General
El inesperado regreso de “Gamuza” de Cebollitas: “Bancarse ser segundos, también es ser campeón”
Brian Caruso vuelve a interpretar el personaje que lo hizo famoso en los años noventa en una publicidad que recrea la pasión argentina por el fútbol y palpita el inminente comienzo del Mundial
Hay personajes que sobreviven a la televisión sin necesidad de seguir apareciendo. Persisten en la memoria colectiva como si hubieran quedado congelados en una época específica, mezclados con todo lo que los rodeaba: las canciones de la cancha, los recreos escolares, las novelas de la tarde y las publicidades que se repetían hasta volverse parte del paisaje cotidiano. Gamuza es uno de esos casos. Su reciente reaparición en una campaña mundialista activó, casi de inmediato, una memoria emocional en quienes crecieron durante los años 90.Brian Caruso volvió a ponerse en la piel del personaje para una nueva pieza de una conocida bebida alcohólica de origen italiano, que recupera una de las frases más recordadas de la canción principal de Cebollitas: “Bancarse ser segundos, también es ser campeón”. La línea, nacida en pleno clima futbolero de aquella década, terminó transformándose en algo más que una letra de ficción: una especie de consuelo colectivo, una ironía compartida sobre las derrotas dignas y ese modo muy argentino de convertir incluso la frustración en identidad.La campaña retoma ese mismo humor exagerado y lo traslada a la previa de un nuevo Mundial. Esta vez, el reencuentro con Gamuza se da en una conversación atravesada por chicanas futboleras, donde aparece un personaje francés todavía marcado por el recuerdo reciente de la final de Qatar 2022. Porque si aquel partido dejó algo más allá de la tercera estrella para Argentina, fue también la instalación de un nuevo latiguillo popular que rápidamente se volvió parte del folklore digital y callejero: “Segundo, Francia”. Una frase breve, pero lo suficientemente cargada como para condensar la manera en que el fútbol se extiende mucho más allá del resultado.En paralelo, este regreso dialoga con otro movimiento cultural más amplio: la recuperación de la memoria afectiva de toda una generación que creció con Cebollitas. El proyecto de un spin-off que explore qué fue de la vida de sus personajes vuelve a poner en circulación ese universo televisivo que funcionó, para muchos, como una primera educación sentimental del fútbol, la amistad y la competencia.Del chico que entró “por la ventana” a una vida lejos de la televisiónLa historia de Brian Caruso dentro de Cebollitas parece escrita con la misma lógica de la ficción que lo hizo famoso. Cuando el casting ya estaba cerrado y los personajes definidos, él insistió igual. Tenía apenas ocho años cuando se presentó en Telefe junto a su madre y pidió hablar con la producción. “Me tenés que tomar”, les dijo, con una seguridad que terminó abriendo una puerta inesperada.La anécdota se volvió con el tiempo parte del mito del programa. Le hicieron una prueba improvisada, se aprendió textos que ni siquiera le habían asignado y terminó quedándose con un personaje que no existía en la estructura original de la historia. Su primera aparición fue mínima: limpiaba el vidrio de un auto parado sobre un cajón de manzanas para alcanzar el encuadre de cámara. Nada hacía pensar todavía en el fenómeno que estaba por venir.Pero Cebollitas explotó. Lo que había sido pensado como una ficción de verano se extendió durante dos años, agotó funciones teatrales y se convirtió en uno de los programas infantiles más populares de fines de los 90. Gamuza se volvió uno de los personajes favoritos del público, y Brian Caruso recibió el premio Martín Fierro a Mejor Actuación Infantil en 1998.Tras el éxito, siguió trabajando en otras ficciones televisivas como Muñeca Brava, Calientes, Los buscas de siempre y Todos contra Juan, pero con el tiempo comenzó a correrse de la exposición constante. Su carrera tomó otros rumbos: desde hace más de 14 años trabaja en el mundo de los sistemas y la tecnología. También estudió dirección de cine, se vinculó con la música y la escritura, y mantiene una presencia activa en redes sociales, donde suele compartir recuerdos, archivos y escenas inéditas de Cebollitas.En ese recorrido también hay una relación particular con el propio pasado: lejos de negarlo, parece haber encontrado una forma de convivir con él. Incluso trabaja en un documental que busca recuperar material histórico de la serie, giras teatrales y anécdotas detrás de escena. Una manera de ordenar una memoria que sigue circulando de forma fragmentaria en el imaginario popular.