Miguel Almirón: “Yo crecí con el fenómeno Messi”

En el barrio San Pablo, y en todo Asunción, y en todo Paraguay, estaban pendientes de lo que ocurría en el estadio Ellis Park de Johannesburgo. La selección nunca había llegado tan lejos en un Mundial… y todavía podía empujar más los límites en aquel 2010. La España de Xavi, Puyol, Fernando Torres y tantos más era la tranquera hacia las semifinales. En el primer tiempo, el árbitro sancionó un polémico fuera de juego para anular un gol de Nelson Haedo Valdez. En el segundo, Óscar “Tacuara” Cardozo tuvo la oportunidad de adelantar a Paraguay de penal, pero lo atajó Iker Casillas. Casi de inmediato contó España con un dudoso penal y lo convirtió Xabi Alonso, pero hubo invasión de área, se repitió, y lo atajó Justo Villar. En el barrio San Pablo, y en todo Asunción, y en todo Paraguay corría una electricidad diferente… A 7 minutos del final, tras una gran maniobra de Iniesta, la definición de Pedro dio en el palo, el rebote lo tomó Villa, su remate pegó en el otro palo… y entró. Pasó España y aceleró rumbo al primer título mundial de su vida. “Fue un partido increíble, terminamos llorando todos…”, resume ahora Miguel Almirón con una resignación que aún guarda angustia.Miguel tenía 16 años. “Lo vi en mi casa, con toda mi familia, con los amigos del barrio. Paraguay tenía chances en ese Mundial, pero lastimosamente no se pudo dar… ¡Y fue por culpa de Casillas!”, refunfuña y después suelta una sonrisa. Lo que ni Miguel Almirón ni nadie podía imaginar ese 3 de julio de 2010, en Sudáfrica, es que Paraguay disputaba su último partido en un Mundial. Nunca más, hasta hoy. Miguel tiene 32 años y está a días de la primera Copa del Mundo de su carrera. Es la figura guaraní, la esperanza de un buen torneo. El que lleva un sueño de reparación, el hombre que intentará cicatrizar la herida de aquel adolescente. El que se detiene en un recuerdo muy particular: “Ya habíamos perdido con España y uno de mis amigos nos miró a todos y dijo: ‘¿Se imaginan qué bueno si el Tata nos llega a entrenar algún día?’. Parece mentira, ¿no?”, pregunta Miguel. Sabe que la anécdota desborda simbolismo.Gerardo Martino fue el entrenador de aquel seleccionado paraguayo y entró en el corazón de una nación. También había ganado los torneos Apertura y Clausura de 2004 con Cerro Porteño, el club de los Almirón. Pero más trascendente, Martino le cambió la carrera a Miguel… porque un día lo dirigió, sí. Y hoy también lo dirige, nuevamente en el Atlanta United de la MLS. Como en un juego de postas imaginario, del director técnico del último Paraguay mundialistas al emblema del retorno a la Copa. “Sí, le he preguntado al Tata por aquellas experiencias, claro, y no solamente a él, sino a todos los integrantes del cuerpo técnico que vivieron esos momentos. El Tata quiere que me vaya muy bien, y que a todo Paraguay le vaya bien porque le tiene mucho cariño”, cuenta ‘Miggy’, que debutará el 12 de junio nada menos que frente al anfitrión, ante los Estados Unidos, en Los Ángeles. -Martino te habrá pedido que ustedes los superen…-Nosotros, y digo nosotros por los niños, los jóvenes de esa época, nos sentimos muy orgullosos de esa selección. Siempre se va a recordar que ellos hicieron historia en un Mundial y representaron muy bien al país. Nosotros no nos queremos comparar, queremos hacer nuestra historia e intentar dejar nuestra huella. Pero ellos fueron y son parte importante de la historia de la selección de Paraguay. -¿En qué aspectos ha sido clave Martino para tu carrera?-Para mí el Tata es como un padre, es una parte muy importante de mi crecimiento como jugador profesional y también como persona. Le debo mucho de mi carrera al Tata. Vine joven la primera vez a Atlanta, desde Lanús, en 2017, y él me pidió. Él creyó en mí, él me enseñó muchísimas cosas adentro de la cancha y todavía más afuera. Siempre le voy a estar muy agradecido. Por suerte volvimos a encontrarnos, el Tata regresó a Atlanta, a su casa, y otra vez me sigue ayudando y sigo aprendiendo de él.-¿Cómo esperás el Mundial? -La verdad es que estoy nervioso, ansioso, feliz… y también orgulloso porque conseguimos con nuestro grupo volver a un Mundial. Es como una mezcla de emociones. Hace nueve años que estoy en la selección y desde entonces venia luchando por conseguir esta clasificación… Llevábamos 16 años sin ir a un Mundial, imaginate lo que significa para nosotros, para nuestras familias, pero especialmente para el pueblo paraguayo que lo esperó tanto tiempo y necesitaba esta alegría de volver a sentirse en un Mundial. Logramos algo que tanto anhelábamos como profesionales. Creo que algunos solo vamos a tener una oportunidad de disfrutar de una competencia como esta y habrá que vivirla con responsabilidad. -Pasaste sin éxito por las eliminatorias para Rusia 2018 y Qatar 2022. ¿Temiste que nunca llegaría?