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Giovani Lo Celso: las dudas externas y la confianza intacta de Scaloni en una convocatoria discutida
El volante volvió a jugar en abril después de 79 días lesionado; el cuerpo técnico sigue valorando lo que puede aportar a la selección
La lista determinada por Lionel Scaloni para el Mundial no ofreció grandes sorpresas. Con Lionel Messi al frente, otros 16 campeones de Qatar y apenas nueve caras nuevas, Argentina presentó una nómina que ofrece poco margen para el debate, sostenida por los resultados que llegaron después de la consagración de 2022, como la Copa América 2024 y el primer puesto en las eliminatorias sudamericanas. El único nombre que despertó ciertos reparos fue el de Giovani Lo Celso, un futbolista que, a los 30 años y con 65 partidos en la selección, intentará sumar sus primeros minutos en una Copa del Mundo. Muy cercano a Messi en el grupo, el rosarino atravesó una temporada irregular y eso abrió el debate sobre su convocatoria, sobre todo por el gran presente de Emiliano Buendía en Aston Villa, campeón de la Europa League. Aun así, para Scaloni Lo Celso siguió siendo un jugador prácticamente intocable, como a lo largo de todo su ciclo.El 7 de septiembre de 2018, en Los Ángeles, Scaloni afrontó su primer partido como entrenador de la selección. De aquellos 24 convocados, apenas cinco estarán en este Mundial: Gerónimo Rulli, Nicolás Tagliafico, Leandro Paredes, Exequiel Palacios y Lo Celso, autor del segundo gol en el 3-0 a Honduras. Desde entonces, solamente por motivos de fuerza mayor el volante faltó a convocatorias: lesiones o suspensiones, como la sanción que recibió en marzo de 2022 por haber incumplido los protocolos sanitarios en el clásico frente a Brasil. Más tarde reapareció en la Finalissima contra Italia en Londres, donde jugó el partido completo, y poco después sufrió el golpe más duro de su carrera en la selección: un desprendimiento en la inserción del bíceps femoral derecho lo dejó fuera del Mundial de Qatar apenas 23 días antes del debut.Lo que sí cambió con el tiempo fue su protagonismo en el equipo. De ser uno de los principales socios futbolísticos de Messi en el camino a Qatar pasó a, por momentos, ocupar un rol más secundario en una estructura consolidada que ofrecía escaso lugar para probar variantes. Ese jugador número 11 que completaba el mediocampo según el esquema nunca terminó de tener un dueño fijo, y menos aun después del retiro de Ángel Di María tras la Copa América. En las eliminatorias Lo Celso fue titular en dos encuentros: el 1-0 sobre Brasil en el Maracanã con un gol de Nicolás Otamendi y el 1-1 frente a Venezuela en Maturín. También jugó desde el inicio en el 2-0 a Perú por la Copa América, en un equipo que presentó una mayoría de suplentes.Para Scaloni, sin embargo, siempre fue un futbolista valorado. Y también una pieza bien considerada en el núcleo de referentes que integran Messi, Paredes, Rodrigo de Paul y Otamendi, entre otros. En ese mismo círculo también aparecía Paulo Dybala, pero el cordobés ni siquiera fue incluido entre los 55 de la prelista. La diferencia es que, mientras algunos jugadores fueron perdiendo terreno, Lo Celso conservó un lugar de privilegio dentro de la consideración del entrenador. Incluso en algún momento su presencia llegó a estar en duda en la nómina definitiva para el Mundial, pero el rosarino terminó imponiéndose a Franco Mastantuono, de poco rodaje en Real Madrid, y Buendía, a quien no le alcanzó el gran cierre de temporada. Lo Celso se ganó lugar por conocimiento del grupo y de la idea de juego y por todo lo construido durante el ciclo.Las lesiones condicionaron su actualidad. Encadenó varios problemas musculares y el más importante lo dejó 79 días fuera de las canchas y le hizo perderse 17 partidos de Betis. Se trató de una lesión miotendinosa en el recto anterior del muslo derecho que lo marginó entre enero y abril de 2026, motivo por el cual no pudo estar en la ventana FIFA de marzo, clave para que Scaloni terminara de definir nombres con miras al recorte final. También se habría perdido la Finalissima contra España, suspendida finalmente por cuestiones de calendario.Durante ese período, además, su entrenador, Manuel Pellegrini, llegó a dejarlo fuera de la lista de buena fe de la Europa League. Por eso, una vez recuperado no pudo protagonizar la revancha frente a Sporting Braga por los cuartos de final, serie en la que el conjunto español resultó eliminado.En el comienzo de la temporada el director técnico chileno de Betis había apostado por otro perfil de equipo, con un esquema de tres delanteros y el español Pablo Fornals como único volante creativo. Después del desgarro, Lo Celso participó en siete partidos: fue titular en cuatro –en dos salió reemplazado en el entretiempo– e ingresó desde el banco en los otros tres. No consiguió goles y aportó una asistencia, en el 1-1 con Real Madrid, sobre el final. En total jugó 1777 minutos repartidos en 32 encuentros, con un promedio de 55 minutos por presentación, y registró tres tantos y tres pases-gol.En esos encuentros dejó algunas pinceladas de su calidad, pero nunca terminó de afirmarse en el equipo. Por eso la convocatoria de Scaloni generó sorpresa en España, incluso pese a que cada vez que estuvo pleno físicamente siguió marcando la diferencia. En la selección, de todos modos, la mirada sobre él siempre fue distinta.En el Mundial Lo Celso usará la camiseta número 11, que dejó vacante Di María, e intentará no solo conquistar por primera vez una Copa del Mundo –en 2018 fue citado pero no jugó–, sino también respaldar con rendimiento una convocatoria inesperada para muchos, aunque totalmente lógica para un entrenador que jamás dejó de confiar en él y que todavía lo considera una alternativa para ese puesto del seleccionado que todavía sigue abierto.