Economía
Migraciones internas: el trabajo sigue al capital
Esto ocurre hoy en la Argentina, pero en el pasado fue exactamente lo contrario
¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? En el caso de las migraciones de factores productivos, tanto internas como internacionales, la historia argentina muestra casos de un lado y del otro. Las primeras colonizaciones, ocurridas a partir de mediados del siglo XIX y radicadas en las provincias de Entre Ríos y Santa Fe, precedieron al aluvión de inversiones extranjeras, verificado en las últimas décadas de dicho siglo. Pero hoy en la Argentina parece estar ocurriendo lo contrario: las inversiones en Vaca Muerta están induciendo la radicación de seres humanos, quienes a través de la migración buscan mejorar sus ingresos. Al respecto, conversé con la norteamericana Mabel Frances Timlin (1891 - 1976), quien migró a Canadá muy poco tiempo después del fallecimiento de sus 2 padres, ocurrido en 1916. Trabajó como dactilógrafa y taquígrafa en Saskatchewan. Estudió economía por correspondencia. Cuando tenía 50 años se doctoró por la universidad de Washington. Fue la primera mujer en obtener en Canadá una cátedra fija. Según David Spafford, como profesora creía que su misión consistía en identificar a los estudiantes más brillantes. Ergo, era muy exigente. La experiencia no era olvidada: cada Navidad recibía docenas de tarjetas de ex estudiantes, testimonio de que había entendido lo que ella se había propuesto.Conversé con ella porque desde mediados de la década de 1940 la cuestión migratoria ocupó su atención durante muchos años. Según Robert W. Dimand, en ¿Necesita Canadá más gente?, publicado en 1951, sostuvo que una mayor inmigración aumentaría el ingreso por habitante.– Aprovecho su experiencia canadiense para traer a colación un trabajo de Javier Rafael Villanueva, en el cual reseñó las críticas que los americanos le plantearon a la teoría ricardiana del comercio internacional.– El inglés David Ricardo explicó el comercio internacional de bienes sobre el principio de la ventaja comparativa, en un contexto en el cual existe movimiento internacional de mercaderías y servicios, e inmovilidad internacional de trabajo y capital. En Estados Unidos esto generó fuertes críticas, en el nombre de “estimado David: eso será donde vos vivís, porque aquí la cuestión es que tenemos mucha tierra y poca mano de obra y capital”.– ¿Está usted diciendo que lo que estudiamos en la facultad, como un modelo “universal”, en realidad sólo era aplicable a Gran Bretaña?– El comentario no es nacionalista, sino que enfatiza la necesidad de entender claramente los supuestos en los que se basa. A propósito: la crítica americana a la teoría ricardiana del comercio internacional también se podría haber escuchado en los denominados “espacios abiertos”, como Canadá, Australia, Nueva Zelanda y… la Argentina.– ¿Huevo o gallina?– Difícil saber, probablemente sea una combinación de factores que tiran para el mismo lado. En la Argentina, en la década de 1930, en el campo se produjo un vuelco productivo, de la agricultura a la ganadería. En aquel entonces, no sé ahora, aquella ocupaba mucho más mano de obra que ésta, lo cual expulsó mano de obra. Al mismo tiempo la sustitución de importaciones derivada de la Gran Crisis aumentó la demanda urbana de trabajo.– ¿Por qué el tema es relevante en la Argentina hoy?– Por el impacto geográfico de la actual política económica. Desarrollo equilibrado es un concepto que apareció en algunos de los modelos pioneros de la teoría del desarrollo; en la práctica el crecimiento, tanto desde el punto de vita sectorial como geográfico, nunca es uniforme. De hecho se combinan los componentes sectorial y regional. Ejemplo: no hay litio ni petróleo en La Matanza.– Lo cual genera todo tipo de críticas.– Que los perjudicados se quejen es entendible. Como buenos emprendedores, supongo que además de quejarse están adoptando medidas. Las racionalizaciones son otra cosa: ¿seguro que el agro y la minería generan menos empleo, directo o indirecto, que la industria? Al menos no lo demos por sentado. Además de lo cual no está de más aclarar que Neuquén y San Juan forman parte del territorio argentino, tanto como CABA y la provincia de Buenos Aires.– El diferente componente geográfico genera efectos en el mercado laboral y, particularmente, en las migraciones internas.– Un par de años después que Paul Anthony Samuelson expusiera la teoría pura de los bienes públicos, Charles Mills Tiebuot planteó la cuestión de “votar con los pies”. La idea central era que los habitantes podían eludir los gravámenes municipales mudándose a otros municipios. Lo pensó para Estados Unidos, pero el esquema es universal.– Esquema que Diego Valenzuela aplicó, cuando fue intendente de 3 de febrero.– Al caso de las empresas. A raíz de lo cual bancos y otras actividades atendieron a sus clientes de municipalidades vecinas, desde Caseros. Pues bien, lo que está ocurriendo en algunas provincias que cuentan con recursos mineros implica una vuelta a las fuentes, es decir, inversiones que inducen la migración, vía el aumento de la demanda de trabajo.– No es fácil migrar: hay que dejar la casa donde se vive, parientes y amigos, el colegio de los hijos, etc.– La migración no es una decisión fácil, pero quien la adopta no sólo piensa en los costos sino también en los beneficios. Le recomiendo que escuche a los inmigrantes para que le expliquen qué estaban viendo, o imaginando, en el lugar donde nacieron, cómo viajaron a su país, cómo fueron sus primeros tiempos, etc. Puede ser una buena lección para aquellos que piensan que la vida no tiene sentido porque hace 10 minutos que perdieron la señal con la cual utilizan su celular.– La migración crea múltiples problemas en los lugares donde se radica.– Así es. En las primeras décadas del siglo XX en CABA la vivienda era carísima, de hecho alquilar una piecita, con baño compartido al fondo del conventillo, podría insumir la tercera parte del salario de los obreros no especializados. Pero precisamente esta “señal” es la que promueve que no solamente se invierta en la explotación minera, sino también en los complementos.– El caso también ocurre dentro mismo de un conglomerado urbano.– En efecto. Se tira abajo una casa y en el terreno se construye un edificio de 30 pisos. Es dable esperar que, cuando se termine de ocupar el nuevo inmueble, aumente la demanda de ravioles, bares y librerías; así como la demanda de luz, agua y estacionamiento.– ¿A dónde va con esto?– ¿Usted escuchó hablar de un déficit en los comercios que venden pastas, o en los lugares donde se venden café y libros? En cambio hay padecimientos en el suministro de energía y agua, y ni qué le digo cuando algunos parientes o amigos lo quieren ir a visitar en su auto particular y no saben dónde “tirar” el rodado.– Doña Mabel, muchas gracias.