Arde la polémica por una dudosa comparación de la prensa norteamericana

PARÍS.– Desde mediados de mayo, una versión lanzada por el diario The Washington Post ha dado la vuelta al mundo viralizando la idea de que “Francia (o Europa) sería más pobre que Mississippi”, el estado más pobre de Estados Unidos. Una afirmación que está lejos de la verdad, y que podría calificarse de “fake news” económica.El 17 de mayo de 2026 The Washington Post publicó dicho artículo, cuyo gráfico comparaba el PBI per cápita de Francia con el de los estados norteamericanos, concluyendo que Francia, con unos 46.000 dólares por habitante, tenía un PBI inferior al de Mississippi (51.420 dólares).The Washington Post popularizó esa comparación, que posteriormente fue retomada por medios franceses (TF1 Info, France Info) e internacionales, así como por figuras políticas, en particular por el presidente del partido de extrema derecha francés Reunión Nacional (RN), Jordan Bardella.Sin embargo, esa comparación es considerada engañosa por la mayoría de los especialistas, ya que se basa en el PBI nominal per cápita, el cual no tiene en cuenta las diferencias en el costo de vida ni en los sistemas sociales. En otras palabras, es inapropiado comparar el ingreso nominal con la paridad del poder adquisitivo (PPA).Así, en términos de paridad de poder adquisitivo (PPA), Francia presentaba en 2025 un PBI per cápita de aproximadamente 66.276 dólares –según el FMI–, situándose muy por encima de Mississippi con 48.600 dólares –según USAFacts– el mismo año.Para los economistas, el PPA es un indicador más pertinente para comparar el nivel de vida real. Muchos de ellos, como Paul Krugman o Luis Garicano critican la comparación del The Washington Post, calificándola de “engañosa” y “desconectada de la realidad”, y subrayando que el modelo social europeo –sanidad, educación, protección social– ofrece una calidad de vida superior a la de los estados pobres de Estados Unidos, a pesar de tener un PBI nominal ligeramente inferior.El PBI nominal ignora, en efecto, el costo de la vida: un dólar no permite comprar lo mismo en Francia que en Mississippi. Tampoco se pueden ignorar las desigualdades sociales:Mississippi tiene una renta mediana muy baja y una gran desigualdad, mientras que Francia redistribuye más su riqueza. Incluso hay que tener en cuenta la calidad de los servicios públicos: en Europa, una parte importante de la riqueza es colectiva –sanidad gratuita, educación, jubilaciones–, algo que no se refleja en el PBI per cápita.Comparación “poco seria”TF1 Info contrastó la versión lanzada por The Washington Post concluyendo que la comparación era “poco seria” si no se tenía en cuenta el contexto (PPA, desigualdades, modelo social). Atlantico y Le Courrier des Amériques también señalaron que esa tesis suele ser utilizada con fines políticos, sin tener en cuenta las complejas realidades económicas.Los datos recientes demuestran, en efecto, que la mayoría de los países europeos tienen un PBI per cápita (en paridad de poder adquisitivo) muy superior al del estado más pobre de Estados Unidos. Por ejemplo, en Europa, incluso países como Bulgaria o Rumania, que se encuentran entre los menos ricos del continente, tienen un PBI per cápita que oscila entre los 26.000 y 30.000 dólares en PPA para el periodo 2024-2026.En cambio, si se comparan con los estados norteamericanos más ricos –como Massachusetts o Nueva York, donde el PBI per cápita supera los 80.000 dólares–, algunos países europeos, como Bulgaria o Grecia, pueden tener, efectivamente, un PBI per cápita inferior.“Dicho esto, en términos generales, la mayoría de los europeos viven en países donde el nivel de riqueza por habitante es comparable, o incluso superior, al de la mayoría de los estados estadounidenses”, afirma el economista Philippe Dessertine.Una versión corroborada por la organización Business Or Not, cuya clasificación 2026 demuestra que los países europeos como Luxemburgo, Irlanda o Francia se encuentran entre los más ricos del mundo en términos de PBI per cápita PPA situándose muy por encima de los estados estadounidenses menos favorecidos.Pero comparar la riqueza no solo depende de la diferencia entre el PPA y el ingreso nominal. También varía según se mida la “riqueza promedio” y la “riqueza media”. La primera expresa el valor que se sitúa a mitad de la tabla entre todos los ingresos de un país (10, 20, 30, 40, 1000. Media: 30). En la segunda se suman todos los valores y se dividen por el número de personas (10+20+30+40+1000. Promedio: 220).En otras palabras, la riqueza promedio es tirada hacia arriba por los ultrarricos. La riqueza media representa mejor a la mayoría de la población. Tomemos el ejemplo de Estados Unidos: patrimonio neto promedio: 1.060.000 dólares; patrimonio neto medio: 193.000 dólares.Pero, ¿de dónde vienen esas cifras utilizadas, en este caso, por The Washington Post?