La compañía argentina YPF difundió esta semana un gráfico para explicar su política de precios de combustibles desde el inicio de la guerra en Medio Oriente, el cual, si bien es bastante didáctico, omite un factor clave.
El gráfico en cuestión compara la evolución del precio internacional del petróleo con un valor integrado de los combustibles en el mercado argentino para indicar que estos últimos no van a bajar si –en el marco de un acuerdo entre Irán y EE.UU.– llegase a caer fuerte el valor del commodity energético. El título es explícito al respecto: “YPF te ayuda/Vos ayudás a YPF”.
El modelo intenta mostrar que el esfuerzo para absorber el impacto del precio internacional del petróleo registrado desde marzo pasado corrió exclusivamente por cuenta de YPF, olvidando mencionar el rol clave de los biocombustibles en la ecuación.
El último balance trimestral de YPF indica que en el primer trimestre de 2026 la compra de bioetanol por parte de la petrolera aumentó en un 10% con respecto al último trimestre de 2025, lo que ocurrió fundamentalmente de la mano de un aumento del 9% en el valor de adquisición entre ambos trimestres.
En lo que respecta al biodiésel, el crecimiento de las compras en el primer trimestre de este año versus el último del 2025 fue del 33% (+22% en volumen y +8% en precio).
El aumento del valor del bioetanol en el período estuvo en línea con el incremento del precio de la nafta en el mercado interno (+9,3%), mientras que el precio de paridad de importación de la nafta entre diciembre de 2025 y marzo de 2026 creció nada menos que un 47%.
En gasoil, en cambio, la brecha fue mayor, ya que el combustible comercializado por YPF registró un aumento de precio del 14,8%, una cifra lejana al ajuste del 8% experimentado por el biodiésel elaborado con aceite de soja. Y la paridad de importación de gasoil en el período aumentó un 65%. Una locura.
Gracias a los biocombustibles, YPF no sólo pudo compensar parte del proceso de absorción de alza del precio internacional del petróleo, sino que además logró evitar perder un dineral al no tener que importar nafta y gasoil.
Más allá del factor económico, en el gobierno nacional comprendieron que, ante situaciones disruptivas de alcance global, es mejor contar con fuentes propias que aseguren la soberanía energética para evitar problemas de abastecimiento que pongan en peligro a la población. No existe energía más cara que aquella que no se tiene cuando se la necesita.
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Por ese motivo, los biocombustibles pasaron a estar en la cima de la agenda pública oficial y todo indica que este año se aprobará en el Congreso una iniciativa tendiente a consolidar la producción y comercialización de bioetanol y biodiésel en la Argentina.
El conflicto entre Irán y EE.UU. no fue ciertamente el primer “aviso”. En 2022, durante el gobierno de Alberto Fernández, el conflicto ruso-ucraniano provocó un desabastecimiento generalizado de gasoil en plena cosecha gruesa, lo que generó un descalabro logístico de proporciones mayúsculas. Sin embargo, no hizo nada al respecto.
Está muy bien que el directorio de YPF defienda los intereses de la compañía. Pero la política energética nacional debe estar fundamentada en los intereses de todos los argentinos con una mirada estratégica e integral. Y los biocombustibles –tal como sucede en EE.UU. y Brasil– tienen un rol esencial en ese sentido.
Por lo tanto, en el gráfico difundido por YPF, donde dice “YPF te ayuda”, debería decir “YPF y el agro argentino te ayudan”.
Agro & Campo
Donde dice “YPF te ayuda”, debería decir “YPF y el agro argentino te ayudan”
La compañía argentina YPF difundió esta semana un gráfico para explicar su política de precios de combustibles desde el inicio de la guerra en Medio Oriente, el cual, si bien es bastante didáctico, omite un factor clave. El gráfico en cuestión compara la evolución del precio internacional del petról...