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Un retiro all inclusive en medio de la naturaleza, para escapar del estrés y las pantallas
Escondido en el monte nativo y atravesado por arroyos y cascadas, ofrece un espacio para desconectar, hacer yoga, trekkings y disfrutar de la comida saludable
Al pie de las Sierras de los Comechingones, Cortaderas parece detenido en el tiempo. A unos 20 kilómetros de Merlo, este pequeño pueblo puntano conserva una atmósfera rural que se respira en sus calles de ripio, en las casas de piedra y adobe, y en ese ritmo sereno que invita a desacelerar apenas se llega.Pero Cortaderas es también un umbral. Allí, entre el verde intenso del monte nativo, se esconde Runa, un retiro ecológico que propone habitar el silencio, reconectar con la naturaleza y volver a lo esencial. Un refugio para volver a lo esencialAl amanecer, el canto de zorzales, calandrias y chingolos marca el pulso del día; al anochecer, apenas se insinúa el murmullo de algún búho. El paisaje completa la experiencia: sierras envolventes, aire puro y el perfume del bosque que acompaña cada paso.Lucía Rey y Juan Matías Marchesi —ella de Parque Chacabuco, él de Caballito— llegaron hasta aquí casi sin buscarlo. Profesores de educación física y viajeros incansables, descubrieron este rincón del valle de Conlara y sintieron, sin vueltas, que era su lugar.“Fue un amor a primera vista. A veces sentimos que el lugar nos eligió”, recuerda Lucía. Ese hallazgo se transformó en hogar, en familia —con sus hijos, Shanti (8) y Antu (5)— y en un proyecto de vida para compartir con quienes disfrutan como ellos de la naturaleza y necesitan hacer un paréntesis para escucharse a sí mismos y dejar las pantallas.“Estábamos en Merlo y decidimos internarnos en la selva virgen, allí donde aún no llegó del todo la civilización -evoca Lucía-. Fuimos ladeando las sierras Comechingones, internándonos en el bosque, en la reserva natural Quebrada del Molino, todo el tiempo acompañados por el rumor del agua”.La zona está cruzada por arroyos, como el Santa Elena o el Benítez, por cascadas y saltos, como la Cascada de los Pájaros o el impresionante Chorro Grande, con pozos naturales rodeados de piedras rocosas, ideal para refrescarse o admirar su caída de agua de 70 metros. Runa cuenta con 18 espacios de alojamiento y recibe a quienes buscan una pausa: parejas, familias o viajeros solitarios. Aquí, la consigna es simple: dejar las pantallas, bajar el ritmo, hacer yoga, meditación y abrir espacio al encuentro.Lucía admite que la idea de hacer un spa ecológico surgió de amigos que iban a visitarlos. “A veces venían por unos pocos días y después no se querían ir más. No les costó mucho convencernos de que organizáramos retiros que abrieran el espacio a la gente. Lo hicimos en distintas épocas del año para grupos diversos que buscaban simplemente encontrarse consigo mismos o un espacio de sanación”. La propuesta se ajusta al ritmo de las estaciones. En otoño ofrecen el retiro Soltar, junto con la caída de las hojas; la idea es despojarse de lo que ya no sirve para dar cabida a algo nuevo que nutra. En invierno organizan el retiro Montaña: la llaman “una alternativa de ermitaño” o inmersión en el monte para recuperar el camino que lleva al espacio interior. En primavera el retiro se llama Florecer en la sierras; celebran la abundancia que trae esta estación para fomentar el crecimiento de cada uno en todo aquello que necesite expresarse. En verano, ofrecen el retiro Carnaval, para vincularse con la alegría del movimiento y celebrar la vida.También hay retiros familiares, basados en la experiencia de Lucía y Matías con sus propios hijos. “Es importantísimo para los adultos y los niños compartir estas experiencias. Se produce una conexión de juego y alegría entre padres e hijos. Se siembra en los más chicos la importancia de la naturaleza, del amor, y la conexión. Todo el que viene quiere volver”, destacan. Trekking, buena mesa y bienestar difícil de explicar Quienes llegan a Runa suelen hablar de “eso que hace bien”. Una sensación de bienestar que parece estar ligada tanto al entorno como a la historia profunda del lugar. En la región, se la asocia al legado de los comechingones, a la riqueza de cuarzo y uranio de las sierras o a la pureza del aire que ayuda a reducir el estrés.Una de las caminatas que se organizan es hasta las cuevas de los Comechingones (unos 40 minutos de trekking). Allí hay antiguos morteros de piedra, objetos que no sólo tenían fines utilitarios, se dice, sino virtudes sagradas. En toda la sierra de los Comechingones se encuentran las piedras tacitas, morteros excavados en la roca. La creencia popular indica que no servían solo para moler granos, también los usaban para recolectar agua de lluvia con fines rituales. A través de estas piedras, los antiguos se conectaban con sus ancestros y observaban el reflejo de los astros.El acceso forma parte de la experiencia: desde Merlo, el camino por la ruta 1 regala vistas memorables, sobre todo al atardecer. Luego, un breve sendero a pie entre molles y espinillos conduce hasta el retiro, donde la bienvenida la dan los grillos y el canto de las aves.“A veces me parece increíble que distintas personas, cada una con su historia, desde distintos lugares, lleguen aquí sin saber casi nada de nuestro retiro- comenta Lucía-. Es muy común que la gente nos diga, no sabía bien adónde iba pero sentía que era por acá. Eso es lo que definimos como el llamado. Bastante parecido a lo que nos pasó a nosotros cuando llegamos a Cortaderas.La estadía es all inclusive. “Lo organizamos así para que todo esté resuelto y no haya que preocuparse por otra cosa que no sea descansar y conectar con la naturaleza”, resume Lucía.En cuanto a la gastronomía, uno de sus puntos fuertes, muchos de sus visitantes señalan la calidad gourmet de la comida. Tienen un cocinero, Ezequiel, muy conectado con el espíritu del retiro. “Él le dedica mucho amor a cada plato; todos son riquísimos y abundantes”, aseguran. Los platos combinan calidad y simpleza: risotto de hongos, carbonara de quinoa, canelones de acelga, milanesas de berenjena y ensaladas frescas que celebran los sabores naturales.Datos útilesRunaTel: 1149709866 IG: @runa.espacioderetiros El Retiro Soltar tiene una duración de tres días y dos noches y tiene un valor de $390.000 por persona. El retiro de infancias, $630.000 (un adulto y un menor) y hay promociones para familias de más personas.