“Las cifras suelen provenir de bases de datos accesibles –FMI, Banco Mundial, Eurostat–, pero se presentan fuera de contexto. Por ejemplo, es probable que The Washington Post haya utilizado datos de la Oficina de Análisis Económico (BEA) de Estados Unidos y del INSEE, sin realizar los ajustes necesarios para permitir comparaciones internacionales”, señala Dessertine.Desde hace varios años, parte de la prensa estadounidense (entre ellos The Washington Post) publica regularmente análisis sobre la brecha económica entre Estados Unidos y Europa, especialmente en lo que respecta a innovación, productividad y crecimiento. Esas comparaciones suelen formar parte de un relato más amplio sobre la superioridad económica estadounidense y una dinámica de crecimiento más sólida, impulsada por los gigantes tecnológicos (GAFAM). The Washington Post mantiene una línea editorial que suele destacar los éxitos económicos de Estados Unidos, sobre todo en un contexto de tensiones geopolíticas, como la guerra en Ucrania, la rivalidad con China. Como ese prestigioso diario, que recientemente ha sido objeto de convulsiones internas debido al acercamiento de su propietario, Jeff Bezos, al presidente Donald Trump, muchos medios estadounidenses recurren a datos impactantes o comparaciones llamativas, como esta entre Francia y Mississippi. “Esos titulares sensacionalistas generan clics, se comparten y provocan debates, lo cual es un objetivo clásico de los medios digitales”, señala en uno de sus estudios la Fundación Descartes, organización europea e independiente, consagrada a luchar contra la desinformación.Tensiones transatlánticasEsos episodios se producen en un contexto de tensiones transatlánticas, profundizadas durante el segundo mandato de Donald Trump. Desde 2024, las relaciones entre Estados Unidos y la UE se han visto marcadas por desacuerdos en materia comercial (subsidios industriales, aranceles), defensa (compromiso en Ucrania) y transición energética.“Cualquier artículo que destaque la ‘debilidad económica europea’ sirve para respaldar la postura estadounidense en esas negociaciones, sugiriendo que Europa necesita de Estados Unidos para mantener su prosperidad”, afirma el sociólogo Jérôme Fourquet.Ese relato sobre el “ocaso europeo” es utilizado profusamente por algunos centros de pensamiento y economistas estadounidenses, casi siempre cercanos al Partido Republicano, que promueven la idea de que Europa está en un declive relativo debido a la falta de innovación en cuanto a tecnologías de vanguardia; regulaciones excesivas sobre normas ambientales y fiscales, y una demografía envejecida, frente a una supuesta inmigración dinámica en Estados Unidos.Y los ejemplos sobre esas semi–verdades no faltan. Hace dos años, medios como Bloomberg y Reuters afirmaban que “Alemania estaba en recesión técnica”: información cierta en términos de PBI trimestrial, aunque el crecimiento anual alemán siguió siendo positivo. Se dijo también que “los jubilados franceses son más pobres que los estadounidenses”, versión falsa, pues los jubilados franceses tienen una tasa de pobreza muy inferior a la de los estadounidenses, gracias a la Seguridad Social. Esa “fake news” fue propagada por centros de pensamiento liberales como el Institute for Economic Affairs. O bien que “Europa ya no genera empleo”, afirmación falsa basada en el desempleo de España o Grecia. En realidad, la tasa de empleo en el norte de Europa –como en Holanda, que con –4,5% está cerca del pleno empleo; Irlanda (–4,8%); República Checa (–3,1%); Polonia (–3,2%)– es superior a la de Estados Unidos. Esa versión fue difundida por la cadena Fox News y medios euroescépticos.Pero ese Europe-bashing no es exclusividad transatlántica. En Francia y en el resto de Europa, los grupos de oposición extremistas –tanto de izquierda como de derecha– aprovechan esas comparaciones para criticar la política económica de sus respectivos gobiernos, esgrimiendo la idea del “declive europeo”.El problema es que el impacto sobre la opinión pública y el curso de las políticas gubernamentales suele ser devastador. Porque la gente cree, en este caso preciso, que Francia está mal gobernada, aun cuando los datos demuestren lo contrario. Por ejemplo, en 2025, el 60% de los franceses pensaba que su país estaba en “declive económico”, a pesar de que Francia sigue manteniéndose entre las diez principales potencias mundiales por PBI y PPA. Lo mismo sucede con la confianza en las estadísticas oficiales (INSEE, Eurostat), cuando estas se ven constantemente contradichas por “estudios” virales.“Los partidos de la oposición, tanto de extrema derecha como de extrema izquierda utilizan estas comparaciones para atacar a sus gobiernos, mientras que el oficialismo intenta desmentirlas, lo que alimenta la división social”, señala Jérôme Fourquet, precisando que “bajo la presión de la opinión pública, los gobiernos pueden adoptar medidas populistas, como reducción de impuestos o de gasto social, para intentar ‘remediar’ un retraso que, en realidad, no existe”.
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