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El puente viejo se transforma en una cueva efímera e inflable en pleno corazón de París
En una experiencia inmersiva que homenajea al arte efímero de Christo y Jeanne-Claude, el artista JR trabaja en una instalación sobre uno de los íconos de la ciudad; con música de Daft Punk, se podrá recorrer a partir del 6 de junio
PARIS.– Cuando el arte se da cita con el patrimonio, el resultado puede ser una cueva efímera e inflable en pleno corazón de París. Esta vez se trata de La Caverna, bautizada así por su creador, el artista francés JR, que decidió seguir el ejemplo de otro célebre creador y transformar el Pont-Neuf, el puente de piedra más antiguo de la capital francesa. Aunque la obra no se completará ni se abrirá al público hasta el 6 de junio, la estructura gigante con apariencia de montañas nevadas, que recubre por completo el monumento histórico, es realmente espectacular.Historiador del nazismo: “Hitler era un don nadie al que podían controlar”Abierta al público recién el 6 de junio, La Caverna es una obra intergeneracional gigante, que recubre por completo el antiguo puente y, sobre todo, rinde homenaje a Christo y Jeanne-Claude —que murieron en 2020 y 2009, respectivamente—, el matrimonio de artistas que en 1985 envolvió el mismo puente con tela. El interior de la caverna será accesible de forma gratuita tanto de día como de noche, del 6 al 28 de junio próximos. Se trata de una experiencia “inmersiva” cuyo universo sonoro estará a cargo de Thomas Bangalter, músico de electrónica, exintegrante del dúo Daft Punk.La obra de JR recrea mediante un efecto de trompe-l’œil el aspecto de una cueva de 120 metros de largo, 20 de ancho y entre 12 y 18 de altura. Según sus palabras, con esta instalación, JR trata de salir del aislamiento para fomentar el vínculo social.El Pont-Neuf ha sido a menudo escenario de audaces eventos artísticos. Entre ellos, el empaquetado del puente por parte de artistas contemporáneos marca una intersección fascinante entre la historia, el arte y el urbanismo. Esta práctica, popularizada por figuras como Christo y Jeanne-Claude, transforma temporalmente un monumento emblemático en una obra de arte efímera, despertando tanto el asombro como la reflexión.En efecto, la idea de envolver monumentos o paisajes no es nueva. Fue popularizada por Christo y Jeanne-Claude, célebres por sus instalaciones monumentales y efímeras, que multiplicaron la experiencia de cubrir edificios, puentes e incluso islas con telas, a menudo de colores vivos o metalizados, creando así una nueva percepción del espacio y la forma.Su proyecto más famoso en París fue, sin duda, el Pont-Neuf envuelto en 1985. Durante dos semanas, el puente estuvo cubierto por 40.000 metros cuadrados de tela de poliamida dorada, sujeta con cuerdas y cadenas. Esa instalación, bautizada como Le Pont-Neuf emballé (El Pont-Neuf envuelto), atrajo a millones de visitantes y marcó un hito en la historia del arte contemporáneo. ¿El objetivo? Revelar la belleza oculta del puente jugando con los reflejos de la luz sobre la tela, al tiempo que se subrayaba su importancia en el paisaje parisino.El envoltorio del Pont-Neuf fue mucho más que un simple evento artístico. Suscitó debates sobre el lugar del arte en el espacio público, sobre la relación entre el patrimonio y la modernidad, y sobre la manera en que los parisinos perciben su ciudad. Para Christo y Jeanne-Claude, lo efímero siempre fue una característica esencial de su trabajo: una vez desmontadas, sus obras quedaron vivas en la memoria colectiva y en las fotografías.El impacto de Le Pont Neuf emballé fue inmenso. No solo atrajo la atención del mundo hacia París, sino que también inspiró a otros artistas a replantearse la interacción entre el arte y la arquitectura. Años más tarde, surgieron proyectos similares en otras ciudades, como The Gates en Central Park, Nueva York, donde miles de puertas de tela naranja transformaron el parque en un bosque de colores.En todo caso, envolver un monumento es un desafío logístico y técnico colosal. Son necesarios infinidad de permisos, la asistencia de ingenieros para garantizar la seguridad de la instalación y cientos de trabajadores para montar la instalación.Mucho más que una obra de ingenieríaInaugurado en 1607 durante el reino de Enrique IV, el Pont-Neuf es mucho más que una simple obra de ingeniería. Encarna una época crucial en la historia de París, al conectar la orilla izquierda y la orilla derecha del Sena. Contrariamente a lo que sugiere su nombre, en aquel entonces fue el primer puente construido sin casas ni puestos comerciales sobre el mismo, ofreciendo así una vista despejada del río. Hoy sigue siendo un lugar de paso imprescindible tanto para parisinos como para turistas y, a la vez, un testigo silencioso de las transformaciones de la ciudad.Su arquitectura, con sus 12 arcos y sus balaustres de piedra, lo convierte en una obra maestra de la ingeniería del Renacimiento. Declarado monumento histórico en 1889, el Pont-Neuf es también un símbolo de la resistencia de París, habiendo sobrevivido a siglos de crecidas, revoluciones y modernizaciones.Como suele ocurrir con el arte contemporáneo, esta vez tampoco faltó la controversia pública. Algunos parisinos consideran la instalación como la profanación de un monumento histórico, mientras que otros la califican de “celebración de su belleza”. Para JR, como lo fue para Christo y Jeanne-Claude, envolver un puente es mucho más que un simple evento artístico: es una reflexión sobre la manera en que vemos e interactuamos con nuestro entorno. Esa obra efímera debe “yuxtaponer lo bruto y lo salvaje con la elegancia refinada de París, creando así un diálogo entre el pasado y el presente”, afirma JR.Famoso por sus collages fotográficos de gran formato, el artista de 43 años afirma que desde hace tiempo le interesa el tema de la cueva, el cual “nos vincula con la historia de la humanidad, sin importar el continente”.“También hay una especie de incertidumbre, de miedo al entrar en una cueva y, al mismo tiempo, de fascinación”, explicó a la AFP.Al envolver un monumento histórico, tanto JR como Christo y Jeanne-Claude, antes que él, han tratado de demostrar que el arte puede transformar la mirada, incluso sobre aquello que resulta más familiar. Como afirmaba Christo, “el arte es un velo que permite ver la verdad”.