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Fiestas diurnas, nuevo ritual
En una nueva tendencia que se robustece, las fiestas diurnas y sin alcohol siguen ganando terreno. Londres, Berlín y Nueva York anticiparon con sus “coffee raves” estas propuestas de música, baile, café y jugos que se vienen concretando durante el día también entre nosotros y que proponen ganarle a la resaca. “Morning parties”, fiestas mañaneras, o tempraneras, rompen con una cultura largamente instalada de nocturnidad.Distintas cafeterías de especialidad y clubes organizan también estos encuentros ofreciendo buena música, buen café, a un buen horario y con una onda contagiosa.La movida se extiende y gana adeptos entre quienes se alejan de los boliches y los horarios tradicionales en busca de mayor bienestar. El DJ Alex Lacroix lidera Awake Up&Dance, inspirado en el movimiento global que arrancó hace más de 15 años en Londres. Con convocatorias difundidas en las redes, las propuestas arrancan a las 10 y terminan a las 13. Los participantes tienen mayormente entre 35 y 60 años. “El mundo claramente va hacia un lugar más consciente y saludable. Lo vemos en el crecimiento del yoga, la meditación y también en el auge de las bebidas 0.0”, afirma Lacroix. La propuesta reúne a distintas figuras, cultoras del universo de bienestar, a la luz del día, con ropa relajada para bailar por horas. La temporada arrancó en Ingeniero Maschwitz y la próxima edición será el próximo domingo en la Costanera.Es destacable, pues, que el cambio de fondo detrás de estas experiencias sea también que el alcohol cotiza a la baja: investigaciones detectan una merma en la frecuencia de consumo. En cuanto a las razones invocadas, se mencionan el cuidado de la salud y las restricciones de gastos. En la misma dirección, la cerveza sin alcohol cuadruplicó su penetración en solo cuatro años. Comparativamente, el vino sin alcohol o de baja graduación no es tan conocido.Sin embargo, en los últimos siete años aumentó el 50% el consumo de alcohol entre los jóvenes de 12 a 17 años. No hay que soslayar que la Argentina es el primer país consumidor de alcohol en América Latina, con 9 litros de alcohol puro por habitante por año y una cantidad de muertes anuales atribuibles al alcohol que suman 4700 en mujeres y 7700 en hombres. El fracaso de los controles en la venta y dispendio de alcohol a menores es evidente, al igual que insuficiente resulta el abordaje familiar y escolar del tema.Si las nuevas tendencias logran pisar cada vez más fuerte, entre los más jóvenes también se abrirá una valiosa posibilidad de revertir progresivamente el estado de cosas. Necesitamos jóvenes dispuestos a marcar la diferencia. Buena música, buena energía, cero alcohol y drogas es todo lo que está bien.