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Cartas de lectores: La IA, el Papa y la paradoja de nuestra época; gastar bien; evolución y revolución
Carta de la semanaLa IA, el Papa y la paradoja de nuestra época He leído con atención la encíclica del papa León XIV sobre la inteligencia artificial. Muchos lo interpretan como un intento de “desarmar” la IA o de frenar el progreso tecnológico. No creo que sea exactamente eso. Creo, más bien, que expresa el temor de que el hombre termine perdiendo el control moral sobre una herramienta que amplifica su poder como pocas veces ocurrió en la historia. Sin embargo, hay algo que la experiencia histórica enseña: el ser humano jamás retrocedió voluntariamente ante una capacidad técnica adquirida. Ocurrió con la pólvora, la máquina de vapor, la aviación, la energía nuclear, internet y ocurrirá también con la inteligencia artificial. La técnica avanza porque forma parte de la naturaleza humana: conocer, crear, dominar y expandirse. Pretender detener completamente la IA sería tan ilusorio como haber querido detener la imprenta en el siglo XV. Ahora bien, que el progreso sea inevitable no significa que carezca de peligros. Y allí el Papa señala cuestiones serias y legítimas: la manipulación de la verdad, la degradación del pensamiento crítico, la concentración económica, la automatización de la guerra, la explotación humana y el reemplazo progresivo del juicio moral por algoritmos impersonales. Son riesgos reales. La gran cuestión no es entonces “IA sí o IA no”. Ese debate ya está perdido de antemano. La verdadera pregunta es otra: ¿quién controlará la inteligencia artificial, bajo qué valores y con qué finalidad? Porque toda herramienta poderosa termina subordinada a una doctrina, a un proyecto político o a una visión del hombre. La IA puede convertirse en el mayor instrumento de prosperidad y conocimiento de la historia. Pero también podría transformarse en el sistema de control social más sofisticado jamás concebido. La paradoja de nuestra época es que el mismo instrumento capaz de potenciar extraordinariamente a la civilización occidental podría también erosionar las bases culturales, espirituales y humanas que hicieron posible esa civilización. Quizás allí resida el verdadero temor del Papa: no a las máquinas en sí mismas, sino a que el hombre termine renunciando silenciosamente a su propia condición humana en nombre de la eficiencia, la comodidad y el poder. Gustavo Igounet oscargustavoigounet@gmail.com Gastar bienEs hora de terminar de disfrazar de objetivos loables las eternas bajezas de la política. La ley de financiamiento universitario debe ser aprobada, sí, pero luego de una profunda revisión de los números de las universidades y de que se determinen exactamente sus reales necesidades, sin desvíos. Hay que gastar bien, lo que es igual a ahorrar. Es obvio que no podemos ser el único país en el mundo en donde la enseñanza universitaria es gratuita para extranjeros, sin siquiera la exigencia mínima de permanecer unos años en el país ejerciendo luego de egresados. También es imprescindible arancelar después de un periodo lógico de cursada a los eternos “estudiantes” que viven por años acovachados en los centros de estudiantes haciendo política. Y, tal vez lo más importante, volver a hacer de la universidad y sus colegios dependientes reales centros de estudios y no antros de adoctrinamiento, dominados impunemente por minorías de agitadores. Pero para eso se debe poner la universidad en manos rectoras de verdaderos docentes, y no de extremistas ideológicos a los que la verdadera educación es lo que menos les conviene.Carlos Sala Spinellicsalaspinelli@gmail.comEvolución y revoluciónLa diferencia entre evolución y revolución está en la velocidad y profundidad del cambio. La evolución transforma de manera gradual, permitiendo adaptación y mejoras progresivas del sistema. La revolución, en cambio, impulsa cambios rápidos y profundos que reemplazan el modelo anterior. El gobierno de Javier Milei representa para muchos una “revolución liberal” frente a décadas de estatismo y populismo. Pero la velocidad de este proceso genera costos sociales, especialmente en empleo, salarios y acceso a servicios. Para que los cambios sean sostenibles hacen falta salarios que recuperen poder adquisitivo, empleo estable y protección para los sectores más vulnerables, además de reglas claras y mayor diálogo social. Las reformas son mejor aceptadas cuando el esfuerzo se percibe compartido y aparecen mejoras concretas en la vida cotidiana. Porque el verdadero progreso no se mide solo por indicadores económicos, sino también por la capacidad de avanzar sin dejar personas atrás.Fernando J. Bustillofernandojbustillo@gmail.comSalvavidas de plomoSi alguien está pensando