River goleó y dio una primera vuelta de página, con mucho aún por escribir en el futuro

Para cualquier equipo no debe de haber partido más melancólico y tristón que el inmediatamente posterior al de perder una final. Cuesta volver a ponerse en marcha, sacudirse la frustración, despejarse mentalmente y enfocarse en los nuevos objetivos. Todo eso se notó en la cancha y en las tribunas, con un Monumental que, por primera vez desde la ampliación a 85.000 espectadores, estuvo cubierto en un 75 por ciento de su capacidad. La dura derrota contra Belgrano dejó a varios en sus casas y los que estuvieron desafiando a la fría noche dieron su veredicto cuando se anunciaron las formaciones: silbidos para Bustos, Rivero, Salas, Pezzella, Castaño y Galoppo. Importaba conocer cuál sería la reacción con Coudet, que hasta aquí venía bajo observación y el domingo salió muy tocado, entre su mala lectura del segundo tiempo y los exabruptos contra el árbitro que le costaron la expulsión. Un tenue repudio se mezcló con una tímida aprobación. La primera vuelta de página de River vino con la goleada por 3-0 a Blooming, que le permitió avanzar directamente a los octavos de final y quedar segundo entre los ocho primeros de los grupos, ya pensando en la definición de local a partir de los play-offs, ante un rival que conocerá en el sorteo del viernes. En esta época de vacas flacas e incertidumbre, River se ve un poco mejor en una comparación: de los seis equipos argentinos en la Copa Sudamericana, es el único que avanzó de etapa, mientras Racing, San Lorenzo, Barracas Central y Deportivo Riestra quedaron eliminados y Tigre define su futuro este jueves ante Alianza Atlético. Minutos antes del partido, en sus primeras declaraciones tras la final, Chacho admitió que la derrota fue “un golpe” y dio un pantallazo de la actualidad de River: “Tenemos un plantel, sobre todo hoy, con muchísimos jóvenes, con mucho futuro, que juegan muy bien, pero sin tantos partidos en primera. Así que el que tiene que poner la cara soy yo”. La formación contra Blooming se ajustaba de alguna manera a las palabras del entrenador: ocho titulares surgidos de las inferiores y seis de entre 18 y 22 años. Unas horas antes había sido baja Colidio, por una contractura en el cuádriceps derecho, y Quintero ya había tomado un vuelo para incorporarse a la selección de Colombia, en lo que tiene pinta de una despedida sin retorno, con un futuro que apunta a la MLS. Tras la goleada, Coudet dijo que el lunes estuvo una hora y media conversando con Quintero, con lo que quiso desmentir cualquier cortocircuito en la relación. Y por el momento descarta que se vaya a ir: “Es tenido en cuenta. Para nada me dijo que se iba a ir, ni yo le dije que se fuera. No sé de dónde salen todas las conjeturas que se hacen".En cuanto al partido, Blooming cedió la pelota y la iniciativa, asumió una inferioridad que River no profundizó porque su tenencia y circulación de la pelota fue bastante inocua. Mucho pase de seguridad y control, salvo cuando Martínez Quarta buscaba con largos cambios de frente. Por la izquierda, las proyecciones de Facundo González ayudaban a cambiar el ritmo y tenían la finalización que el equipo no encontraba por otra vía. El desarrollo era de tono menor, intrascendente, y el árbitro decidió que pasara algo con un penal sobre Galván -bien habilitado por Freitas- en el que costó advertir la falta. En la larga tarea de reconciliación que tiene con los hinchas, Maxi Salas desaprovechó una oportunidad con un penal ejecutado a un poste. En la pausa de hidratación -solo justificada por los fines comerciales-, Coudet les pidió a sus jugadores lo que faltaba: acelerar la circulación y terminar las jugadas. La situación de gol más favorable había sido un cabezazo de Salas desviado por el arquero.La indicación empezó a tener efecto en el segundo tiempo, sobre todo cuando Martínez Quarta agarró la lanza y se mandó al ataque. Un cabezazo que controló Almada, una tijera casi de espalda que se fue alta y la asistencia bombeada para el 1-0 de Salas fue la decisiva contribución del capitán. Del limitado Blooming no se podía esperar ninguna reacción. El partido dependía enteramente de River, de regalarle al hincha algún gol más. Llegaron con el penal de Vera (foul a Freitas) y el remate de media distancia de Silva, el toque refrescante de una formación que, con los ingresos de Pereyra, Spiff, Lencina y Giménez, terminó con 11 juveniles, símbolo de una renovación que se acentuará con varias salidas y la llegada de refuerzos (“vamos a tener una participación activa en el mercado”, anticipó Coudet) para el segundo semestre.Lo más destacado de River 3 - Blooming 0
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