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Eduardo Barcesat, el abogado acusado por Schoklender de integrar una “usina de denuncias contra Pro” con fondos públicos
El responsable del programa de viviendas Sueños Compartidos lo involucró durante el juicio en el que se investiga un fraude al Estado; “Es una fantasía de ese hombre”, contestó el asesor legal de Hebe de Bonafini
Sergio Schoklender, uno de los máximos responsables del programa de viviendas Sueños Compartidos, instrumentado por la Fundación Madres de Plaza de Mayo con fondos públicos, intentó despegarse de las acusaciones sobre desvíos millonarios. Cuando amplió ayer su indagatoria en el juicio oral de la causa, habló de una presunta “usina de denuncias contra Pro” vinculada al abogado Eduardo Barcesat.“Se arma como un centro de investigación de la universidad que recibía un subsidio de Aníbal Fernández que iba directo a [Eduardo] Barcesat. La función de Barcesat era hacer todos los meses nuevas denuncias contra algún funcionario de Pro, en Capital, por supuesto”, sostuvo Schoklender durante el juicio oral en el que se investiga un presunto fraude al Estado. En diálogo con LA NACION, Barcesat respondió: “Todo eso es una fantasía de este hombre [por Schoklender]“. El abogado reconoció haber tenido contacto con Aníbal Fernández, pero no sobre la fabricación de denuncias contra opositores. “Me pidió que formara un centro de estudios, pero Madres de Plazas de Mayo no tenía nada que ver con eso”. Según dijo, se trata del “Centro de Estudios Políticos sobre Estado y Sociedad”.Barcesat, que tiene 86 años, mencionó que su vínculo con Madres de Plaza de Mayo fue solo como “asesor ad honorem”, miembro del equipo de abogados de Hebe de Bonafini y como parte de su “compromiso ideológico” con los derechos humanos. Su vínculo con la extitular de la organización no es el único punto de conexión con el kirchnerismo. En 2013, el gobierno de Cristina Kirchner lo propuso como conjuez para la Cámara de Casación.● COMODORO PY ● En el juicio Sueños Compartidos, Schoklender reveló que la Universidad Nacional Madres de Plaza de Mayo recibía un "subsidio de Aníbal Fernández" para financiar "denuncias" contra "el PRO": las presentaba el "conocido abogado" Barcesat.📹 @CoronelGonorrea https://t.co/4VrVqfASWG pic.twitter.com/oNanJbfZyl— boga.ar (@boga_ar_) May 27, 2026Años más tarde, y con el avance de causas sobre presunta corrupción contra la expresidenta, entre otros acusados, encabezó un proyecto que proponía crear un "tribunal de ética para el juzgamiento del lawfare“. En aquel momento, cuando trancurría 2020, fuentes de la administración de Alberto Fernández sostvieron que la iniciativa de Barcesat era a título personal. “Siempre fue un desafiante. Esto es una locura de él, que nosotros no impulsamos”, había dicho a LA NACION una alta fuente del entonces gobierno en referencia al plan de crear un tribunal de ética que juzgue a jueces y periodistas por su actuación en causas contra exfuncionarios políticos. Un dirigente cercano a Cristina Kirchner sostuvo lo mismo. Sin embargo, nadie quiso ponerse al frente de las críticas a la iniciativa.Más allá de eso, sus inicios lo encuentran como afiliado al Partido Comunista (PC), hace cinco décadas.En su currículum publicado en la página de Common Action Forum, Barcesat se presentaba como asesor de la Presidencia de la Cámara de Diputados de la Nación Argentina. En el kirchnerismo destacan el vínculo que cosechó con Julián Domínguez, expresidente de la Cámara. En 2012, en un acto en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), expuso sobre la necesidad de una reforma constitucional, en tiempos en que el ultrakirchnerismo postulaba que se habilitara la posibilidad de otro mandato de Cristina Kirchner. Él decía que eso no era “lo importante”, que lo importante era la integración latinoamericana, la tutela de los recursos naturales y los derechos humanos. Pero que habilitar otro mandato no era tampoco “una llamada a las puertas del infierno”. Su plan no prosperó.Barcesat había participado de la redacción de la última reforma constitucional, en 1994. Fue convencional constituyente en representación del PC, por entonces en alianza con el Frente Grande, antecesor del Frepaso. Graciela Fernández Meijide era una de las principales dirigentes de ese movimiento. Ella y Barcesat se conocían desde hacía años.“Lo conocí durante la dictadura. Barcesat era abogado en la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Fue abogado mío en una querella que llevamos a la Corte contra la Obediencia Debida”, relató Fernández Meijide a LA NACION en tiempos en los que el abogado impulsaba la idea del tribunal de ética. “Como abogado era muy bueno, tenía un profundo conocimiento de la ley. Por eso, toda su derivación posterior me llamó la atención -dijo entonces-. Por la calidad intelectual que yo le conocí, es un contrasentido total esta aventura de ser jueces éticos”.Barcesat se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires, de la que fue también docente desde que era estudiante. Su carrera como profesor se interrumpió durante la dictadura militar. En ese momento, Barcesat era adjunto de Filosofía del Derecho en la cátedra de Jorge Rébori. Con el regreso de la democracia volvió a las aulas.Siempre ejerció como abogado. Su primer estudio lo tuvo en Uruguay al 600 junto con Beinusz Szmukler, exconsejero de la Magistratura y presidente consultivo de la Asociación Americana de Juristas. “Trabajamos hasta que la dictadura nos obligó a separarnos como una medida de protección. Compartimos varios años de militancia común”, recordó hace unos años Szmukler, que militaba en el PC desde antes que Barcesat.Muchos años más tarde, Barcesat encabezó otra aventura de voltaje político: fue abogado de Marta Holgado en su reclamo fracasado para ser reconocida como hija de Juan Domingo Perón.