Agustina Cherri: de su nuevo rol de empresaria a la red que armó con los padres de sus hijos

La nena de Chiquititas (que en realidad empezó con Flavia Palmiero) y marcó a una generación en el universo Cris Morena, hoy tiene 43 años, es madre de cuatro hijos y sigue haciendo camino al andar.Agustina Cherri, la actriz que siempre conservó un bajo perfil a pesar de protagonizar éxitos televisivos, dio un giro inesperado fuera de la actuación lanzando Mundía, una marca de skincare basada en el hongo reishi. “No fue de un día para el otro. El proyecto venía rondando en mi cabeza desde hacía años”, cuenta mientras organiza lo que queda de un día infinito, como son todos sus días.Expareja de Gastón Pauls y actual del músico Tomás Vera, se la pasa corriendo detrás de Muna, Nilo, Alba y Bono; y así, entre sets de televisión (Nilo participó en las tres temporadas de Margarita y Muna es cantante), luncheras y chats de mamis, acaba de convertirse en empresaria.–Siendo constantemente convocada, ¿cómo te animaste a lanzar una marca de belleza y promocionar tanto ese hongo?–Priorizaba lo otro. Ponía excusas, además siempre existe un miedito de por medio. Pero también hay un día en que las fichas caen. Sentí que lo tenía que hacer, no quería quedarme con la duda. Porque todo fue un proceso personal muy grande, emparentado con la conciencia de lo que yo consumo para mi cuerpo. Arrancó desde ahí. Igual, siempre estuve atenta e interesada al tema de los productos, y por supuesto, a la alimentación.–¿Sos ex vegetariana?–Sí, lo fui durante 27 años, pero volví a la carne. Erróneamente alguno puede interpretarlo como un retroceso, o que me volví a intoxicar. Pero no es para nada así.–¿Te sentiste juzgada?–Para nada. Pero siempre está el que cree que uno deja de ser natural porque come carne. ¡Y nada que ver! Consumo mi carne magra, volví a tener la proteína animal en la alimentación, que acompaño con los vegetales de mi huerta o los que compro en el mercado orgánico. No es que ahora voy detrás de las hamburguesas de cadena. Construí una dieta bastante mediterránea. Y además soy intuitiva. Como lo que quiero y me siento bien, saludable, cómoda conmigo misma. Tengo 43 años, cuatro hijos, me gusto y me respeto.–¿Cómo llegaste al hongo?–Siempre fui curiosa de las cosas que me interesan. Estudié sobre comida vegetariana y también macrobiótica. No soy improvisada. Me metí y obtuve un gran cambio en mi cuerpo y mente. Vi resultados reales. Tener conciencia de lo que comemos es muy importante. Porque es la manera en la que alimentamos a nuestras células. Y lo mismo sucede con la piel, que absorbe todo. Trasladé mi preocupación a la cosmetología. Porque conocer lo que te estás poniendo en la piel es clave. Además yo tengo un trabajo que requiere maquillaje todo el tiempo, cosa que tiene consecuencias. Hay que saber eso y también con qué te nutrís después de ese proceso. La cosmética de hoy vendría a ser algo similar a los ultraprocesados que consumimos en paquete. Nos metemos metales pesados que a largo plazo perjudican nuestra salud. Cuando apareció el hongo en mi radar supe que era el activo perfecto, porque tiene todas las propiedades que las mujeres necesitamos. Hidratación, proyección del colágeno, efecto calmante y antioxidante. Todo sin recurrir a químicos. El reishi es un adaptógeno que tiene más de 2000 años en Asia. Científicamente se llama ganoderma lucidum: le dicen el hongo de la longevidad.–¿Tenés cultivo propio?–Sí, y lleva un proceso larguísimo. Me encanta ir a visitarlos, seguir su evolución. Después se disecan. Así que tengo cajas y cajas en mi casa, que voy entregando cuando se renueva nuestro stock de venta.–¿Nunca te inyectaste toxina? ¿Sos virgen de pinchazos?–En la vida. Lo juro por mis cuatro hijos. La verdad es que no me interesa y me da miedo. Nunca me clavé una aguja en la cara.–La “etiqueta” Cherri podría decir: libre de bótox.–Tal cual. Y de rellenos. Lo máximo que hice fue algún láser para quitarme manchitas después de los embarazos.–¿Tus chicos también llevan una alimentación cuidada? –No soy extremista, ni con ellos ni conmigo. Yo me tomo mi copa de vino y soy feliz. Cuando estoy de vacaciones me voy del plan de alimentación y no pasa nada. Y los chicos comen sano, pero si van a un cumple y les dan la bolsita de golosinas, se la quedan.–Siempre saliste ilesa de los escándalos o los titulares fuertes. ¿Cómo hiciste?–Es cierto, nunca tuve ningún lío. Creo que es algo instintivo mío, porque soy real. Y cuando algo es real se sostiene solo. No practico frases y no digo cosas que no pienso. Tampoco pienso cosas que no digo. Nunca tuve doble discurso, por eso supongo que no la pifio. Y no le temo a nada. Fueron muy graciosos algunos titulares donde contaban que volví a comer carne. Vinieron a preguntarme con un rollo tremendo y mi respuesta fue: “Sí, volví a comer carne porque me dieron ganas”. La hubiese pifiado si intentaba sostener para el afuera mi imagen de vegetariana prolija cuando en el restaurante estaba disfrutando un churrasco.–¿Mirás televisión?–No tengo en casa. Sí conecto algo de Netflix y demás, pero en justa medida. Me ha pasado, como a todos, que empiezo a ver algo y es hora de dormir, pero digo una más, y otra, y otra. Entonces trato de evitarlo porque resulta adictivo. Jamás podría estar cuatro horas frente a una pantalla. Después, lo que es noticias o programas de chimentos, ni idea. Estoy afuera de todo. Las cosas que me interesan las busco y listo. Estoy muy conectada con otros asuntos. Incluso con la economía, porque si estoy haciendo un proyecto tengo que saber. Yo me la jugué y quiero que me vaya bien. Las ventas se hacen online, pero lleva trabajo.–¿Cómo es un día en tu vida con cuatro chicos de edades tan distintas?–Tengo dos en secundaria, uno en primaria y otro en jardín. Así que no hace falta explicar lo que son los horarios de colegio y la logística. Los reparto y los voy buscando. Igual somos una red. Ayudan ambos padres. Todas las noches es: “Hola, ¿quién lleva a tal acá o allá?" Gasti [Pauls], por ejemplo, hoy a la mañana la llevó a Alba al colegio, que es mi hija con Tomás.–Más de una madre en conflicto admirará la armonía entre marido actual, niños y ex...–Puede ser, pero no es imposible. Esta es la prueba. Se construye con las voluntades de todas las partes. Dije: “Esto es lo que yo quiero para mi vida, mi familia y mis hijos”. Cuando Tomás llegó a mi mundo tuvo en claro que yo no venía sola con mis hijos sino también con Gastón, que es familia. Él tuvo que entender que el combo incluía a Gasti. Y lo abrazó también. La cosa es que Muna y Nilo lo aman a Tomás y después, cuando nacieron Bono y Alma, se multiplicó el amor, porque mis hijos lo aman a Gastón. Si nos vieran...Es muy gracioso, los chicos lloran para ir a la casa de mi ex.
Leer nota completa en La Nación →