en una solución final con estas nuevas medidas del Banco Nación, al parecer este lo provee de la soga. Las deudas se cancelan con dinero fresco y crocante, no con más bicicleta, deporte favorito argentino. En la jerga financiera bancaria “consolidar” significa actualizar deuda y “extensión de plazo”, revalidar y reconocer nuevos compromisos mediante un instrumento que actualiza la mora y evita el derecho que asiste al deudor con la ley 25.326 de habeas data. Parece una simulación de ayuda cuando en realidad es un salvavidas de plomo al 114% TNA. Los bancos ven una solución que les cancelen sus propias deudas con más deudas cuando el pellejo es del deudor. Vieron el filón de deudores 3,3 millones sin dudas un gran negocio. Lo mejor es tratar de cancelar lo pendiente si ya se está en alguna situación en el Banco Central y guardar la tarjeta; esas deudas fueron en su mayoría de la época de las vacaciones. Al que le gusta el durazno que se banque la pelusa.Roberto Rubén Sánchezsanchezroberto03@yahoo.com.arOlorEl Gobierno veta el ascenso de una candidata a jueza por ser cuñada de un periodista que investigó al Gobierno. Algo huele mal en Dinamarca.Graciela Ríosgracielaguadarios@gmail.comSúper RIGIA mi modesto entender, conceder a eventuales grandes inversiones en la actividad petrolera y minera del litio y cobre exageradas ventajas impositivas por 30 años es un enorme error de política de Estado porque los inversores en este tipo de actividad no pueden ir a invertir en Suiza o Alemania y están condicionados a la existencia de yacimientos. Por tal motivo, se conformarían con que se les asegure seguridad jurídica y libre disponibilidad de ganancias e invertirían sin ulteriores y exageradas facilidades impositivas. El régimen RIGI debería limitarse a inversiones en actividades de utilidad futura como, por ejemplo, una planta de desalinización en la costa atlántica alimentada por energía eólica y fotovoltaica que mande agua a la provincia de La Pampa para recuperar terrenos infértiles con irrigación. Giampiero Bobbiogiampierobobbio@yahoo.com.arSanta Catalina de SienaLa Iglesia de Santa Catalina de Siena (Viamonte y San Martín), declarada monumento histórico nacional, sufrió las consecuencias de las vibraciones de la obra de peatonalización de la calle Viamonte del GCBA. El templo es una construcción de adobe y ladrillo partido, de 1745, que, junto a la Basílica del Pilar y San Ignacio, son las que conservan su estilo original barroco español. Las demás iglesias del centro sufrieron cambios de estilo y refuerzo de sus estructuras. Además, en los terrenos contiguos a Santa Catalina se enterró a los soldados británicos, muertos en las Invasiones Inglesas. Por lo que requiere los máximos cuidados y respeto.En el mes de diciembre, la Comisión Nacional de Monumentos Históricos, que preside el arquitecto Fernando Ferreyra, emitió un dictamen contundente alertando sobre los riesgos de derrumbe, grietas y daño arqueológico. No se tuvo en cuenta ese documento. El dictamen cita varios ejemplos de antiguas iglesias, en distintas partes del mundo, que sufrieron los mismos problemas; y recientemente la Comisión ha ratificado su dictamen.La obra en la calle Viamonte fue detenida por el GCBA a las pocas horas, al comprobarse el daño que estaba sufriendo el histórico monasterio. Pero no podemos ni pensar qué pasaría si se llega a hacer una nueva torre en esa manzana, como se dice que va a hacer una comunidad mormona, sufriendo la vibración de las maquinarias durante más de dos años. ¿Qué pasaría con el pozo que debe hacerse para la obra? ¿Quién se va a hacer responsable de las consecuencias? Eso sería la destrucción de Las Catalinas.Buenos Aires ha perdido gran parte de su patrimonio histórico, sobre todo el de sus tiempos del virreinato. De lo poco que queda, su custodia debe ser una prioridad.Josefina del SolarCentro de Estudios Históricos del Retirojosefinadelsolar@yahoo.com.arAna M. C. de SaraviaAsoc. Vecinal Barrio del RetiroExclusión Desconozco el autor de estas palabras, pero adhiero profundamente a cada una de ellas: “Una sociedad que obliga a un anciano a usar un smartphone para acceder a sus derechos no es moderna, es excluyente: ha decidido liberarse de sus padres”. En el 2026 todo ha llegado a ser una app, un código, un portal. Pero quien construyó el país con sus manos, hoy es un analfabeto en su propia casa. Si para pactar un turno o pagar una boleta necesita que lo ayude un hijo o un sobrino –si lo tiene– el sistema ha fracasado. No es innovación; es exclusión. La tecnología tiene que ayudar a todos, no seleccionar quién tiene derecho a la dignidad. Si dejamos atrasado al que nos ha precedido, no estamos progresando: solo estamos siendo más cómodos y egoístas. Carlota Conesa carlota.conesa@gmail.com