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Quién es el favorito a ganar en el balotaje de extremos que le espera a Colombia, según los expertos
Los votantes sacudieron el panorama político, preparando una segunda vuelta entre el radical de derecha Abelardo de la Espriella y el izquierdista Iván Cepeda
Esta nota fue originalmente publicada en Americas QuarterlyEl outsider de derecha Abelardo de la Espriella ganó la primera vuelta presidencial en Colombia con el 43,7% de los votos, mientras que el izquierdista Iván Cepeda quedó segundo con el 40,9%, según el escrutinio preliminar oficial. Ambos competirán en el balotaje del próximo 21 de junio.La candidata conservadora tradicional Paloma Valencia obtuvo apenas el 6,9% de los votos, en un revés para el establishment político colombiano y como reflejo de la creciente polarización del país.Cepeda y su aliado político, el presidente Gustavo Petro, pusieron en duda los resultados de la primera vuelta y denunciaron, sin presentar pruebas, que cientos de miles de votos serían cuestionables. Como es habitual, continúa el escrutinio definitivo para confirmar los resultados preliminares.A continuación, las reacciones y perspectivas de distintos analistas.Laura Lizarazo - Directora asociada para la región andina en la consultora Control RisksLos resultados del domingo representan no solo una victoria significativa para Abelardo de la Espriella, que logró el primer lugar pese a no contar con experiencia política ni una estructura partidaria tradicional, sino también un duro revés para el Pacto Histórico y su candidato, Iván Cepeda.De la Espriella —un abogado de extrema derecha y outsider político que prometió construir megacárceles, reducir el tamaño del Estado en un 40% y promover valores conservadores en la educación— obtuvo el 43,7% de los votos (10,3 millones). Cepeda, senador de izquierda y activista por los derechos civiles que compite bajo la coalición gobernante Pacto Histórico, consiguió el 40,9% (9,6 millones).Como fuerza oficialista, la coalición gobernante hizo campaña por Cepeda utilizando plataformas y recursos de comunicación del gobierno, pero aun así no logró superar a De la Espriella.El resultado refleja un amplio rechazo y desencanto con Petro, cuya retórica confrontativa y estilo de gobierno pusieron a prueba las instituciones democráticas colombianas durante los últimos cuatro años.El balotaje del 21 de junio será muy competitivo. Los votantes de centro y los indecisos probablemente terminen inclinando la balanza. En conjunto representan el 3,5% del electorado.Valencia, representante de una versión más institucional del conservadurismo, terminó en tercer lugar. Es probable que la mayoría de los 1,6 millones de votos que obtuvo se trasladen hacia Cepeda, ya que muchos votantes de derecha dura que inicialmente la respaldaban migraron hacia De la Espriella cuando eligió como compañero de fórmula al tecnócrata centrista y abiertamente gay Juan Daniel Oviedo.Colombia atraviesa una profunda transformación política y social iniciada en 2016 con la frágil e incompleta transición hacia el escenario posterior al conflicto armado. Ese proceso fracturó a la sociedad y al sistema político en dos bloques con visiones aparentemente irreconciliables sobre el futuro del país.Una mitad del electorado respalda un modelo socioeconómico más inclusivo, igualitario y sustentable, junto con negociaciones de paz para poner fin a la violencia organizada. La otra mitad favorece una ofensiva más dura contra los grupos ilegales, valores sociales conservadores y una mínima intervención estatal en la economía.Aunque estas elecciones no son existenciales en el sentido de elegir entre democracia y dictadura, el país sí está decidiendo el modelo de gobierno y desarrollo que seguirá durante la próxima década. Lo que está en juego es enorme.Ernesto Revilla - Director ejecutivo y jefe de economía para América Latina en CitigroupLa principal conclusión de la primera vuelta presidencial es el colapso del centro político y la profundización de una ola antiestablishment que ya se observa en América Latina y otras regiones del mundo.Como han señalado diversos analistas, las disputas políticas actuales tienen menos que ver con izquierda y derecha que con insiders y outsiders, y los resultados del domingo confirmaron esa tendencia.De la Espriella y Cepeda avanzaron al balotaje, pero la verdadera