-Y… cuando se van encadenando las frustraciones, las cosas no salen… uno se frustra. Y era triste también porque hubo muchos buenos grupos que se merecieron llegar a un Mundial y se les negó. Eso apena, y lo hablamos siempre con los compañeros con los que estoy en la selección desde hace tantos años, desde las juveniles, como Gustavo Gómez y Junior Alonso. Pero en la pena también hay un aprendizaje, y hasta quizás un legado para los más chicos: siempre hay que sacrificarse y nunca rendirse. Siempre mantener la esperanza y la fe de que va a llegar ese momento que tanto esperamos. Pero hay que trabajar el doble para lograrlo. Lo conseguimos, ahora ojalá nos vaya bien. Dimos el primer paso, estamos en el Mundial, pero ahora queremos competir, no queremos solo pasar y decir que estuvimos en un Mundial. Es lo que siempre soñé desde chico llevar a mi país a un Mundial, es un honor representarlo en algo tan importante. No hay punto de comparación. Por eso cuando me preguntan por los candidatos, prefiero decir que estoy enfocado en Paraguay: sé que es difícil porque hay muchas selecciones de gran nivel, pero no queremos simplemente ir a ver qué pasa. Ojalá Dios quiera que nos vaya bien a nosotros y podamos hacer un gran Mundial. -Hace un tiempo, acá en la Argentina, como un elogio, te llamaban ‘el Di María guaraní’. Bueno, ¿vos también derribaste tu pared?-Vas aprendiendo con los golpes, vas aprendiendo año tras año, pero gracias a Dios todo llega en su momento, solo hay que insistir y saber esperar. Para el que se sacrifica, para el que trabaja, para el que tiene fe, todo llega. Yo siempre le agradezco a Dios por mi vida, por mi carrera, me dio más de lo que yo le he pedido. Él está al mando y dejo en sus manos que sea lo que él quiera. Miguel jugó en la Major League Socer en 2017/2018, luego lo contrató Newcastle por 26 millones de dólares –en ese momento fue la mayor compra del club, superando los 20 millones a Real Madrid por Michael Owen-, y el año pasado regresó al soccer. Es el futbolista paraguayo con mejores estadísticas en la historia de la Premier League: 223 partidos, 30 goles y 12 asistencias. “Es una de las mejores ligas del mundo –subraya Almirón-, claro, y la calidad de sus jugadores es lo que eleva tanto el nivel. Vos te enfrentás contra jugadores top, y eso te ayuda personalmente a mejorar. Los estadios, la gente, y toda esa atmósfera hace que la Premier sea un lugar fantástico. Aprendí mucho ahí, disfrute de estar ahí. Fueron casi siete años en un club increíble como Newcastle; pasé cosas buenas y malas también, pero fueron más las positivas, como clasificarnos a la Champions League y ganar la Carabao Cup en 2025… bueno, yo estuve hasta las semifinales contra el Arsenal y después ya me vine para Atlanta y el equipo le ganó la final al Liverpool. La ciudad también es fantástica, a cualquiera le recomendaría la experiencia de jugar ahí”, propone. -De alguna manera, vos sos un testimonio del crecimiento de la MLS: fue tu trampolín para llegar a la élite de Europa. -La liga va mejorando muchísimo. Obviamente, le faltan algunas cosas, pero está creciendo, y lo puedo decir desde la comparación entre la liga que dejé y a la que volví. Cada vez vienen más jugadores jóvenes que dan un paso en la MLS para después saltar a Europa. Y también es muy lindo que vengan jugadores de experiencia, vigentes, como Messi, claro, que le suben el nivel a la liga. Y también vinieron [Thomas] Müller [Vancouver Whitecaps], vino el coreano Son [Heung Min, de Los Angeles FC], entre otros, con Rodrigo De Paul también, y la próxima temporada estará [Antoine] Griezmann en Orlando. Jugadores de oficio, que mantienen un buen nivel, y eso provoca que la competición crezca.Estados Unidos está muy presente en la vida de Miguel. La sede del Mundial, el primer adversario… Después del estreno, a Paraguay lo esperan los cruces con Turquía y Australia, ambos en San Francisco para completar el Grupo D. Lentamente, el Mundial se asoma… “Noto que la gente está entusiasmada en los Estados Unidos, claro que con otro nivel de fanatismo, otro nivel de emoción, pero están expectantes. Además, no podemos dejar de marcar que en los Estados Unidos hay una colectividad latina muy fuerte y ellos van a darle mucho clima al Mundial. Yo he notado que en todo este tiempo se han preparado muy bien”, describe Almirón. -Vos, que jugás en los Estados Unidos, que conocés sus estadios, sus distancias, el clima que tantas veces condiciona, ¿qué Mundial te imaginás?-Habrá algunas complicaciones, los viajes, el calor, el desgaste porque puede ser un torneo más largo, pero será parte del juego y para todos por igual. Habrá cosas que se podrán controlar y otras que no. Será clave estar en todos los detalles, y Paraguay trabaja hace tiempo para no dejar nada librado. Creo que será un Mundial muy lindo porque Estados Unidos está preparado y es un lugar especial para los grandes eventos. Les gustan mucho. -Pochettino estará analizando cómo controlarte en el debut, un técnico argentino, como tantos que han atravesado tu carrera: ya hablaste de Martino, debutante con Ramón Díaz en la selección, Barros Schelotto, ahora Gustavo Alfaro…-Sí, es verdad, una curiosi
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