debe cuidar al electorado “republicano” que apoya el rumbo económico, pero es reactivo frente a las denuncias de corrupción. Por eso, presumen sus seguidores, se atrevió a confrontar con la postura de Milei de sostener a Adorni. “Está consolidando su voto republicano. Y esto lo deja a Pro sin relato”, describe uno de sus consejeros. En su círculo de confianza presumen que los libertarios no terminan de fidelizar a la porción del 23% del electorado que la acompañó en los comicios generales de 2023.En el caso del retiro del pliego de Michelli, Bullrich también visualizó que la mala praxis en materia política del Gobierno le iba a generar un nuevo cortocircuito en la negociación con los aliados de Milei en el Senado. La exministra viene tejiendo para acercar posiciones con los bloques afines en los pliegos de los jueces, la reforma electoral o el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada. El plan de los Milei para bloquear la promoción de Michelli puso en una situación incómoda a los socios de LLA. Pro salió a decir que no acompañaría y el resto de los aliados pidió que el oficialismo explique las razones. La jueza había logrado los respaldos necesarios en la Comisión de Acuerdos para que su dictamen llegue al recinto. La mayoría de los nueve senadores que estamparon su firma para avalar el ascenso de Michelli son aliados: desde Maximiliano Abad, Mariana Juri y Carolina Losada hasta Flavia Royón (Primero los salteños), Carlos Espínola (Provincias Unidas), Martín Goerling (Pro). En el entorno de Bullrich creen que el Gobierno podría haber evitado el traspié si no incluía a Michelli en la terna. “Que se hagan responsables; no nos hagan tapar su error traicionando nuestras convicciones”, señalan en el bullrichismo. Tras un nuevo desmarque, Bullrich sabe que camina por un campo minado. Ya toleró desplantes de un sector del Gobierno referenciado en los Menem y Karina Milei por haber levantado el perfil durante los debates más taquilleros en el Senado, como la reforma laboral. Los suyos afirman que no desconoce que la jugada de ayer, con alto impacto simbólico, podría generar represalias, incrementar los resquemores del núcleo duro de Karina Milei o condicionar su rol en el futuro. ¿Sus pares y socios la seguirán avalando como la interlocutora con la Casa Rosada? El riojano Juan Carlos Pagotto (LLA) suele jactarse de que él es la voz de Karina Milei en el Senado. No obstante, Bullrich prefirió avanzar. Y mantendrá su estrategia: no interrumpirá su gira por el interior -ya estuvo en Córdoba, Santa Fe e irá a Mendoza- ni sus spots propagandísticos. Quienes la conocen afirman que no le teme a la hermana del Presidente, que empujó al exilio a quienes consideró detractores o una amenaza al proyecto propio. Victoria Villarruel o Ramiro Marra pueden dar testimonio de eso. “No le debe nada; Patricia hace política hace 50 años”, afirman. Está claro que su banca en el Senado le da mayor margen para despegarse. Ya no está a tiro de un decreto. De hecho, ya le había dado un contrato de asesor a Gerardo Milman, resistido por el entorno de Karina Milei en el armado de las listas de 2025. Armado propioEn 2023, el sueño presidencial de Bullrich quedó trunco, pero ensayó un nue