historia fue la implosión del centro. El pobre desempeño de Valencia, junto con los resultados igualmente débiles de Sergio Fajardo y Claudia López, demuestra que los votantes prefieren candidatos que prometen acciones decisivas en materia de seguridad y movilidad económica antes que moderación tecnocrática.Cepeda y Petro pusieron en duda los resultados, alegando sin pruebas una supuesta manipulación de votos. Aunque estas acusaciones merecen seguimiento de cara al balotaje, las instituciones electorales colombianas siguen siendo creíbles y ampliamente respetadas.Los mercados de predicción asignan cerca de un 80% de probabilidades a una victoria de De la Espriella en la segunda vuelta.Para los mercados y la macroeconomía, la conclusión es inquietante. La polarización está profundamente arraigada y la gobernabilidad será difícil independientemente de quién gane.La principal prioridad económica de Colombia es una consolidación fiscal equivalente a tres puntos del PBI, algo que será más complicado en un entorno político fragmentado.Brian Winter - Editor en jefe de Americas QuarterlyAbelardo de la Espriella es el favorito, pero el balotaje podría ser mucho más ajustado de lo que creen los mercados.No se pueden sumar automáticamente todos los votos de la derecha y asumir que terminarán respaldándolo. El balotaje de 2022, que Petro ganó pese a haber obtenido exactamente el mismo porcentaje que hoy consiguió Cepeda en primera vuelta (40%), es una advertencia.Para ganar esta elección, De la Espriella tendrá que hacer más que demonizar a Petro y Cepeda. Deberá convencer a los colombianos moderados —incluidos muchos conservadores— de que es algo más que un abogado elocuente que representó a narcotraficantes y a un presunto operador financiero de Nicolás Maduro.También tendrá que encontrar un delicado equilibrio: aceptar el respaldo de Álvaro Uribe sin transformarse en el candidato del uribismo, dada la capacidad de polarización que conserva el expresidente.De las tres elecciones latinoamericanas que aún restan este año, junto con Brasil y Perú, considero que la de Colombia es la más importante.Quien gane definirá el rumbo del país durante los próximos diez o quince años.Sergio Guzmán - Director de Colombia Risk AnalysisLos resultados de la primera vuelta muestran un fuerte rechazo al gobierno actual.De la Espriella logró el primer lugar sin experiencia previa en cargos públicos ni respaldo de las estructuras partidarias tradicionales, lo que indica un alejamiento de la política convencional.Sin embargo, dado que ninguno de los dos candidatos alcanzó una mayoría definitiva, ambos deberán negociar con los partidos tradicionales y movilizar a los indecisos para superar el umbral necesario en la segunda vuelta.Tras conocerse los resultados, Valencia anunció inmediatamente su apoyo a De la Espriella.Por otro lado, el centro político tuvo un desempeño muy pobre. Fajardo obtuvo un millón de votos y López apenas 224.000.Ni Fajardo ni López parecen dispuestos a alinearse rápidamente con alguno de los candidatos, por lo que muchos de sus votantes podrían permanecer indecisos durante las tres semanas que separan la primera vuelta del balotaje.Aunque la organización electoral funcionó con eficiencia, el principal riesgo para la legitimidad del proceso radica en las narrativas de fraude.Petro y Cepeda expresaron dudas sobre el proceso electoral sin aportar pruebas y cuestionaron abiertamente los resultados. Si bien sus declaraciones no afectan la legitimidad formal de la elección, incrementan el riesgo de conflictividad social.En su discurso de victoria, De la Espriella prometió defender la democracia “por cualquier medio necesario” y llamó a las Fuerzas Armadas a respaldarlo.Si el balotaje termina con una diferencia estrecha, es muy probable que el sector derrotado impugne el resultado, lo que podría derivar en episodios de agitación social.La geopolítica también jugará un papel importante en las semanas finales de campaña. Según Guzmán, la administración de Donald Trump favorece claramente una victoria de De la Espriella y podría utilizar distintas herramientas de presión política y económica para debilitar las posibilidades de Cepeda.De la Espriella llega a la segunda vuelta con impulso político, respaldo de figuras opositoras y una estrategia disciplinada. Es el favorito para imponerse en un balotaje que se anticipa extremadamente competitivo.