“Torreón medieval”: iniciativa para darle una nueva vida a la “mini cárcel” abandonada en un parque provincial

MENDOZA.- Una “mini cárcel” abandonada en el corazón de la Ciudad, que ahora buscan poner en valor. Una fortaleza histórica erigida hace más de un siglo en el pulmón verde de esta provincia. Una especie de castillo, de estilo medieval, que empezó a construirse y desde ese momento quedó detenido en el tiempo, en el reconocido Parque General San Martín. Incluso, desde hace décadas, ha sido de uso corriente, en apuros, para que locales y turistas hagan sus necesidades cuando circulan por el secreto lugar.Suciedad, desgaste, pintadas y vegetación crecida es el paisaje que se observa al llegar al histórico sitio, a metros de los tradicionales portones, que además carece de algún tipo de placa o identificación patrimonial. De ahí la importancia de los trabajos que, prometen las autoridades, empezarán a realizarse en este lugar.Se trata de “El Torreón”, una estructura creada y levantada en 1895 por el ingeniero italiano Antonio Rossetti como un modelo a escala real de prueba de la Penitenciaría de Mendoza, con el objetivo de evaluar los materiales y las técnicas, antes de avanzar con la obra definitiva, que tuvo que hacerse en otra zona del Parque General San Martín, por disputas políticas de la época. Por eso, jamás funcionó como una torre de uso real o de vigilancia, sino que terminó siendo un ensayo arquitectónico.Desde el gobierno provincial confirmaron a LA NACION que es uno de los sitios históricos del pulmón verde mendocino que será rescatado del olvido. Aunque todavía no hay fecha ni presupuesto destinado para tal fin, en el Ministerio de Ambiente y Energía, a través de la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque, adelantaron a este diario que la antigua edificación ya está en el radar de los equipos técnicos. En tanto, en la cartera de Turismo y Cultura dijeron a este diario que esperan las indicaciones del organismo para sumarse a la iniciativa.“Los arquitectos del Parque General San Martín están trabajando en un relevamiento detallado de los espacios patrimoniales que hay en todo el predio, y en este relevamiento entra el Torreón. Con este material, hay un proyecto para poner en valor estos espacios y refaccionarlos, con una especialista en patrimonio”, explicaron desde la cartera de Ambiente, que tiene a cargo el principal paraje y paseo público de esta provincia, que cuenta con casi 400 hectáreas y 300.000 árboles, donde se unen el deporte, la cultura y la vida social.De por sí, este paseo emblemático ya tiene un valor patrimonial histórico y cultural, ya que funciona como un “museo a cielo abierto”: en su gran extensión alberga otros sitios icónicos como los portones de ingreso, traídos desde Glasgow, Escocia; la Fuente de los Continentes, el Rosedal, el imponente Cerro de la Gloria y los Caballitos de Marly, entre otras esculturas y bustos.De acuerdo con los registros históricos, el primer diseño original de la actual cárcel mendocina, que luego se construyó a un kilómetro de distancia, también sobre la avenida Boulogne Sur Mer, generaba dudas entre el gobierno y las empresas constructoras de la época. Más allá de las tensiones políticas sobre las prioridades de las obras públicas que debían hacerse, no había certezas de cómo resistirían los muros gruesos y la piedra en las torres de vigilancia. Por tal motivo, se decidió hacer una réplica exacta, de escala real, de 1 a 1, en la zona de ingreso del Parque. Esto permitió despejar la incertidumbre y probar la resistencia de la construcción piloto, como un laboratorio urbano y ensayo de arquitectura.“Su apariencia almenada y sólida despierta interés entre quienes llegan al lugar por primera vez, pensando que se trata de un castillo abandonado o inconcluso”, contó a este diario un asiduo e histórico visitante del Parque, conocedor de cada rincón, que desde hace años aguarda alguna acción puntual para que se recupere este espacio. “Hace falta salir de las oficinas y empezar a recorrer más y reconocer lo que hay en sus entrañas, para atraer a más locales y visitantes con la historia que esconde en diversas zonas”, expresó.El misterioso y pintoresco Torreón se encuentra oculto entre los árboles y senderos del Parque, muy cerca de los tradicionales Portones de acceso, en dirección hacia la derecha, mirando al oeste. Solo hay que caminar unos metros hacia el norte por la concurrida avenida Libertador, antes de llegar a la calle Uriburu y a pocos metros del Club Gimnasia y Esgrima. Según explicaron a este diario las autoridades del paraje mendocino, no se puede ingresar a la parte superior por cuestiones de seguridad, por lo que se encuentra tapiado. En tanto, su estado de abandono, con pintadas y grafitis, rodeado de desechos, parece ahora motivar a los responsables a cambiarle de una vez por todas la cara y ponerlo a disposición de los visitantes.
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