Economía
“Gracias por auxiliarnos”: se encontró con una vieja cosechadora parada y como conocía todos sus secretos le devolvió la vida
Ricardo Martínez Peck vio una Vassalli 1200 detenida al costado de una ruta chaqueña; había trabajado en la empresa que la fabricó y supo exactamente qué hacer para que funcione
A la salida de Campo del Cielo, en una zona turística de Gancedo, Chaco, Ricardo Martínez Peck tuvo un déjà vu con una cosechadora que se fabricó en la misma época que él trabajó en Vassalli. Detenida al costado de la ruta por una falla mecánica, una vieja máquina modelo 1200 lo transportó varias décadas atrás, a los años en que la histórica fábrica de Firmat producía en escala este tipo de equipos y sabían brillar en el campo argentino con modelos de gran porte. Al ver la máquina detenida, Martínez Peck decidió hacer lo que tantas veces hizo a lo largo de su carrera: acercarse para entender qué estaba pasando. Viajaba junto a su esposa, Matilde, cuando observó a una familia intentando resolver una falla que les impedía continuar su ruta. “Le pregunté a la señora qué le pasaba. Me dijo que era la hija del dueño y me dijo: ‘No la pueden arrancar, no sé qué le pasa’. ‘Bueno, a esa altura les puedo dar una mano’”, recordó que fue el intercambio que tuvo con la joven. Entonces estacionó su camioneta y se acercó a conversar con ellos para intentar encontrar el origen de la falla.“Los números no dan”: Caputo dijo que hubo un salto exportador en la pesca y en la industria le respondieron con un duro diagnósticoAl acercarse detectó rápidamente el problema. La cosechadora montaba un motor Deutz clásico, ampliamente conocido en el ambiente rural. “Veo que no tenían muy en claro cómo funcionaba el sistema de inyección. El motor que tenía esa cosechadora era un motor Deutz, todo bastante clásico, legendario dentro del ámbito rural, muy conocido, por lo cual era muy fácil tratar de ayudarlos“, relató.La solución no requirió repuestos ni más herramientas, sino que bastó con guiar a los dueños en el procedimiento correcto para purgar el sistema de combustible. “Les fui indicando cuál era el proceso de purga de todo el sistema de gasoil”, explicó.La máquina había permanecido mucho tiempo abandonada en un playón de un concesionario y había sido comprada recientemente por un productor que la trasladaba desde Charata, en Chaco, hacia el paraje Las Nenas, en Santiago del Estero. En tanto que él regresaba de una gira de trabajo que lo había llevado por Entre Ríos, Corrientes, el norte de Salta, Bolivia y Paraguay.Según explicó Martínez Peck, quien asesora en jornadas de grupos CREA y a productores, las fuertes lluvias registradas en gran parte del centro-norte santafesino provocaron una situación que suele repetirse cuando las cosechadoras modernas quedan limitadas por el exceso de humedad. “Cuando ocurre esto salen todos los ‘gallineros con ruedas’. Hay que sacarles telarañas, huevos y nidos de gallina, y son las que pueden funcionar”, ilustró para referirse a la situación.A su entender, probablemente el combustible acumulaba agua o el circuito había tomado aire después de años de inactividad. Luego de completar el procedimiento de purga, la vieja Vassalli volvió a la vida. “Con lo poco que tenía de batería todavía, la máquina arrancó de una. Los chicos estaban fascinados”, narró.La hija del dueño descubrió quién era el hombre que los había ayudado en la ruta y más tarde le envió un mensaje por Instagram agradeciéndole. Le contó que no solo habían logrado poner en marcha la máquina, sino que además habían llegado a destino sin mayores inconvenientes. “Gracias por auxiliarnos en el camino con la Vassalli”, decía parte del mensaje. La cosechadora, estimó Martínez Peck, corresponde a principios o mediados de la década del noventa, justamente la época en la que él trabajaba en la fábrica de Firmat. Aunque para muchos estos equipos son apenas reliquias, para él todavía conservan virtudes que las modernas no siempre pueden igualar. “Se puede cosechar lo mismo que cualquier otra máquina: soja, maíz, trigo”, afirmó.El experto aclaró que su principal ventaja es el peso. “Tiene a su favor su poco peso, lo que le da la posibilidad de transitar en ámbitos donde hoy una megacosechadora se hunde hasta los ejes”, destacó. Según explicó, mientras una cosechadora actual puede superar las 30 toneladas en orden de marcha y carga, estos equipos más livianos continúan operando donde las condiciones de piso son críticas.“Aunque parezca paradójico, en algunos casos pueden sacar hasta mejor mercadería que muchas de las más modernas. Las máquinas viejas tenían hasta lo que se llamaba una segunda unidad de limpieza, el cernidor. De ahí salía el cereal prácticamente embolsado, terminado. Pero para tener eso necesitabas una persona que supiera qué hacer. Las cosechadoras tenían una unidad de limpieza que requería que el operador manejara muy bien 14 regulaciones. Hoy le das 14 regulaciones a un operador moderno y le arruinás el fin de semana. No puede hacer nada”, advirtió. La explicación está en el diseño de sus sistemas de limpieza y en el conocimiento de quienes las operan. “Conceptualmente estas máquinas tenían muchos elementos de regulación, cuyos operadores sabían qué hacer con todos ellos. Son verdaderos artesanos”, destacó. En contraste, considera que las cosechadoras actuales fueron simplificadas y trasladaron parte de esas decisiones a sistemas automatizados e inteligencia artificial (IA).“La están tratando de llevar con la IA, pero no es infalible. La IA se nutre de datos que tiene que generar el operador. Entonces, si la IA tiene datos erróneos, resuelve sobre premisas erróneas. No quiere decir que no sirva. Complementando a un buen operador son imbatibles. Pero nos quieren convencer de que la IA va a resolver absolutamente todo", destacó. “Muchas veces un veterano que sabe qué hacer con una de esas maquinitas y te saca mejor mercadería que alguna de las más nuevas”, aseveró. No obstante, aclaró que la diferencia aparece en la capacidad de trabajo. “Cuando las papas queman son las que sacan el resultado”, señaló.“A nivel mundial, el 70% de los ingresos de muchas compañías ya no vienen de la venta del fierro sino de la licencia cautiva. En la Argentina vamos a tener que ser disruptivos porque los chinos que vienen te entregan el tractor y ya es tuyo. No tenés que pagar seis licencias al año para que haga lo que vos querés", indicó sobre un nuevo sistema de los grandes equipos.