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Sin singlistas argentinos en Roland Garros: del numeroso envión inicial a un final con sabor a poco
Juanma Cerúndolo, eliminado en los 8vos de final ante Berrettini, fue el único que avanzó a la segunda semana de los cuadros individuales
Matteo Berrettini, el romano de casi dos metros y piernas espigadas que hace cinco años jugó la final de Wimbledon y luego perdió terreno por diversas dificultades físicas, mantuvo el equilibrio en medio del efecto sombra luz que provocó la tarde en el interior del court Suzanne-Lenglen e hizo añicos la última ilusión individual argentina en Roland Garros. Juan Manuel Cerúndolo, el único tenista de nuestro país que alcanzó la segunda semana, cayó en los octavos de final, ante el italiano, por 6-3, 7-6 (7-2) y 7-6 (8-6), en dos horas y media.El menor de los Cerúndolo, 56° del ranking, top 45 cuando se actualicen las posiciones, llegó al desafío ante Berrettini con demasiado kilometraje en el cuerpo. Había necesitado doce horas y media para alcanzar -por primera vez- la cuarta ronda de un Grand Slam, al remontar dos sets a cero en la segunda ronda contra el número 1, el italiano Jannik Sinner (afectado por diversos problemas físicos), antes de conseguir otra victoria maratónica en cinco sets y seis horas sobre Martín Landaluce (España), en la tercera rueda, el tercer partido más extenso registrado en el certamen parisino. Juanma, frío, pensante y de un estilo artesanal que fue trabajando para arrimarlo al tenis potente y moderno, buscaba emular a Tomás Etcheverry, el último argentino en los cuartos de final en el Bois de Boulogne (en 2023), pero quedó a un paso de lograrlo.Así, más allá de los jugadores nacionales que todavía compiten en dobles, juniors y tenis adaptado, ya no quedan singlistas en el segundo grande del año. En París, el tenis de nuestro país pasó, sin punto medio, del numeroso y efervescente envión del arranque a la carencia en la medida que se consumía la primera semana de acción. Fueron doce los singlistas albicelestes presentes en los cuadros principales, once entre los hombres y sólo una mujer (Solana Sierra). Dos se frustraron en el debut: Etcheverry, que era 23° cabeza de serie, y Sebastián Báez (64°). La tarea del platense, segunda raqueta argentina del ranking, fue la más pobre y sorpresiva: perdió con el portugués Nuno Borges en sets corridos, impreciso y sin ocultar su crispación.Diez argentinos superaron la primera ronda, una marca que en el Abierto de Francia se había producido por última vez en 2008. Pero el impulso fue perdiendo fuerza. Cinco jugadores se quedaron en la segunda rueda, aunque cada eliminación tuvo un sabor distinto. Tras vencer a Jenson Brooksby, Mariano Navone (38°) perdió una batalla agotadora e inolvidable de 4h41m contra Jakub Mensik (26° cabeza de serie), 13-11 en el súper tie-break del quinto set. Facundo Díaz Acosta (151°) se fue con una sonrisa en esta etapa de recuperación: luego de superar los tres desafíos de la qualy y vencer al chino Zhizhen Zhang en la primera ronda, cayó ante el 18° preclasificado, Learner Tien. Marco Trungelliti (81°), en su primer main draw de París desde 2018, superó al qualy local Kyrian Jacquet y se despidió ovacionado por el público en el Suzanne-Lenglen al perder en cuatro sets y casi cuatro horas, con el ruso Karen Khachanov (13°). Román Burruchaga (68°) pasó el debut ante un Báez sin confianza y con molestias en la rodilla derecha; en el siguiente desafío le ganó un set a Felix Auger-Alissime (4°), pero perdió en cuatro parciales. Mientras que Camilo Ugo Carabelli (59°) se quedó con ganas de ir más allá: perdió en la segunda rueda con el ruso y undécimo cabeza de serie, Andrey Rublev. Las cuatro raquetas nacionales que llegaron a la tercera ronda también se marcharon con sensaciones muy disímiles. Sierra (68°), que sólo tenía un main draw disputado en París y no sumaba victorias, ganó dos partidos muy valiosos: ante la británica Emma Raducanu (campeona del US Open 2021) y, luego, contra la finalista de 2024 y 13° cabeza de serie, la italiana Jasmine Paolini. Pero luego sufrió un mazazo tan angustiante como inesperado, en 56m: 6-0 y 6-0 con la rumana Sorana Cirstea (18°). Se marchó de París con los ojos humedecidos, pero en frío valorará su evolución. Thiago Tirante (60°), en la temporada más destacada de su carrera, se cruzó con tres españoles: batió al qualy Pablo Llamas Ruiz y al preclasificado 21° Alejandro Davidovich Fokina, pero se quedó sin energía ante el “veterano” Pablo Carreño Busta. El platense nunca había llegado a la tercera ronda de un grande, se despidió con aprendizajes y conseguirá su mejor ranking (es 51° en vivo).Para Francisco Comesaña (102°), la tercera ronda tuvo valor. No llegó bien a París, pero logró dos victorias (ante el top 50 Ethan Quinn y el 14° preclasificado Luciano Darderi), antes de caer en una batalla de 5h13m con Berrettini, que terminó en favor del italiano por 15-13 en el súper tie-break (el marplatense tuvo dos match points). Comesaña, que volverá al top 90, es el único jugador argentino activo en tener terceras rondas de Grand Slams en césped (Wimbledon 2024), cemento (US Open 2024) y, ahora, en polvo de ladrillo.Más allá de Etcheverry y Báez, la mayor frustración fue la que generó Francisco Cerúndolo, el mejor argentino del ranking (26°). Dos veces octavofinalista en París (2023 y 2024), aunque eliminado en la primera ronda en 2025, el porteño derrotó a Botic van de Zandschulp y a Hugo Gaston. Ubicado en la parte alta del cuadro, se le abrieron las posibilidades cuando su hermano le ganó a Sinner. Sin embargo, siendo 25° preclasificado, tuvo un ataque de furia en la tercera ronda, ante un rival que antes de París sólo tenía un triunfo en polvo de ladrillo (el estadounidense y 85°, Zachary Svajda) y perdió en cinco sets. Fue una de las mayores decepciones del torneo: perdió una chance de oro para hacer ruido y hasta dejó una agria imagen al dirigirse en forma insolente a su entrenador, el uruguayo Pablo Cuevas, que dejó su butaca durante el match.El año pasado en Roland Garros, Navone había sido el argentino que más lejos había llegado, aunque, apenas, fue a la tercera ronda: se trató de la primera vez desde 2016 que ningún jugador albiceleste avanzó a la cuarta ronda. Este año, los octavos de final de Juanma Cerúndolo fueron un grato empellón para el zurdo de 24 años que busca seguir afirmándose, incluso, tras haber superado dificultades físicas. Pero esa única actuación destacada deja un sabor a demasiado poco en el Grand Slam preferido por los argentinos, un torneo que tantas veces encumbró carreras de los nuestros.