Maíz: advierten que casi uno de cada cinco kilos potenciales se pierde por fallas en la siembra y el manejo del lote

En medio de una elevada volatilidad de precios, las pérdidas de rendimiento asociadas a errores de manejo comenzaron a ganar cada vez más peso dentro de la ecuación productiva. La calidad de siembra y la aplicación uniforme de tecnologías en ambientes con distinta productividad aparecen hoy entre los principales factores que explican la brecha entre el potencial del cultivo y lo que finalmente llega a cosecha, según relevamiento.Según datos relevados por Nidera en los últimos seis años sobre lotes agrícolas de distintas regiones maiceras, las deficiencias en la implantación y la falta de manejo variable podrían representar pérdidas de hasta el 19% del rendimiento potencial. El dato fue presentado durante el Congreso Maizar 2026, donde especialistas analizaron el impacto económico de la agricultura de precisión y las nuevas herramientas digitales aplicadas al cultivo de maíz.Día Mundial del Hambre: el dato que estremece sobre los alimentos que se desperdician en la ArgentinaEl diagnóstico difundido por la semillera aseguró que el 76% de los lotes evaluados desde 2020 no alcanzó los estándares esperados de calidad de siembra. Dentro de ese universo, apenas el 4,5% logró parámetros considerados óptimos tanto en densidad como en distribución de plantas.“Esto nos sirve para saber dónde tenemos que mejorar desde el punto de vista del manejo y la implantación, y es una punta por la cual tenemos que empezar a achicar la brecha entre el rendimiento potencial y el logrado”, señaló Facundo Ferraguti, extensionista de la compañía en zona núcleo, durante su exposición en el encuentro.De acuerdo con los datos presentados, las pérdidas vinculadas exclusivamente a la calidad de siembra alcanzan el 15% del potencial productivo. Allí se incluyen problemas de logro de densidad, desuniformidad espacial y diferencias en la emergencia de las plantas. A eso se suma otro 4,5% asociado al uso de esquemas de manejo fijo en ambientes que requieren decisiones diferenciadas, tanto en densidad como en fertilización nitrogenada. “Cuando tratamos fijo algo que debería ser variable, tenemos lugares donde sobran plantas y debería haber menos, y lugares donde entrarían más plantas”, explicó Ferraguti. Según el especialista, esa lógica también se replica en la aplicación de nitrógeno: mientras algunos sectores del lote reciben más fertilizante del necesario, otros quedan limitados en su potencial productivo.La diferencia no es menor en términos económicos. Según los datos expuestos en Maizar, el manejo variable frente al manejo uniforme permitió obtener, en promedio, una mejora equivalente a US$52 por hectárea.En ese contexto, la empresa planteó un esquema de trabajo basado en tres ejes: genética, herramientas digitales y acompañamiento técnico durante todo el ciclo del cultivo. “Hoy el negocio no termina solo cuando se le vende el híbrido al productor, sino que es un continuo, campaña a campaña, en todas las etapas de decisión”, afirmó Ferraguti.En materia genética, la compañía sostuvo que los híbridos lanzados durante la última década acumularon una mejora anual de 80 kilos por hectárea en ambientes de siembra temprana y tardía templada de la zona núcleo y el sur del país. Para las regiones del norte argentino, el avance rondó los 50 kilos anuales en planteos tardíos.En paralelo, la firma avanzó con herramientas digitales orientadas a ajustar las recomendaciones de densidad, fecha de siembra y fertilización según el ambiente de cada lote. Entre ellas, se destacó el uso de drones e inteligencia artificial para evaluar la calidad de implantación a partir de imágenes aéreas y procesar grandes volúmenes de datos agronómicos. Según detalló la empresa, durante la campaña 2025 más de 8000 lotes recibieron seguimiento digitalizado, mientras que el 30% de los productores trabajó con informes de calidad de siembra obtenidos mediante vuelos de drones. Además, tres de cada cuatro clientes accedieron a recomendaciones de siembra personalizadas.Durante el congreso, la compañía también presentó nuevos híbridos orientados a distintos ambientes productivos. Entre ellos se destacó el NS 7852 VIPTERA 3, pensado para fechas tempranas y tardías en distintas regiones maiceras, y el NS 7925 VIPTERA 3, orientado especialmente al norte del país y a planteos tardíos, con mejoras en comportamiento sanitario frente al complejo de achaparramiento.
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