Al menos 45 muertos, entre ellos seis niños, por la explosión de un depósito de explosivos de una guerrilla rebelde

KAUNG TAT, Myanmar.– Kaung Tat, una aldea en el noreste de Myanmar, fue el escenario de una tragedia de magnitudes devastadoras este domingo. Una explosión masiva en un edificio que funcionaba como depósito de explosivos para la minería provocó la muerte de al menos 45 personas. El estallido ocurrió cerca del mediodía en el municipio de Namhkam, una región estratégica a pocos kilómetros de la frontera con China. Los equipos de rescate y diversos medios independientes confirmaron que entre las víctimas fatales hay al menos seis niños, quienes perdieron la vida de forma instantánea tras la detonación.La potencia de la onda expansiva destruyó o causó daños de extrema gravedad en más de cien viviendas particulares de la zona. Los socorristas trasladaron a 74 heridos hacia el hospital municipal para su estabilización urgente. Si bien los reportes iniciales ofrecieron cifras variables, diversas fuentes elevaron el número de muertos a un rango de entre 46 y 59 víctimas. Los cuerpos recuperados hasta el momento recibieron traslado para su cremación, al tiempo que las brigadas de auxilio continuaron con las tareas de remoción de escombros bajo una persistente columna de humo negro.El Ejército de Liberación Nacional Ta’ang (TNLA), organización insurgente que ejerce el control territorial y administrativo en este sector del estado Shan, admitió la propiedad del cargamento. Mediante un comunicado oficial, explicaron que su departamento económico almacenaba gelignita en el sitio para su empleo en canteras de piedra y operaciones mineras. Este compuesto químico es de uso frecuente en la industria de la excavación, pero posee la característica de volverse extremadamente inestable con el paso del tiempo o ante condiciones de acopio deficientes, lo que refuerza la hipótesis de un siniestro accidental.Los testimonios de los sobrevivientes reflejan el clima de pánico que se apoderó de la población. Muchos vecinos sospecharon en un principio que se trataba de un bombardeo aéreo, un temor constante en un país marcado por la guerra interna. Una mujer relató que salvó su vida por azar gracias al uso de su teléfono móvil en su habitación, lo cual evitó que se encontrara en la cocina al momento del colapso estructural. El relato de los habitantes describe escenas de desolación absoluta, con personas que buscaban a sus familiares entre gritos y llantos, ante la percepción de que el mundo llegaba a su fin.Esta catástrofe se enmarca en un contexto de profunda inestabilidad política. Myanmar se encuentra sumida en el caos desde el golpe militar de febrero de 2021, cuando el ejército derrocó al gobierno de Aung San Suu Kyi. El TNLA integra la Alianza de los Tres Hermanos, una coalición rebelde que combate a la junta militar en busca de mayor autonomía política. A pesar de que existe un alto el fuego mediado por China desde octubre del año pasado, las tensiones territoriales persisten y amplias zonas del país son hoy terreno de un conflicto armado que afecta de forma directa a los civiles.En la actualidad, las autoridades locales y la organización insurgente coordinan la provisión de asistencia médica y ayuda para el reasentamiento de los residentes damnificados. El TNLA mantiene abierta una investigación interna para establecer las causas técnicas que desencadenaron la explosión de la gelignita. La tragedia de Kaung Tat expone la extrema vulnerabilidad de la población civil, que padece las consecuencias de una convivencia forzada con arsenales de alta peligrosidad y los efectos colaterales de una crisis humanitaria que no muestra señales de resolución en el corto plazo.Agencias ANSA y AP
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