Luis Enrique, el DT que puso a París en el único mapa que le faltaba: el de la elite futbolística

Hace un año, cuando levantó la primera de las dos Champions League con Paris Saint Germain, Luis Enrique emocionó a todos, no solo a los hinchas del club parisino. Y los motivos iban más allá de lo futbolístico. Había que ser de corcho para no conmoverse con la evocación que hizo de su hija Xana, fallecida en 2019 tras una lucha de nueve años contra un cáncer en los huesos. Habló desde la entereza de alguien que aprendió a convivir con el dolor, pero sin dejarse derrotar. Su manera de llevar el drama no deja espacio a la compasión. No pide consuelo, sino acompañamiento porque él es el primero con fuerzas para salir adelante. “Xana está con la familia y con todos sus amigos. Hoy estaría por aquí corriendo, aunque quizás sería más mayor. Cuando uno ama a personas desde el corazón, siempre están contigo", dijo el 31 de mayo de 2025, sobre el Allianz Arena de Munich, luego de que PSG arrasara con un 5-0 a Inter. Había llegado al corazón de cualquiera que lo vio y escuchó, sin ser sensiblero ni lacrimógeno. Tiene capacidad de llegada este director técnico asturiano, fanático de recorrer largas distancias en bicicleta, con un físico tan magro en grasas como cuando jugaba en Barcelona y Real Madrid. Lo hace desde un convencimiento absoluto en las ideas y el estilo que le transmite a su plantel. Con el triunfo por penales (4-3) sobre Arsenal, luego del 1-1 en 120 minutos en el Puskas Arena de Budapest, Luis Enrique es el séptimo DT en ser campeón de la Champions con dos equipos diferentes: (Barcelona y PSG). Se une a la lista que integran Carlo Ancelotti, Ernst Happel, Jupp Heynckes, Ottmar Hitzfeld, José Mourinho y Pep Guardiola. Tercera Orejona en su carrera. La primera fue en 2015, con el Barcelona -último título europeo de los catalanes- que llevaba la firma del tridente Messi-Suárez-Neymar. Este Paris Saint Germain lleva su rúbrica, es de su autoría, sobre todo cuando hace dos temporadas afirmó sin dudar que serían “mejores” después de la salida de Kylian Mbappé rumbo a Real Madrid. “Tener a un jugador (Mbappé) que se movía por donde él quería implica que hay situaciones de juego que yo no controlo. El año que viene las voy a controlar todas. Todas”, describió en un documental de Movistar.Lo más destacado de PSG 1 (4) - Arsenal 1 (1)Sin Mbappé, Luis Enrique no aspiraba a la robotización de su equipo ni a recortar márgenes de libertad o de iniciativa individual. De hecho, una de las características salientes de PSG es la movilidad de todos los jugadores para intercambiar posiciones. Para Vitinha y João Neves no hay metro cuadrado de cualquier cancha que no hayan pisado. Los laterales Hakimi y Nuno Mendes pueden hacer todo el carril y desbordar, pero también aparecer por adentro para asociarse. El tridente Doué-Dembélé-Kvaratskhelia tiene un punto de partida, pero la rotación es constante. Entonces, ¿cuál es el control absoluto que pretendía Luis Enrique? El del compromiso colectivo, el de que cada futbolista también juega para su compañero. “Si no corro, Luis Enrique me manda al banco”, dijo una vez el Balón de Oro Dembélé. El infatigable gambeteador Kvaratskhelia admitió: “Me hizo mejorar en defensa; me exigió mucho. Con este entrenador tenemos que defender como defensores. Tenemos excelentes sesiones de entrenamiento donde trabajamos en equipo”.Luis Enrique prefiere que cuatro de sus jugadores marquen 10 goles cada uno a que uno solo de ellos haga los 40. Y aquí vuelve a aparecer la validez de su teoría colectivista, confrontada con Mbappé, máximo anotador de esta Champions, con 14 tantos, en un Real Madrid eliminado en cuartos de final por Bayern Munich. El reparto de la efectividad en el reciente campeón fue más democrático: Kvaratskhelia (10), Dembelé (7), Vitinha (6) y Doué (5), entre los principales anotadores. Aunque perdió la final del Mundial de Clubes contra Chelsea, este PSG es el mejor equipo del mundo, con el valor extra de que no lo es por un ratito, sino que está marcando una época. Por su fútbol ambicioso y atractivo: en esta Champions convirtió 45 goles e igualó el récord que tenía Barcelona de la temporada 1999/00, aunque es cierto que el conjunto francés disputó ahora cuatro cotejos más por el nuevo sistema de Liguilla (ocho cotejos contra los seis de la etapa de grupos) y porque debió pasar por los play-off de los 16os de final. No fue una final futbolísticamente brillante ni muy emotiva, salvo por la definición de penales. Arsenal, que seguramente ya tenía previsto un esquema conservador, de achicar espacios en su campo, se encerró más a partir del gol a los cinco minutos de Kai Havertz, que se puso a correr tras un rechace de Marquinhos en Trossard y definió con un furibundo zurdazo. A PSG le quedó la ardua tarea de penetrar el sólido bloque defensivo de Arsenal, que tuvo un pasaje de 30 minutos sin rematar al arco de Safonov. PSG movió mucho la pelota, pero le costó encontrar desequilibrio. Llegó al empate por el penal de Mosquera a Kvaratskhelia, convertido por Dembélé. No era un mérito menor. En esta Champions, de los 12 cotejos en que se puso en ventaja, Arsenal ganó 10 y empató dos, incluido el de este sábado. Des images qu'on aime 🥹#UCLfinal pic.twitter.com/6HNBQHyURM— Paris Saint-Germain (@PSG_inside) May 30, 2026En la definición por penales, el ruso Safonov no necesitó ser el héroe, como lo fue en la final de la Copa Intercontinental al atajar cuatro disparos de Flamengo. Eze y Gabriel Magalhaes le erraron al arco por más de medio metro. Luis Enrique ganó las tres finales que disputó y con el triplete de títulos se sube al escalón que ya ocupaban Guardiola, Zinedine Zidane y Bob Pasley, todos a dos del récord de cinco de Carlo Ancelotti. Y con 12 títulos, entre nacionales e internacionales, en tres temporadas, se convirtió en el entrenador más ganador de la historia de PSG. “La primera fue histórica y la segunda lo es más. París y el PSG necesitaban meterse en el grupo de los mejores equipos y ahora ya estamos ahí. No queremos bajarnos ni dejar de identificarnos con una manera de jugar que le gusta a la gente. ¿Si soy leyenda? No estoy interesado en eso”, expresó en la conferencia de prensa Luis Enrique, que puso a la ciudad de París en el único plano que le faltaba ocupar: la de la elite futbolística.
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